Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La UE plantea nuevos castigos a Rusia ante el agravamiento del conflicto

Alemania considera “altamente peligrosa” la situación en Ucrania

Un hombre armado protege una barricada en Slaviansk.
Un hombre armado protege una barricada en Slaviansk. REUTERS

Europa ha comprendido ya que la anexión de Crimea no constituye un episodio aislado. Aunque muchos países estaban dispuestos a pasar página sin penalizar a Rusia más de lo necesario por haberse anexionado un territorio ucranio, la desestabilización de otras zonas —esta vez con el agravante de violencia— ha puesto en alerta a los socios comunitarios. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea plantearán hoy aplicar nuevos castigos al presidente del país, Vladímir Putin, según avanzan fuentes comunitarias. Al igual que en ocasiones anteriores, la medida se prepara de manera concertada con Estados Unidos.

La rápida evolución de los acontecimientos en el este de Ucrania confirma los peores augurios de la diplomacia europea. Y las herramientas para hacer frente al desafío de Putin se quedan muy cortas. Pese al escaso entusiasmo que demuestran algunos países (Alemania, España e Italia entre ellos) por apretar las tuercas a Putin, los titulares de Exteriores estudiarán ampliar la lista de sancionados rusos y ucranios. Se trata de añadir más nombres a los 33 que ya tienen prohibida la entrada en la UE y congelados sus activos en territorio comunitario.

“Urgimos a Rusia a retirar sus tropas de la frontera ucrania y a frenar cualquier otra acción encaminada a desestabilizar Ucrania”, aseguró en un comunicado la alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton. La jefa de la diplomacia europea se declaró “gravemente preocupada” por la escalada de la tensión en el este del país, un lenguaje empleado anteriormente que no parece intimidar a los dirigentes rusos. Tampoco el moderado aislamiento diplomático al que hasta ahora los ha sometido la comunidad internacional (exclusión de la próxima reunión del G8, suspensión de las cumbres con la UE, fin del diálogo para firmar un nuevo acuerdo comercial...).

La aparición de los primeros muertos por enfrentamientos entre fuerzas prorrusas y proucranias del país vecino cambia el guion que los ministros de Exteriores habían elaborado para su reunión de hoy en Luxemburgo. Más que nuevas represalias hacia Rusia, los ministros pretendían debatir cómo ayudar a la estabilización de Ucrania. Pero hasta el país más reacio al enfoque punitivo, Alemania, admite la gravedad de los hechos. El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, consideró “altamente peligrosa” la situación. Al igual que Ashton, Steinmeier pide el repliegue de las tropas rusas de la frontera ucrania, así como “unas palabras de toma de distancia sobre lo que ocurre en ciertas ciudades del este de Ucrania”, según declaró en una entrevista televisiva.

Más decidida que Alemania, Francia se declara favorable a aplicar nuevas sanciones a Rusia. “Está claro que nos pronunciaríamos a favor de nuevas sanciones en caso de escalada militar”, aseguró el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jean-Marie Le Guen, en una entrevista con varios medios franceses.

También la OTAN ha querido dejar constancia de que los enfrentamientos en el este ucranio abren una nueva etapa en el conflicto. “Vemos una campaña concertada de violencia por parte de separatistas prorrusos que busca desestabilizar Ucrania como Estado soberano”, declaró en un comunicado el secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen. Pese a todo, Rasmussen renuncia a amenazar directamente a Moscú y solo advierte de que cualquier otra interferencia militar “ahondará el aislamiento internacional de Rusia”. Descartada la intervención militar en el conflicto, tanto la OTAN como la UE saben que su margen de maniobra es limitado ante un Putin crecido y dispuesto a redibujar las fronteras en el continente.

 

Medidas contra los cortes de gas

Ni Ucrania ni la UE pueden librarse fácilmente del mayor vínculo que les une a Rusia: la dependencia energética. Consciente de ese yugo, el presidente ruso, Vladímir Putin, envió hace unos días una carta a 18 Estados europeos (aquellos con mayor suministro ruso) para advertirles de que, si Ucrania retrasa más el pago de sus facturas, aplicará cortes en el suministro. El mismo texto advertía de un bombeo más reducido hacia la UE. Un tercio del gas ruso que llega al club comunitario circula a través de Ucrania.

Bruselas y Kiev se preparan ya para combatir esa amenaza. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha animado a los Estados miembros a buscar una solución conjunta. “La carta enviada a algunos de nosotros [por Putin] plantea serios problemas para la seguridad energética de Europa”, señaló Barroso en un escrito enviado el pasado viernes a los Veintiocho, según la agencia France Presse. Barroso pide a los ministros que debatan hoy esas amenazas. “Sobre la base de esa discusión, la Comisión está dispuesta a buscar una posición común para responder”, anunció el presidente de la Comisión.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, conversará hoy por teleconferencia con los ministros ucranios de Energía y Exteriores para tratar de ahuyentar la amenaza rusa. La UE ultima el desembolso de 1.610 millones de euros a Kiev, una primera entrega del paquete de 11.000 millones anunciado hace más de un mes. Aunque ese dinero está previsto para inversiones, la Comisión busca una solución legal para destinar una parte a pagar la factura del gas, una de las necesidades más acuciantes del país.