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La tragedia del Boeing 777: en busca de los culpables

Un especialista militar calcula que tanto Kiev como los prorrusos son sospechosos al 50%

Varias personas, en el lugar del accidente cerca de Shaktarsk, Ucrania, el 18 de julio Ampliar foto
Varias personas, en el lugar del accidente cerca de Shaktarsk, Ucrania, el 18 de julio AFP

¿Quién derribó el Boeing 777 sobre el territorio de la región separatista de Donetsk en Ucrania? ¿Quién es el responsable de la muerte de casi 300 personas inocentes que se dirigían desde Ámsterdam a Kuala-Lumpur? La imagen de una guía de Bali de la serie Lonely Planet, intacta con su cubierta azul brillante entre los restos mutilados de los pasajeros, es todo un testimonio de la tragedia vivida en el cielo europeo como producto de un conflicto que no es local, como muchos podían o querían creer hasta la tarde del 17 de julio.

La cuestión básica ahora es determinar responsabilidades concretas por lo ocurrido, en el marco de responsabilidades más amplias por haber dejado que el conflicto en Donbás (región histórica que abarca el sureste de Ucrania y el suroeste ruso) llegara a degenerar hasta tal extremo. En el capítulo de las responsabilidades amplias, es decir, las sucesivas etapas del proceso de degeneración que se remontan al otoño de 2013 están Ucrania, Rusia, los separatistas y también Occidente.

En el capítulo de las responsabilidades concretas y específicas por el derribo del aparato la comunidad internacional, comenzando por Holanda y Malasia, deberán estar vigilantes para asegurar que la investigación se lleva a cabo de forma objetiva y parcial y que nadie va a instrumentalizar políticamente esta catástrofe.

Muchas son las preguntas a responder. ¿Estaba la zona de donde partió el disparo bajo control de las fuerzas gubernamentales de Kiev o bajo control de los separatistas? ¿Estaban los separatistas en disposición de utilizar los complejos antiaéreos Buk de los que se apoderaron a fines de junio en Lugansk? ¿Los utilizaron? ¿O fueron los responsables de la llamada “operación antiterrorista” los que dispararon creyendo tal vez que el objetivo era un avión ruso que había penetrado en territorio ucraniano para ayudar a los separatistas?

En Moscú, Alexandr Golts, un especialista militar independiente, calcula que las fuerzas gubernamentales de Kiev y los separatistas son ambos sospechosos al 50%. Los complejos de misiles Buk, que comenzaron a producirse en 1972 y que están en los arsenales de los ejércitos de Rusia y de Ucrania, tienen la posibilidad de alcanzar un blanco a la altura a la que circulaba el avión siniestrado (a 10.600 metros). Los Buk fueron diseñados para defender a los soldados en el campo de batalla, afirma Golts, que se muestra escéptico sobre la posibilidad de que el misil que alcanzó el avión saliera del territorio de Rusia. “Los militares rusos están más cualificados que los ucranianos y que los separatistas y podían comprender que se trataba de un avión de pasajeros”, dice.

Según Golts, no hay pruebas concretas de que Rusia entregara ese tipo de armamento (los Buk) a los independentistas, aunque éstos “posiblemente se arman desde Rusia”. El Ministerio de Defensa ruso, en una nota oficial, afirma que el radio de alcance de los Buk es de 45 kilómetros y el Boeing de las líneas aéreas de Malasia fue alcanzado a 52 kilómetros de la zona de responsabilidad rusa. Según el ministerio ruso, en la zona de Donetsk hay complejos de misiles Buk M21 del Ejército ucraniano. “En total hay 27 puntos de lanzamiento”, señala la información oficial. “Estos complejos por sus características táctico-técnicas son capaces de detectar objetivos aéreos a distancias de hasta 160 kilómetros” y de alcanzarlos a una altura de más de 30 kilómetros, señala.

Recuerda Golts que cuando los separatistas derribaron su primer helicóptero con un lanzamisiles portátil (allá por el mes de abril) manifestaron que lo habían robado a una unidad ucraniana. Sin embargo, Golts afirma que los robos a las unidades ucranianas comenzaron después del derribo del helicóptero y hacían referencia a las comisarías de policía, afirma. “Y en las comisarías de policía no se guardan complejos lanzamisiles portátiles”, subraya Golts. El analista opina que el derribo del Boeing 777 tendrá “una influencia muy seria sobre la crisis en Ucrania” y recordaba la crisis de 1983 cuando la URSS derribó a un Boeing surcoreano sobre las costas de Kamchatka. “La oleada de odio y protestas que aquello desencadenó fue muy grave”,afirma. “Tarde o temprano, la verdad aflorará”, señala.

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