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Satélites de Francia detectan también posibles restos del avión

Las nuevas pistas se suman a las imágenes tomadas por Australia y China en el Índico sur

El primer ministro de Australia ve probable que se encuentren los restos del MH370

Uno de los dos aviones P-3 enviados por el Gobierno japonés a su llegada a la base de la Fuerza Aérea Australiana de Pearce, cerca de Perth. Ampliar foto
Uno de los dos aviones P-3 enviados por el Gobierno japonés a su llegada a la base de la Fuerza Aérea Australiana de Pearce, cerca de Perth. Reuters

Día 16, esfuerzo redoblado, y un rayo de luz en las tareas de localización de los restos del Boeing 777-200ER de Malaysia Airlines desaparecido en la madrugada del 8 de marzocon 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo. Nuevos datos registrados por un satélite francés refuerzan la hipótesis de que puede haber restos del MH370 en el Índico Sur. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia explicó en un comunicado que "ecos de radar tomados por un satélite, han permitido identificar restos flotantes en un área del océano Índico situada alrededor de 2.300 kilómetros de Perth".

Este hallazgo, del que no se han dado más datos, se suma a la imágenes de satélite chinas, hechas públicas ayer, que han revelado la existencia de un objeto de 22,5 metros por 13 metros flotando en el mar a unos 120 kilómetros del punto donde el domingo pasado otro satélite localizó dos elementos que los expertos consideran que podrían proceder del avión. La fotografía del satélite chino fue tomada el martes. Estas posibles pistas, aún sin confirmar, llevaron al primer ministro de Australia, Tony Abbott, a asegurar este domingo que existe una “esperanza creciente” de que se produzca un gran logro en la búsqueda del aparato. 

Francia proporcionó esos datos de satélite a Malasia, cuyo Ministerio de Transporte informó esta  mañana de la nueva pista y los trasladó de inmediato al centro de coordinación de rescate australiano. No ha trascendido ningún detalle de la posición o el tamaño de los posibles restos. El Ministerio de Exteriores francés explicó en un comunicado que ha decidido movilizar más medios por satélite para proseguir la búsqueda de restos.

Los objetos detectados primero por Australia y después por China no han sido encontrados, de momento, por la creciente flota de aviones y barcos que trabaja o se dirige a esta zona remota del Índico sur, situada más de 2.000 kilómetros al suroeste de la ciudad australiana de Perth. Los trabajos de búsqueda de los posibles restos, incluido pequeños objetos y un palé de madera –con cintas o correas de diferentes colores- vistos ayer por un avión, han seguido este domingo, centrados en dos áreas con una superficie conjunta de 59.000 kilómetros cuadrados -dos veces la de Galicia-, según ha informado la Autoridad de Seguridad Marítima de Australia (AMSA, por sus siglas en inglés) en un comunicado. Las dos zonas han sido definidas mediante simulaciones informáticas de las corrientes. Las condiciones meteorológicas son hoy peores que las del sábado, con niebla y nubes bajas, lo que dificulta el rastreo desde los aviones, que se realiza principalmente de forma visual.

“Nuevas imágenes de satélite chinas parecen sugerir la existencia al menos de un gran objeto allí, congruente con el objeto que descubrieron imágenes de satélite anteriores”, ha afirmado Abbott hoy en Papúa Nueva Guinea, donde se encuentra de visita, informa Reuters. “Obviamente, tenemos ahora un número muy creíble de pistas y hay una esperanza creciente -nada más que esperanza- de que quizás estemos en el camino para descubrir lo que ocurrió”.

Se desconoce si los objetos en las borrosas fotografías reveladas por Australia y China son diferentes o el mismo, pero la imagen china muestra también lo que parece ser un grupo de restos más pequeños. De los dos elementos detectados por Australia, el mayor mide unos 24 metros de largo, y el otro unos cinco metros.

El ala de un Boeing 777-200ER tiene unos 27 metros de largo por unos 14 metros de ancho en su base, mientras que el fuselaje mide 63,7 metros de largo por 6,2 metros de ancho. Algunos expertos creen que un ala puede flotar durante semanas si los tanques de combustible que aloja están vacíos y no se han llenado de agua, pero otros aseguran que cuando un avión se rompe en pedazos, normalmente solo quedan flotando en la superficie del mar objetos mucho más pequeños como asientos y equipaje de los pasajeros.

Si el sábado fueron seis los aviones que peinaron la superficie del océano desde el aire, este domingo han sido ocho, según ha informado AMSA: tres P3 Orion, un P8 Poseidon de las fuerzas navales estadounidenses, y cuatro reactores civiles (dos Bombardier Global Express, un Gulfstream 5 y un Airbus 319). El número creciente de aviones civiles se debe a su mayor alcance, ya que, dada la distancia a la que se encuentran de la costa australiana las dos áreas objetivo, los Orion solo tienen un tiempo efectivo de búsqueda de unas dos horas, mientras que el de los reactores comerciales supera las cinco horas. Además, tienen más ventanillas, lo que favorece las labores de rastreo, que se realizan principalmente de forma visual. Dos aviones militares chinos Ilyushin IL-76 llegaron ayer a Australia, y se unirán a la búsqueda a partir del lunes. De los 227 pasajeros que iban en el vuelo MH370, 153 son chinos. También van a enviar aviones Japón (dos P3 Orion) e India.

Un buque de la armada australiana –el HMAS Success, que sería capaz de recuperar cualquier tipo de resto del avión- ya está en la zona, mientras dos mercantes que colaboraban en la búsqueda han sido liberados de la labor. Una pequeña flota de barcos chinos, incluidos buques de guerra, está también de camino. Se prevé que lleguen en los próximos días. “Lógicamente, cuantos más aviones y más barcos tengamos, más confiados podemos estar en que recuperaremos cualquier objeto que esté allí”, ha dicho Abbott.

La participación de recursos procedentes de diferentes países complica, sin embargo, las tareas de coordinación que lleva a cabo en esta zona Australia. El primero de los dos aviones enviados por China a Perth aterrizó el sábado en el aeropuerto equivocado.

El vuelo MH370 se esfumó de los radares civiles menos de una hora después de despegar de Kuala Lumpur rumbo a Pekín cuando volaba a más de 10.000 metros de altitud sobre el mar del Sur de China. Los investigadores creen que alguien a bordo desconectó los sistemas de comunicación. Los radares militares registraron señales que indican que dio media vuelta, giró hacia el oeste, volvió a cruzar la península de Malasia y sobrevoló el estrecho de Malaca, aparentemente a los mandos de un piloto cualificado. Esto ha llevado a pensar que el aparato sufrió un sabotaje o fue secuestrado, aunque no se ha descartado un fallo mecánico.

Los dos principales sospechosos son el piloto, Zaharie Ahmad Shah, de 53 años, y el copiloto, Fariq Abdul Hamid, de 27 años, aunque, de momento, no hay pruebas de su posible implicación. También están siendo investigados el resto de la tripulación y el pasaje, y se está analizando la posibilidad de que se produjera algún hecho extraño que incapacitara a la tripulación, y el avión volara de forma automática durante horas hasta quedarse sin combustible y estrellarse. Los interrogantes no podrán ser despejados hasta que sea localizada la caja negra, que conserva los registros de las conversaciones de los pilotos y otros datos del Boeing 777. Su batería solo tiene carga para emitir señales electrónicas de localización 30 días; quedan 14 hasta que teóricamente se agoten. La zona en que fueron identificados los dos objetos por las autoridades australianas sufre fuertes corrientes y mar mala y tiene una profundidad que varía entre 1.150 y 7.000 metros.