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EE UU considera la captura un hito en su colaboración de seguridad con México

El intercambio de inteligencia entre ambos países ha permitido detener o eliminar a varios de los principales narcotraficantes mexicanos

Agentes de la DEA escoltan a un detenido.
Agentes de la DEA escoltan a un detenido. AP

Era uno de los principales objetivos de la justicia estadounidense. Washington ofrecía cinco millones de dólares por quien ofreciera información que lograra dar con su paradero. Este sábado, el Gobierno de EE UU ha recibido con entusiasmo la noticia de la captura de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, en lo que ha considerado como un “hito histórico” de la colaboración en materia de seguridad entre ambos países.

“La detención del Chapo Guzman por las autoridades mexicanas supone un hito histórico y una victoria para los ciudadanos de México y de EE UU”, ha señalado en un comunicado el Fiscal General estadounidense, Eric Holder. Aunque ha sido la marina mexicana la que ha dirigido la operación para aprehender al capo del cártel de Sinaloa, varias agencias de EE UU, entre ellas la DEA, han colaborado con inteligencia que contribuyó a su localización, si bien no se ha concretado exactamente las dimensiones de la intervención estadounidense. Tanto Holder como Jeh Johnson, el secretario de Seguridad Nacional, han hecho hincapié en sus declaraciones en el protagonismo de las autoridades mexicanas en la captura de El Chapo, pero no han ocultado la importancia de la cooperación de su país. “Felicitamos a nuestros socios mexicanos por su logro y reiteramos que seguiremos trabajando con ellos para garantizar una zona fronteriza segura”, ha señalado Johnson

Una colaboración sinuosa

La captura de El Chapo es el último ejemplo del éxito de la colaboración entre las agencias de Inteligencia y Seguridad de EE UU y México, una sinuosa relación que se afianzó durante el sexenio del presidente Felipe Calderón, pero cuyas raíces germinaron en la década de los 80 del siglo pasado. A lo largo de estos años, el intercambio bilateral ha estado minado por recelos, rivalidades internacionales e internas entre las diferentes instituciones involucradas, rencillas sobre la extensión de las competencias y obstáculos políticos. Las décadas de trabajo en común han ido diluyendo esa desconfianza para engrasar los resortes de una sinergia que ha logrado detener o eliminar a decenas de los principales capos del narcotráfico azteca y desarticular algunos de sus cárteles.

“La detención del Chapo Guzman por las autoridades mexicanas supone un hito histórico y una victoria para los ciudadanos de México y de EE UU”

Eric Holder

“Hubo una época en la que la coordinación entre nuestras agencias no era tan robusta, pero en los últimos años, la práctica de colaboración ha mejorado extraordinariamente. Hemos entendido que la lucha contra el narcotráfico es una misión conjunta y el intercambio de información fluye por ambos lados”, señala a EL PAÍS, David Gaddis, director regional de la DEA (la Agencia Antidroga de EE UU) para Canadá, México y Centroamérica entre 2006 y 2009. En la actualidad, el Departamento de Justicia, a través del FBI y la DEA, entre otras agencias, y el Departamento de Seguridad Nacional, por medio del ICE (la Oficina de Seguridad y Aduanas), ofrecen entrenamiento y capacitación a agentes de seguridad, miembros de las fuerzas militares y fiscales mexicanos y brindan asesoramiento en materia de recopilación, análisis y explotación de inteligencia, custodia y manejo de pruebas y técnicas forenses e interrogatorias.

En su cruzada contra el narcotráfico, Calderón hizo del afianzamiento de la colaboración entre las agencias e instituciones mexicanas y estadounidenses una prioridad. Durante su encuentro en Mérida con el entonces presidente de EE UU, George W. Bush -donde se fraguó la Iniciativa del mismo nombre-, el mandatario mexicano propuso a su homólogo incrementar la cooperación entre ambos países a través de un plan que potenciara la coordinación de sus respectivas agendas de seguridad.

Hemos entendido que la lucha contra el narcotráfico es una misión conjunta y el intercambio de información fluye por ambos lados”

David Gaddis, ex director regional de la DEA en México

La complicidad entre las agencias de ambos lados de la frontera se ha mantenido con la llegada al poder del presidente Enrique Peña Nieto, aunque la forma de coordinar los canales de intercambio de información ha variado. Durante la Administración de Calderón, la relación entre las instituciones era directa, cada una de las agencias determinaba con cuáles quería colaborar, una circunstancia que otorgaba efectividad a la alianza pero que generaba serios problemas de coordinación y luchas de competencia entre los distintos organismos de seguridad mexicanos que demandaban de sus contrapartes que les cedieran sus datos antes que a las otras.

Con el nuevo Ejecutivo, es la Secretaría de Gobernación mexicana la encargada de encauzar las cooperación, una política que permite ganar en orden pero que ralentiza el proceso a la hora de compartir información, de acuerdo con fuentes de Inteligencia de ambas administraciones. “El ámbito de la policía es apolítico, no importa quien esté en el poder, el fin es el mismo, combatir al narcotráfico a nivel mundial”, señala Gaddis.

Buenos augurios y tropiezos

Muchas de las normas que rigen la colaboración entre las agencias de EE UU y México se han ido desarrollando en función de los distintos incidentes acaecidos durante operaciones sobre el terreno que han ido evidenciando las carencias y los problemas de este auxilio recíproco. El asesinato de Enrique, Kiki, Camarena, en 1985, un agente de la DEA que no estaba registrado como tal ante el Gobierno mexicano motivó la firma del Tratado de Cooperación entre México y EE UU sobre Asistencia Jurídica Mutua, en 1987, para establecer la regulación de la presencia temporal de los miembros de agencias de EE UU en suelo mexicano.

El intercambio bilateral ha estado minado por recelos, rivalidades entre las diferentes instituciones involucradas, rencillas sobre la extensión de las competencias y obstáculos políticos

Un acuerdo que se ha ido actualizando a lo largo de los años. Hoy, todos los agentes estadounidenses tienen pasaporte diplomático, lo que les garantiza inmunidad, y deben estar registrados ante el Gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ninguno puede llevar armas en territorio azteca ni realizar investigaciones o participar en operaciones de campo exclusivas de las autoridades mexicanas.

El primer buen augurio de la colaboración en materia de inteligencia entre Washington y México se produjo en 1996 con la captura y posterior extradición a EE UU de Juan García Abrego, el jefe del cártel del Golfo y el primer narcotraficante en aparecer en la lista de los 10 criminales más buscados del FBI. La estrecha relación entre los miembros de la Procuraduría General de la República mexicana y la DEA, cuya información fue esencial para localizarlo y detenerlo, facilitó el proceso de expulsión de Abrego al vecino del norte.

El asesinato del agente de la DEA, Kiki Camarena, motivó la firma de un tratado bilateral para establecer la regulación de la presencia temporal de los miembros de agencias de EE UU en suelo mexicano

Esa confianza, sin embargo, se ha visto amenazada en muchas ocasiones. A las quejas del lado mexicano de que su contraparte no comparte toda la información de que dispone, se han sumado episodios graves por parte de las agencias estadounidenses, como la connivencia entre la DEA y el propio Chapo Guzmán, con cuyo cártel llegó a pactar una tregua a cambio de obtener información que le permitiera desmantelar a grupos rivales y mucho más violentos. Los abogados de Jesús Vicente Zambada–Niebla, Vicentillo -hijo del número dos del cártel de Sinaloa-, consignaron el acuerdo de inmunidad al que llegó con el Gobierno de EE UU ante el tribunal de Chicago que lo juzgaba, tras haber sido detenido en 2009. Un hecho recogido en toda la prensa, estadounidense y mexicana, pero que Gaddis niega. “Eso es un cuento falso que se inventaron los narcotraficantes, jamás se pactó con El Chapo”, asegura.

Pese a las zancadillas y tropiezos, la colaboración entre México y EE UU en la lucha contra el narcotráfico ha demostrado ser exitosa, tal y como han resaltado este sábado el Fiscal General y el secretario de Seguridad Nacional, en una clara señal, como sostiene Gaddis, de que “en México nadie escapa al poder de la Ley”.

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