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Kiev moviliza al Ejército para combatir

El nuevo Gobierno ucranio pide calma a los ciudadanos y asegura que los lugares estratégicos del país, como aeropuertos o plantas nucleares, están protegidos.

Una mujer rinde homenaje a los muertos durante las protestas que derrocaron al presidente ucranio, Víctor Yanukovich.
Una mujer rinde homenaje a los muertos durante las protestas que derrocaron al presidente ucranio, Víctor Yanukovich. EFE

Con una actitud grave, el nuevo primer ministro ucranio, Arseni Yatseniuk, pidió ayer a Rusia que saque a su Ejército del territorio ucranio. “Estamos preparados para defendernos”, afirmó en un discurso en directo por televisión. “Si se produjera una agresión, significaría la guerra y cesarían todas nuestras relaciones con Rusia”, dijo tras una reunión de emergencia con los jefes de seguridad del país. Kiev respondió poniendo en alerta a su Ejército ante la autorización al presidente ruso, Vladímir Putin, para utilizar tropas rusas en la península del mar Negro. Junto Yatseniuk estaba el presidente interino, Alexander Turchinov, que aseguró que los lugares estratégicos del país, como aeropuertos o plantas nucleares, están protegidos. Pidió calma a los ciudadanos. “En caso de ataque, tenemos un plan de respuesta”, garantizó. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Deshchiritsya, pidió ayuda a la OTAN para proteger la integridad territorial de Ucrania.

Ucrania atraviesa en un momento crítico. Está al borde de la bancarrota e inmersa en una crisis política que ha exacerbado las tensiones territoriales en los últimos días. Está previsto que el Parlamento celebre este domingo una sesión extraordinaria para abordar la situación en Crimea y decidir sobre si se declara el Estado de excepción.

La decisión rusa inflamó los ánimos con rapidez. El exboxeador Vitali Klichkó, uno de los principales líderes de las protestas y candidato presidencial para las elecciones del 25 de mayo, solicitó que se declare “la movilización general tras el inicio de una agresión rusa hacia Ucrania”. Los extremistas del Sector de Derechas del Maidán –un grupo nacionalista que se enfrentó con violencia a los antidisturbios durante las protestas—publicaron una lista de teléfonos en cada ciudad para reclutar voluntarios a la movilización. Les piden que estén preparados y con armas. También el partido de extrema derecha Svoboda (Libertad) se pronunció en un comunicado: “La decisión rusa de permitir al Ejército entrar en Ucrania significa la guerra, y Ucrania necesita la movilización”.

Horas antes, miles de personas en Kiev acudían a la plaza de la Independencia y a las calles cercanas para homenajear a las decenas de muertos en la represión policial de la semana pasada. En una mañana gris y húmeda, familias con niños paseaban cerca de la sede del Gobierno, fotografiaban los coches quemados, las montañas de flores, los rastros de la batalla. El ambiente era solemne y silencioso. Más allá de un coche con banderitas ucranias y dos cartulinas que decían: “Que te den, Putin”, la mayoría manifestaba preocupación por Crimea, pero también confianza en que ese conflicto no iría a más. Tras la autorización a Putin para usar las tropas rusas en la península, decenas de hombres se han congregado frente a la Embajada rusa en Kiev. El miedo y el enfado ha empezado a aparecer y se ha desbocado en las redes sociales, donde los insultos hacia Putin se mezclan con los que piden que Ucrania se una a la OTAN, y donde abunda la palabra guerra como algo más que una hipótesis.

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