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Cameron alerta de que el avance yihadista puede alentar atentados en Reino Unido

El primer ministro descarta la participación británica en una hipotética intervención militar en Irak

El primer ministro británico, David Cameron, este miércoles en Londres.
El primer ministro británico, David Cameron, este miércoles en Londres. afp

Minimizar el avance de los yihadistas en Irak como una crisis ajena a los intereses de Reino Unido supondría un tremendo error que “puede devolvernos el golpe” y alentar nuevas acciones terroristas, ha advertido el primer ministro británico, David Cameron, tras presidir una reunión del Comité de Seguridad Nacional consagrada a la crisis en el país mesopotámico. Cameron, que afronta una opinión pública reacia a cualquier intervención militar desde la segunda guerra del Golfo, descartó una participación del Ejército británico en la ofensiva contra los milicianos del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), aunque subrayó que la acción debe librarse también en el frente interno redoblando la lucha contra el extremismo islámico.

“Estoy en desacuerdo con aquellos que creen que [la situación sobre el terreno en Irak] no tiene nada que ver con nosotros y que si quieren imponer un régimen islámico radical no nos afectará”, declaró el primer ministro en su consiguiente intervención ante la Cámara de los Comunes, durante la que dio cuenta de un incremento de la ayuda humanitaria a los desplazados por un valor total de cinco millones de libras. El objetivo de su mensaje fue subrayar que el avance del yihadismo en Oriente Medio y partes de África no persigue únicamente conquistar territorios sino también “planear ataques contra nosotros aquí, en Reino Unido”.

Reino Unido es el país europeo que exporta mayor número de brigadistas radicales islámicos

Las autoridades británicas afrontan lo que consideran un problema de seguridad interna ante el creciente número de sus propios ciudadanos que se han unido a la lucha contra el régimen de Bachar el Asad en Siria, país vecino de Irak, en los últimos tres años. Las cifras oficiales confirman el desplazamiento de 400 hombres desde el Reino Unido —aunque se presume que son muchos más— hacia esa zona de conflicto, de los que un 10% han sido detenidos a su regreso. El Gobierno de Cameron someterá a la aprobación del Parlamento en los próximos meses una nueva legislación que contemple como delito una participación de sus nacionales en actos terroristas en el extranjero, tal y como ha recordado el primer ministro ante los diputados de Westminster. La inteligencia británica y fuerzas de seguridad, añadió, “se centrarán de forma pronunciada” en aquellos nacionales que vuelvan del campo de batalla, de Siria, Afganistán o Pakistán.

“Desgraciadamente, Reino Unido exporta más jóvenes yihadistas que cualquier otro país europeo”, confirmaba esta mañana la expresidenta del Comité de Inteligencia británico, la baronesa Neville-Jones, al abordar lo que calificó de “una amenaza directa” contra ellos, esto es, de una nueva acción violenta en territorio británico. De “cómo convencemos a esos jóvenes de que pertenecen a este país y pueden compartir las ambiciones de otros británicos” fue la pregunta que la antigua ministra dejó en el aire, un recordatorio de los mortíferos atentados que asolaron Londres en 2005, perpetrados en su primera oleada por ciudadanos de nacionalidad británica y origen pakistaní.

Las mentiras de Tony Blair para justificar la invasión de Irak dos años antes —y que el ex primer ministro siguió justificando el pasado fin de semana— abrieron una brecha todavía no cerrada en el ámbito político y la sociedad de Reino Unido. Cameron no se atreve a aventurar una nueva intervención militar británica, en el supuesto de que EE UU diera el mismo paso, pero su discurso sugiere que la inacción ante lo que acontezca sobe territorio iraquí puede tener consecuencias nefastas para Reino Unido, su seguridad y la de sus ciudadanos.