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El Gobierno de México media para evitar la división de las autodefensas

Las diferencias entre distintos grupos armados por el control de territorios empujan al Ejecutivo mexicano a mediar entre ellos

Alfredo Castillo (i) durante su presentación como comisionado para la seguridad en Michoacán
Alfredo Castillo (i) durante su presentación como comisionado para la seguridad en Michoacán EFE

Las autodefensas, civiles armados que se levantaron en armas hace un año contra el cartel del narco que dominaba Michoacán, Los Caballeros Templarios, tienen fisuras. En las últimas horas, la crisis desatada por dos grupos que se disputan el control de La Ruana, una comunidad del noroeste del Estado mexicano, ha empujado al comisionado Alfredo Castillo - designado por el Gobierno mexicano para gestionar su estrategia de seguridad en la región - a convocar una reunión con los dos grupos para mediar entre ellos.

Este lunes, un comando con más de 40 camionetas entró en la comunidad de La Ruana para hacerse cargo de la seguridad del poblado, hasta ahora en manos de uno de los fundadores de las guardias comunitarias, el productor de limones Hipólito Mora. A la cabeza del grupo de rebeldes que llegó a primera hora de la tarde estaba Luis Antonio Torres, apodado El Americano, sobrenombre por el que ha sido reconocido hasta la fecha siempre en la prensa.

Tras denunciar que el grupo pretendía acabar con su vida y que Torres era un criminal más, Mora fue trasladado en un avión de la Policía Federal hasta la Ciudad de México. “Estoy en la Ciudad de México. Ayer salí en un helicóptero, pero hoy mismo regreso a La Ruana”, aseguró en una entrevista radiofónica en la mañana de este martes.

En la misma conversación, el portavoz de las autodefensas de La Ruana reiteró que El Americano encabeza un grupo de personas asociado con Nazario Moreno González El Chayo, el ideólogo del cártel abatido el pasado domingo en un operativo con la Marina y de Servando Gómez La Tuta, el otro gran líder templario todavía prófugo. Otras fuentes han señalado que El Americano pertenecía al cartel de Jalisco y que hace meses se acercó a Hipólito Mora como mediador, ofreciéndole ayuda de ese grupo criminal para acabar con los templarios. El portavoz de La Ruana no habría aceptado tal ofrecimiento, pero tampoco le impidió liderar su grupo en la cabecera municipal de Buenavista Tomatlán, a escasos 15 minutos de La Ruana.

“Les prometieron que yo iba a estar muerto y tienen tiempo queriendo entrar al pueblo, pero los ciudadanos no pueden entrar, se unieron con El Americano y están mejor armados que la Policía Federal", afirmó. "Este muchacho por donde quiera hace cosas malas. Él ha vivido del asesinato de la extorsión, todos los pueblos se quejan de él”, dijo Mora.

Por su parte, miembros de las autodefensas que acompañan a Torres defienden otra versión. “Entramos a buscar a la gente que mató el sábado a Rafael Sánchez, alias El Pollo”. Uno de los integrantes del movimiento aseguró en conversación telefónica que El Americano nunca ha operado con los Templarios. “Tuvo contacto con ellos, pero por miedo, nunca participó en las operaciones. El conflicto surgió porque Mora no le devolvía un rancho”.

Por otro lado, el portavoz de los comunitarios en Tepalcatepec, el doctor José Manuel Mireles ha desmentido tajantemente la relación entre El Americano y el entorno de El Chayo. “Somos amigos, él es de los más entrones que tengo entre los coordinadores, muy valiente peleando contra los templarios, se los echa a todos”. Para el líder moral del movimiento, “el asunto entre ellos dos es personal. El Americano se juntó con una sobrina de Hipólito y a él no le gustó. Hubo primero indirectas entre ellos, después Hipólito ordena que expulsen a la mamá de El Americano de La Ruana. Con la muerte de El Pollo y de Nino [otro miembro de las autodefensas que apareció calcinado junto con El Pollo] el pasado sábado, que eran dos amigos suyos, El Americano entra al pueblo buscando a los asesinos, porque están allí, pero no son gente de Hipólito”.

Además del conflicto personal, Mireles admite que El Pollo era “amigo de templarios” y que el portavoz de La Ruana se negó a entregarle ranchos ni a él ni a sus amigos. “En La Ruana todos los ricos huyeron cuando echaron los templarios”.

Las fértiles tierras del noroeste michoacano (una de las zonas productoras de frutos más abundantes del país) son territorio en disputa. El precio del limón, fecundo en la zona, se ha disparado en México hasta los 55 pesos (unos cuatro dólares), el doble que en mercados europeos.

La zona que ha desbordado la tensión entre autodefensas -Buenavista Tomatlán y La Ruana- son dos poblados muy cercanos a Jalisco, uno de los estados vecinos de Michoacán. Desde la semana pasada, informan fuentes cercanas al movimiento, grupos de autodefensas que antes habían formado parte de La Familia Michoacana (el antecedente directo de Los Caballeros Templarios), habían reclamado que se les devolviese sus tierras, que en algunos casos habían comprado con dinero obtenido del narcotráfico o mediante extorsiones.

En medio de este escenario, el lunes el alcalde de Buenavista Tomatlán, Luis Torres Chávez, municipio en tensión con La Ruana, fue restituido en su cargo con la autorización del Gobierno federal. Los grupos de autodefensa le han acusado en varias ocasiones de tener vínculos con el crimen organizado. “En ningún pueblo de esta tierra quieren a los alcaldes”, explica una fuente cercana a las autodefensas. “Todos sabemos de sus pactos con las mañas [el crimen organizado]”.