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Egipto, el mediador estéril

El país árabe sí consiguió que Israel y Palestina firmaran los acuerdos del alto el fuego en 2012

El ministro de relaciones exteriores de Egipto, Sameh Shoukry, en una reunión de la Liga Árabe el lunes.  Khaled Elfiqi (Efe)
El ministro de relaciones exteriores de Egipto, Sameh Shoukry, en una reunión de la Liga Árabe el lunes. / Khaled Elfiqi (Efe)

Fiel a su convicción de actuar como una potencia regional, Egipto deslizó la noche del lunes una propuesta con la que esperaba acabar con las hostilidades iniciadas el 7 de julio, cuando Israel lanzó sobre Gaza la Operación Margen Protector, que ha causado cerca de 200 fallecidos y más de un millar de heridos. La iniciativa, fracasada, preveía un alto el fuego total a partir de la noche de este martes y el inicio de conversaciones entre el Gobierno israelí y “diferentes facciones palestinas” en El Cairo en un margen de 48 horas.

Durante los últimos años del régimen de Hosni Mubarak, el país árabe más poblado consiguió efímeros acuerdos actuando como mediador entre israelíes y palestinos. Aunque la negociación más fructífera llegó en 2012, de la mano del islamista Mohamed Morsi, que consiguió convencer a Hamás de que aceptara un cese de la violencia con Tel Aviv tras una semana de bombardeos que causaron más de 150 muertos.

Aquel pacto incluía la apertura parcial de los pasos fronterizos “para facilitar la transferencia de personas y mercancías” y una pequeña salida al mar para los pescadores gazatíes. Ambas partes celebraron entonces la mediación egipcia, que recibió los elogios de Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional.

Sin embargo, el nuevo Gobierno de Abdel Fatah al Sisi tiene mucho más complicado influir en el movimiento que domina la franja de Gaza. Desde el pasado marzo, las actividades de Hamás en Egipto quedaron prohibidas, después de que un tribunal vinculara al grupo palestino con los Hermanos Musulmanes, considerados organización terrorista. “Las relaciones entre Egipto y Hamás son aún peores que durante la época de Mubarak”, señala la analista del Centro Carnegie Michele Dunne, quien descarta que El Cairo pueda asumir un papel preponderante en las negociaciones.

Desde Hamás aseguraron que nadie había negociado con ellos la propuesta de alto el fuego, y varios de sus portavoces insistieron en que tampoco ofrecía ningún alivio para el bloqueo israelí ni avanzaba en la liberación de presos palestinos, acordada tras la entrega del soldado Gilad Shalit, quien estuvo secuestrado durante cinco años. El enviado especial del Cuarteto para Oriente Próximo, Tony Blair, y el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, apoyaron, no obstante, la iniciativa egipcia.

Horas antes, la Liga Árabe también había respaldado la iniciativa presentada por el ministro de Exteriores egipcio, Sameh Sukri. Y pese a que Israel reanudó los ataques al entender que Hamás había roto la tregua, desde El Cairo insistían en que los esfuerzos diplomáticos continúan “para encontrar una solución urgente que ponga fin al derramamiento de sangre de inocentes”.

“Más allá de la ideología, el papel geoestratégico de Egipto es determinante”, opina el profesor de Ciencia Política de la Universidad Americana de El Cairo Mohamed Soltan. “Hamás e Israel se niegan a negociar entre ellos, Estados Unidos no habla con Hamás ni los países árabes con Israel, por lo que una solución sólo puede pasar por Egipto”, añade Soltan. Ese país es un firme aliado de Estados Unidos en la región después de los acuerdos de paz de Camp David con Israel ratificado en 1979.

Según Michele Dunne, la vuelta a esta tradicional alianza, que despertó el nerviosismo en Israel con el ascenso de los Hermanos Musulmanes, reduce el interés de Hamás hacia Egipto a un único interés: “la salida al mundo del bloqueo israelí a través de Rafah”. Antes incluso del derrocamiento de Morsi, las tropas egipcias comenzaron a sellar los más de mil túneles que comunicaban el paso fronterizo de la Franja con Egipto, que permanece cerrado desde hace un año.

Egipto, a través del paso de Rafah, es la única salida que tienen los dos millones de habitantes de Gaza para escapar del bloqueo israelí. La propuesta de paz incluía, aunque sin entrar en detalles, la apertura de la frontera, cerrada desde hace algo más de un año. El envío de ayuda y la repatriación de heridos desde Gaza sólo se ha permitido puntualmente, como en un par de ocasiones la semana pasada.