Rubén Blades alerta de que el triunfo oficialista sería “nefasto” para Panamá

En la ruta final para los comicios generales, el cantautor instó a sus compatriotas a que “no vendan su voto ni su conciencia”

Ruben Blades en el festival de Nueva Orleans.
Ruben Blades en el festival de Nueva Orleans.John Davisson / AP

El cantautor y actor panameño Rubén Blades sugirió a sus compatriotas que “no vendan su voto, ni su conciencia” en las elecciones generales de Panamá del próximo domingo y advirtió que es “muy peligroso apoyar” al candidato oficialista José Domingo Arias, del gobernante partido Cambio Democrático (CD), porque sería “premiar” al Gobierno del presidente Ricardo Martinelli y darle “la nefasta oportunidad de continuar con la destrucción de la institucionalidad”.

En una declaración que emitió desde Argentina, donde permanece en una gira de trabajo que le imposibilitará votar, el también excandidato a la Presidencia de Panamá y exministro panameño de Turismo fustigó la decisión de designar a Marta Linares, esposa de Martinelli, como aspirante a la vicepresidencia de Arias.

Tras negar que pretenda instar a los panameños a que respalden a alguno de los otros seis aspirantes presidenciales, alegó que la selección de Linares en la fórmula oficialista “tampoco contribuye a la percepción de independencia” de Arias con respecto a Martinelli. “Por el contrario, apoya a la percepción de falta de escrúpulos de que ha hecho gala el partido en el poder, a lo largo de su período de gobierno”, recalcó.

De manera reiterada, la dirigencia de CD ha rechazado estos y otros argumentos lanzados en contra de Martinelli y de Arias y aducido que la oposición está desesperada porque se enrumba hacia otra derrota, por lo que pretende desconocer que Panamá ha vivido una bonanza económica y social en el actual gobierno.

En una reciente entrevista con EL PAÍS, el diputado panameño José Muñoz, jefe de la campaña de Arias y miembro de CD, reafirmó que la decisión de postular a Linares es constitucional y legal, negó que demuestre la dependencia del candidato oficialista hacia el gobernante y desmintió que Martinelli ha destruido la institucionalidad.

Pero la situación es distinta, a criterio de Blades, quien de 2004 a 2009 integró el gabinete del entonces presidente Martín Torrijos, hijo del extinto general Omar Torrijos (1929-1981), el fundador del régimen militar instalado en 1968 con el derrocamiento del presidente Arnulfo Arias Madrid (1901-1988) y depuesto en 1989 con la invasión armada estadounidense a Panamá. Torrijos hijo llegó a la presidencia con el Partido Revolucionario Democrático (PRD), creado por su padre y cuyo actual aspirante presidencial es Juan Carlos Navarro, como opositor.

Arias, Navarro y el también opositor Juan Carlos Varela, exaliado de Martinelli y aspirante presidencial por una alianza “El Pueblo Primero”, de los opositores partidos Popular y Panameñista, son los principales competidores en una carrera todavía sin un claro vencedor.

Comprar voluntades

En la administración que concluirá el próximo 1 de julio y se inició en 2009, ha habido una “aparente compra y venta de conciencias y voluntades” de diputados que eran opositores y se pasaron al oficialismo, por lo que “cuando resulta liderada por un gobierno, resulta otro signo muy peligroso para una democracia”, aseguró el artista, uno de los más exitosos de este país. “Lo que se percibe popularmente es que entregaron sus voluntades a cambio de acceso al poder y a fondos estatales”, añadió.

“Esta aparente compra-venta abierta sugiere al mundo que somos un país en donde todo está a la venta y todo puede ser comprado, donde ser decente equivale a ser débil y donde exigir justicia, transparencia y rendición de cuentas de parte de nuestros representantes políticos es una babosada”, puntualizó.

Luego de repasar una serie de acciones políticas de Martinelli que serían un “sello oficial” con el que se “certificaría la eliminación de la decencia y altruismo como características políticas deseables en Panamá”, Blades afirmó que “éstas y otras actitudes del gobierno actual, sean hechas a propósito, o por casualidad, o por negligencia, resultan una burla y una falta de respeto a la inteligencia de la mayoría de nuestro pueblo”.

“Bajo este escenario, considero muy peligroso apoyar al candidato oficial. Premiar a un gobierno con estas aparentes características, brindándole la oportunidad de mantenerse en el poder, no me parece sensato”, planteó. Y advirtió: “Darle la continuidad a este tipo de poder le brindaría la nefasta oportunidad de continuar con la destrucción de la institucionalidad del país, la consolidación de sus intereses egoístas y particulares, a expensas de la verdadera posibilidad y necesidad de nuestro proceso político y de las mayorías del país que aun esperan justicia, consideración y respeto de parte de las autoridades que supuestamente representan a nuestra posibilidad nacional”.

Al pedir a los panameños que “no vendan su voto, ni su conciencia”, les solicitó demostrar “a los que creen que la virtud cívica es un defecto y que nuestra voluntad esta en oferta, que nuestro país no acepta resignarse a ser humillado y despojado por los que manipulan su afecto, su esperanza y su trabajo, aprovechándolo con propósitos egoístas”.

El panorama electoral de Panamá, entre tanto, está ahora bajo el silencio o la veda electoral para la cita del domingo, cuando 2,4 millones de panameños inscritos en el padrón podrán acudir a las urnas instaladas en 6.330 mesas de votación a elegir presidente, vicepresidente, legisladores y autoridades municipales.

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