Cameron mantiene sus ventas de armas a Rusia pese a sus críticas al Kremlin

Los Comunes preguntan al primer ministro británico por los contratos millonarios con Moscú

David Cameron (en el centro), durante su comparecencia ante la Cámara de los Comunes en relación al avión estrellado en Ucrania, en Londres, Reino Unido, el lunes. / EFE
David Cameron (en el centro), durante su comparecencia ante la Cámara de los Comunes en relación al avión estrellado en Ucrania, en Londres, Reino Unido, el lunes. / EFE

El Gobierno británico y más específicamente su primer ministro, David Cameron, han sido blanco de acusaciones de hipocresía después de que la Comisión de Exteriores de los Comunes revelara que siguen en vigor más de 200 licencias de ventas de armas a Rusia, los franceses ironizaran sobre la presencia de oligarcas rusos en Londres y trascendiera que el primer ministro y el alcalde de Londres, Boris Johnson, han aceptado donaciones para el Partido Conservador a cambio de jugar al tenis con la mujer de un exministro de Vladímir Putin.

La polémica refleja la facilidad con la que floran tensiones en la Unión Europea a la hora de tomar decisiones en política exterior que afectan los intereses diplomáticos y o económicos de sus miembros. El martes, en el trasfondo de las conversaciones de los ministros europeos de Exteriores, Londres acusó veladamente a París de poner por delante sus intereses económicos y en particular el contrato para vender a Rusia un portahelicópteros.

Esas acusaciones se han vuelto ahora contra Londres. El lunes, en su intervención en los Comunes sobre la crisis en Ucrania, Cameron presumió de que Reino Unido, al igual que Estados Unidos, ha decidido de forma unilateral “no vender más armas a Rusia". "Creemos que otros países europeos deberían hacer lo mismo”, dijo. Y añadió: “Francamente, en este país sería inconcebible mantener un pedido como el que Francia tiene pendiente [portahelicópteros], pero necesitamos presionar a todos nuestros socios para decirles que no pueden seguir haciendo negocios como siempre con un país que se comporta de esa manera”.

Pero parece que también los británicos siguen haciendo negocios como siempre. Así parece opinar la Comisión de Exteriores de los Comunes, que en un informe publicado este miércoles sobre los controles en las exportaciones de armas le pide explicaciones al Gobierno sobre “las razones que le han llevado a aprobar y mantener licencias de exportación de armas a Rusia valoradas en 132 millones de libras [170 millones de euros], incluyendo licencias para blindaje, componentes para rifles de asalto, componentes para blindaje, componentes para municiones de armas cortas, componentes para rifles de precisión, equipamiento que emplea criptografía, equipamiento para comunicaciones militares”, entre otros.

Downing Street ha contestado al informe de los diputados afirmando que no se han vendido armas a Rusia desde marzo pasado, cuando el entonces jefe del Foreign Office, William Hague, anunció el embargo unilateral británico.

Pero el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, ya había denunciado el lunes el contraste entre la dureza británica frente a Rusia en Bruselas y la presencia de numerosos oligarcas rusos que viven en Londres y los intereses rusos en la City.

La posición de Cameron en esta polémica se ha debilitado al saberse que tanto él como el alcalde de Londres, Boris Johnson, han aceptado jugar al tenis con la mujer de Lubov Chernukhin, ministro de Finanzas ruso hasta 2004. Los Chernukhin han pagado 160.000 libras (202.000 euros) por jugar al tenis con ellos en una subasta para recaudar fondos para el Partido Conservador británico celebrada el mes pasado. Portavoces del ex ministro han dicho que este cayó en desgracia y no se relaciona con Vladimir Putin. Y Boris Johnson ha dado a entender que no va a jugar ese partido y que hay que asegurarse de que los Chernukhin no tienen vínculos con Putin.

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