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EL REY ABDICA

Un Rey ajeno pero cercano para los mexicanos

"Ejerció un gran liderazgo en pro de Iberoamérica", opina la cancillería mexicana

El presidente Peña Nieto visitará España el 9 y 10 de junio

El Rey y el príncipe Felipe con el presidente Mexicano, Peña Nieto, en 2012.
El Rey y el príncipe Felipe con el presidente Mexicano, Peña Nieto, en 2012. AFP

Cuando en México se habla del Rey no hace falta especificar de cuál se trata. En el imaginario colectivo mexicano, más republicano que otra cosa, la figura del monarca alude directamente a uno: Juan Carlos I. Su abdicación generó una respuesta institucional del canciller mexicano, José Antonio Meade, el cargo político de más rango que se refirió en un primer momento al acontecimiento. Meade resaltó que durante sus cuatro décadas de reinado contribuyó a consolidar a España como una democracia moderna y reconoció “el gran liderazgo ejercido en pro de una Iberoamérica sólida y unida”. En un tono más cantinero, el productor de cine Alejandro Orozco considera que para muchos mexicanos el Rey es a España lo que los mariachis a México: una figura folclórica.

La abdicación del Rey pilló a los mexicanos en la cama. Pasaban las cuatro de la mañana, hora de la capital mexicana, cuando se oficializó la decisión de don Juan Carlos. El periódico Reforma, uno de los principales rotativos del país, abrió de inmediato la página web con esa información y durante la mañana fue sumando reacciones y previsiones de futuro. El Universal, otra cabecera relevante, colocó la noticia en un discreto segundo plano. Ambos periódicos coincidieron en no valorar como fotografía principal el momento en el que el monarca entregaba el documento de abdicación al presidente español. Eligieron una más futbolera: la de Mariano Rajoy visitando a la selección nacional en su centro de entrenamiento en Madrid.

En México, donde todos se sienten reyes al menos una vez cada cierto tiempo cantándole a José Alfredo Jiménez (El rey), los hay escépticos con quien lleva el título de forma oficial. “En nuestra conciencia histórica los reyes son un objeto decorativo y propio de la historia. Entiendo que para España ha jugado un papel fundamental en la transición pero me parece una figura artificial para una democracia, con todo respeto”, interviene el académico Sergio Aguayo.

La noticia altera la agenda del presidente mexicano Enrique Peña Nieto. El mandatario había solicitado al Congreso permiso para ausentarse durante nueve días, tiempo en el que visitaría Lisboa, Madrid y el Vaticano entre el 3 y el 11 de junio. En la capital de España iba a responder a la invitación que le había extendido el Rey como una oportunidad para concretar oportunidades de negocio e incrementar el comercio entre ambos países. El viaje sigue en pie. "El presidente mantiene sus intenciones, aunque no sabemos cómo habrá que reacomodar lo previsto con estos cambios", señalan desde el entorno del presidente. "El Rey Juan Carlos ha sido actor clave en la democracia de España y en el fortalecimiento de sus relaciones con México e Iberoamérica", escribió Peña Nieto en Twitter diez horas después de la noticia. Meade ya había llevado a gala en Twitter aquello de a rey muerto rey puesto: “Felicito al Príncipe de Asturias por su próximo ascenso al trono español. Estoy seguro de que reforzaremos los lazos. #MéxicoEspaña”.

Marina Ortega, una limpiadora del hogar de 61 años, se pregunta sin segundas intenciones: "¿Para qué sirve un Rey a estas alturas?". Bajo un prisma histórico, la realeza española no goza de buena fama a este lado del Atlántico. En los libros de texto de los colegios no suelen quedar bien parados. La guerra de Independencia de México comenzó el 16 de septiembre de 1810 y el divorcio culminó 11 años después, el 27 de septiembre de 1821. Muchos mexicanos comentaban por la mañana que la figura del Rey remitía a otra época, a un tiempo pasado que todavía genera algunas controversias identitarias.

En ocasiones contradictorias. Los descendientes directos de españoles, ahora mexicanos de pleno derecho, son hijos de los republicanos que huyeron del franquismo y fueron acogidos con los brazos abiertos por el Gobierno del general Lázaro Cárdenas. Sin embargo, una parte de la colonia española reivindica al Rey como un ente aglutinador de la hispanidad, una perspectiva que a los mexicanos les parece una pose. El productor Orozco, español con residencia en México después de una década, hizo una serie de vídeos en los que preguntaba a los mexicanos qué les parecía la monarquía. Salvo algunas excepciones, señala que la mayoría veía la Casa Real con un punto romántico de la edad media, un imaginario lleno de princesas, largos vestidos y sapos.

Los mexicanos sienten muy cercana a Doña Letizia, futura reina. La asturiana pasó una época en la ciudad mexicana de Guadalajara, primero estudiando y después ejerciendo el periodismo. Una pintura recuerda su paso por la ciudad. Ahí también, en 1991, el rey Juan Carlos asistió a la I Cumbre Iberoamericana que reunió, por vez primera, a los mandatarios de Portugal, España y América Latina: desde Fidel Castro hasta Carlos Salinas de Gortari. Una placa de bronce aún recuerda su paso por la ciudad que ahora más que nunca parece histórica: “En esta habitación se hospedó don Juan Carlos y su esposa, doña Sofía los días 18 y 19 de julio de 1991”.

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