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El gigante del gas ruso mira a China sin recortar su hegemonía en Europa

Gazprom, el monopolio exportador estatal, se prepara para una disputa con la UE

Asistentes al Congreso Mundial de Petróleo, celebrado en Moscú, junto al pabellón de Gazprom, el pasado 17 de junio. Ampliar foto
Asistentes al Congreso Mundial de Petróleo, celebrado en Moscú, junto al pabellón de Gazprom, el pasado 17 de junio.

Gazprom, el gigantesco consorcio controlado por el Estado que monopoliza la exportación de gas de Rusia, se prepara para una época de turbulencias con la Unión Europea, su principal cliente internacional. La situación en Ucrania y los posibles efectos de las sanciones por la anexión de Crimea han tensado las relaciones entre Moscú y Bruselas y han acelerado el desarrollo de alternativas a la “interdependencia”, que en otro tiempo fue considerada como un factor clave para la estabilidad energética en Europa.

Rusia presenta el gran contrato de exportación de gas a China, firmado en mayo por Gazprom, como un viraje simbólico desde Europa hacia Asia y el Pacífico. Pero el proyecto de 400.000 millones de dólares (290.000 millones de euros) para suministrar 38.000 millones de metros cúbicos de gas anuales durante 30 años, supone más bien una diversificación de la política energética de Moscú que una alternativa a los mercados europeos, donde Gazprom quiere conservar el liderazgo también en el futuro.

Entre los temas europeos que preocupan en Gazprom están el tránsito de gas por Ucrania en el próximo invierno y el futuro de la South Stream (Corriente del Sur), el proyecto de gasoducto por el fondo del mar Negro para abastecer a Europa meridional y central, incluida Italia. El consorcio está dispuesto a asegurar el suministro de gas a Europa pese a los riesgos del tránsito por Ucrania y también a inaugurar la Corriente del Sur en el plazo fijado, en diciembre de 2015, según afirmó Alexéi Miller, el director ejecutivo de Gazprom el viernes tras la asamblea anual de accionistas.

El megacontrato con Pekín supone un diversificación tras la crisis ucrania

En ambos empeños puede haber problemas. Los “riesgos de tránsito” por Ucrania pueden afectar al suministro a Europa, como ocurrió en 2009 y en 2006. El 16 de junio Gazprom cortó el abastecimiento de gas a Ucrania hasta que este país pague los 4.500 millones de dólares (3.300 millones de euros) que, según el consorcio, le debe por 11.500 millones de metros cúbicos de gas. Mientras tanto, Gazprom no “tiene nada de que hablar” con Kiev, afirmó Miller. A partir de ahora, Ucrania solo recibirá gas ruso, si abona por adelantado sus facturas.

Así las cosas, los ucranios pueden tener la tentación de obtener combustible para su propio consumo a partir del gas que circula por su territorio en tránsito hacia Europa. De momento, no hay indicios de que esto ocurra, señaló Miller, pero el desvío no autorizado “es muy posible” en el otoño, cuando el consumo de gas aumente y Kiev tenga que acumular reservas. “Ucrania no está bombeando suficiente gas en sus almacenes subterráneos y el problema puede agudizarse en los próximos meses”, señaló el alto ejecutivo. “Hay que prepararse para la eventualidad más grave y no podemos permitir que se interrumpa el tránsito”, agregó. La puesta en cuestión de los contratos de tránsito por Ucrania sería “una noticia muy mala” y “un golpe directo a la fiabilidad del tránsito del gas desde Rusia a Europa”, dijo.

Gazprom, que en el pasado quiso formar un consorcio con Alemania y Ucrania para modernizar el sistema de gasoductos de ese país, ya no está interesado en este proyecto. “El tren ya se fue y eso no sucedió ayer”, dijo Miller.

El gigante del gas observa atentamente los llamados esquemas de “suministro invertido” para llevar gas de origen ruso a Ucrania desde otros países europeos y podría “limitar el suministro” a las empresas participantes, señaló Miller. El “suministro invertido”, con el que Kiev trata de compensar el déficit de gas ruso, a partir de países como Eslovaquia, Hungría o Polonia, no está prohibido en la UE. La Corriente del Sur, que tendrá una capacidad de 63.000 millones de metros cúbicos cuando esté a pleno rendimiento, complementa la Corriente del Norte, un gasoducto tendido por el fondo del Báltico que transporta combustible directamente de Rusia a Alemania. Ambos sistemas de transporte son parte de la estrategia del Kremlin para esquivar a Ucrania, por donde circula hoy el grueso de las exportaciones de gas ruso a Europa. Bruselas quiere que la Corriente del Sur se someta a las directivas comunitarias para el mantenimiento de la competencia y también tiene objeciones sobre la adjudicación de los contratos a los constructores del tendido. “Rusia ha firmado acuerdos intergubernamentales bilaterales con todos los países participantes y que esos contratos no pueden ser alterados o denunciados de forma unilateral”, advirtió Miller el pasado viernes. Recientemente Bulgaria se desmarcó del proyecto, lo que en Moscú se atribuye a las presiones de la UE y de EE UU. Sin embargo, Miller afirmó que “el gas irá a Bulgaria en 2015”.

El 2013 fue “estupendo”, dijo el director ejecutivo de Gazprom, quien explicó a sus accionistas que el suministro de gas a Europa alcanzó un nivel récord ese año en el que un 30% del gas que se consumió en el mercado europeo procedía de Gazprom. Además, la compañía se convirtió en líder de la obtención de hidrocarburos en el Ártico y pionera en la obtención de gas en el fondo del mar y, por sus reservas, es líder en el mundo, con un 17% de las reservas mundiales. “No hay alternativa al gas ruso”, dijo.

El contrato con China “transforma la estructura del mercado mundial y da la señal de salida para el cumplimiento acelerado del programa de explotación de los recursos de Siberia Oriental y el Lejano Oriente”, afirmó, por su parte, Víctor Zubkov, presidente de la junta directiva de Gazprom. La construcción del gaseoducto a China impulsará el desarrollo de las regiones de Siberia Oriental, algunas de las cuales, como Yakutia, no tienen siquiera red de gas. Para desarrollar el proyecto que se ha llamado “la fuerza de Siberia” se explotarán nuevos yacimientos de gas en Irkutsk (Kovykta) y en Yakutia (Chaiandinski), se construirán casi 4.000 kilómetros de gasoducto (de ellos 1.200 en Yakutia) y se llevará el gas a casi 500 pueblos y ciudades, según Zubkov. Miller dijo que Gazprom ha comenzado ya a negociar con China un nuevo contrato para suministrar gas por la llamada “ruta occidental”, un proyecto de tendido de gasoducto por la región del Altái, por el que quiere exportar 30.000 millones de metros cúbicos extra. Si se confirma el supuesto interés de India en llevar los gasoductos rusos hasta su frontera, “se conseguirá mucho antes un volumen de gas en los mercados asiáticos equivalente a nuestros suministros a Europa”, afirmó el ejecutivo de Gazprom.