Obama pide ayuda al Congreso desde Texas para paliar la crisis migratoria

El presidente pide un apoyo financiero de más de 3.700 millones de dólares para atajar la emergencia y asegura que no descarta enviar a la Guardia Nacional a la frontera

El presidente Barack Obama realiza un viaje a Texas
El presidente Barack Obama realiza un viaje a TexasDavid Zalubowski (AP)

El cruce de miles de niños mexicanos y centroamericanos que han intentado pasar la frontera entre México y EE UU solos, detenidos por las autoridades norteamericanas, ha obligado a Barack Obama a viajar este miércoles a Texas para enfrentar lo que es una de las mayores crisis humanitarias que ha experimentado su Gobierno.

El mandatario aseguró en Dallas que, entre las opciones que baraja para atajar la emergencia, está el envío de elementos de la Guardia Nacional e insistió su petición al Congreso de EE UU una asignación de 3.700 millones de dólares para mitigar la crisis.

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Obama se reunió con organizaciones religiosas, líderes locales y el gobernador de Texas, Rick Perry. Dijo que Perry era quien había sugerido el envío de la Guardia Nacional. “Si es una de las condiciones para aprobar los fondos adicionales para enfrentar esta crisis, estaría contento de considerarlo, pero es una solución temporal”, afirmó.

Obama recordó la influencia de los representantes texanos, en específico los del Partido Republicano, para aprobar los fondos adicionales para mitigar la crisis. “No obtuve promesas”, subrayó. Los vientos no parecen soplar en esta dirección. Este miércoles los dos senadores republicanos de Texas, John Cornyn y Ted Cruz, junto a los dos, también senadores, también republicanos, y también de un estado fronterizo (Arizona), John McCain y Jeff Flake, criticaron fuertemente a la Administración.

Cruz culpó directamente a Obama por la crisis, debido al alivio administrativo que dio a jóvenes indocumentados. McCain, quien fue uno de los pilares de la reforma migratoria, dijo que no podría apoyar la propuesta de la manera en que está diseñada ahora.

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El Gobierno de EE UU estima que este año cerca de 90.000 menores cruzarán la frontera solos, casi cuatro veces más de lo que se registró el año anterior.

El martes pasado el mandatario pidió los recursos adicionales al Congreso. En el avión presidencial, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, recalcó que la Administración “está avanzando con un sentido de urgencia en múltiples frentes para enfrentar la situación en la frontera. Pedimos que el Congreso actúe con un sentido de urgencia similar”.

Obama fue criticado ampliamente por no visitar el Valle del río Grande, el epicentro de la crisis de inmigración, donde miles de niños se encuentran en refugios y centros de detención.

Al ser consultado al respecto, Obama recalcó que esta semana será la sexta vez que Johnson visita la frontera, quien le reporta extensamente lo que ocurre. Además, comentó que no está interesado en fotografías, sino en resolver el problema.

El mandatario señaló que la raíz de la crisis está en la situación de seguridad en Centroamérica y reiteró que la mayoría de los niños serán devueltos a sus países de origen.

Críticas entre la oposición y grupos de activistas

“Estuve con el presidente en Texas luego de la matanza de Fort Hood en 2009 y este año. He estado con el mandatario en el funeral de los rescatistas, luego de la explosión en West. Es desconcertante ver su obstinación, ver que se niega a visitar el Valle de río Grande y ser testigo de la crisis humanitaria con sus propios ojos”, ha lamentado el senador republicano de Texas John Cornyn.

No es el único que deplora la decisión de Obama. También el otro senador republicano de este estado, Ted Cruz, además John McCain y Jeff Flake, senadores de Arizona, han criticado la decisión de la Casa Blanca respecto al viaje.

La visita de Obama llega un día después que el gobierno pidiera 3.700 millones de dólares adicionales al Congreso para manejar la crisis, de los que casi la mitad están destinados a reforzar el procesamiento y deportación de los menores.

“La Casa Blanca ha hablado de una crisis humanitaria y ese fue un paso acertado, pero me decepciona que desde entonces el debate se haya centrado en inmigración, en lugar de enfrentarlo como una situación regional de refugiados”, dice Michelle Brané, directora de los programas de derechos de inmigrantes y justicia en la Comisión para Mujeres Refugiadas.

“Este no es un tema de control de inmigración, las personas se están entregando. Lo que no está ocurriendo es tener la certeza que enfrentarán un proceso adecuado”, explica Gregory Chen, director de abogacía de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración.

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