El Maidán presiona a Kiev hacia la guerra

Las negociaciones entre Moscú y Kiev para prolongar la tregua continuarán el lunes

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, se enfrentó este domingo a presiones en sentidos opuestos. Mientras los líderes de Rusia, Alemania y Francia, le pedían por teléfono que prolongara el alto el fuego en el este del país, los ciudadanos impacientes, entre ellos combatientes contra los separatistas, regresaron en manifestación al Maidán de Kiev (la plaza de la Independencia) para exigirle que continuara la “operación antiterrorista” y exigiera nuevas sanciones contra Rusia.

En la región de Donbás (la cuenca donde se ubican las provincias de Lugansk y Donetsk), la muerte de más de una decena de personas entre el sábado y el domingo, según las fuentes progubernamentales ucranias, probaba que la tregua no se respetaba en la práctica. Cinco soldados del Ejército habían muerto (tres en un ataque a un puesto de control cerca de Slaviansk, y otros dos en una emboscada en Lugansk) y al menos 17 habían sido heridos, según informó 5 Canal, la emisora de Poroshenko, citando al representante del Estado Mayor Alekséi Dmitrashkivski. A esto hay que añadir tiroteos en un barrio de Slaviansk durante los cuales se habrían producido ocho muertos, según la página de web IS (resistencia informativa). De no prolongarse, el alto el fuego expira este lunes a las diez de la noche.

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Poroshenko conversó por teléfono con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente de Francia, François Hollande, los cuales le exhortaron a interrumpir los combates en el este del país, según informó Interfax citando el servicio de prensa del Kremlin. La conversación duró más de dos horas, según la página de web del Elíseo.

El líder ucranio animó a Putin a reforzar la vigilancia de la frontera para impedir que penetren en territorio de Ucrania combatientes y mercenarios, y también que les sean suministrados armas y equipo blindado, informó el servicio de prensa del líder ucranio. Los líderes mantuvieron su primera conversación telefónica colectiva el 25 de junio, y la próxima será el lunes próximo.

Tal como deseaban los europeos, Poroshenko dio orden al jefe del servicio de guardafronteras de Ucrania de mantener consultas con sus colegas rusos “para garantizar un mecanismo de control efectivo en la frontera entre Ucrania y Rusia”, manifestó un comunicado de la presidencia.

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"Es pronto aún para decirlo, pero puede que estemos ante una nueva escalada de protestas"

“Ucrania cumple plenamente los compromisos que ha contraído para poner en práctica el plan de paz de acuerdo con la decisión del Consejo de Europa y mantiene de forma unilateral el régimen de alto el fuego, manifestó Poroshenko, quien acusó a los insurgentes de transgredir la tregua. Los interlocutores acogieron positivamente la puesta en libertad de los cuatro observadores de la OSCE y acordaron una próxima reunión del grupo trilateral de contacto (representantes rusos, ucranios y la OSCE como mediador).

Varios miles de personas se manifestaron el domingo en la plaza de la Independencia de Kiev y leyeron un llamamiento al presidente en el que le exigen interrumpir la tregua, declarar la movilización militar, entregar a los uniformados las armas y los medios necesarios para acabar con los insurgentes y exigir a la UE y EE UU que inicien la tercera fase de las sanciones contra Rusia. El llamamiento fue leído por un representante del batallón Donbás, que lucha contra los separatistas en las regiones orientales. Antes de la manifestación en el Maidán, un centenar de personas entregaron sus reivindicaciones por escrito en la sede de la administración presidencial. Activistas de las “centurias del Maidán” advirtieron a Poroshenko de que esa puede ser la última acción pacífica y le recordaron que ·el poder pertenece al pueblo de Ucrania·. “Es pronto aún para decirlo, pero puede que estemos ante una nueva escalada de protestas, un nuevo Maidán", afirmaba una periodista ucrania por teléfono desde Kiev. “Todo dependerá de cómo reaccione Poroshenko”, señalaba.

Protesta en Kiev contra el alto el fuegoFoto: reuters_live

Esta semana, la Rada Suprema aborda el borrador de Constitución presentado por Poroshenko, en el que se contempla una descentralización del poder, pero no un régimen federal y tampoco se accede a la reivindicación de los separatistas de hacer que el ruso sea lengua estatal. Medios periodísticos en Kiev coinciden en que los diputados están muy preocupados por su futuro y se resisten a disolverse, como quisiera Poroshenko, para poder realizar nuevas elecciones. “Incluso ahora piensan más en los escaños que tienen que amortizar que en el futuro del país”, señalaron las fuentes, según las cuales los diputados pueden tal vez exigir algo para sí a cambio de ratificar el acuerdo de Asociación con la UE. “Es verdaderamente deprimente”, manifestó la periodista ucrania.

En otros incidentes sobre el terreno, representantes de la autoproclamada República Popular de Donetsk se apoderaron de una fábrica de productos químicos en la ciudad de Donetsk con la idea de restablecer la producción de granadas que se fabricaron allí en el pasado, según manifestó un representante de los insurgentes a la agencia Ría-Nóvosti. Según el servicio IS, un avión no pilotado sin señas de identificación y procedente de Rusia penetró en el espacio aéreo ucranio y fue derribado por una brigada antiaérea del Ejército. Se trataría del segundo avión no pilotado que penetra en el espacio aéreo de Ucrania.

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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