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A la espera del veredicto del Maidán

El Parlamento ucranio acaba de respaldar el plan para desbloquear la crisis por 386 votos a favor

Viktor Yunukóvich con tres ministros de Exteriores de la UE. Ampliar foto
Viktor Yunukóvich con tres ministros de Exteriores de la UE. Photothek via Getty Images

El Parlamento ucranio acaba de respaldar el plan para desbloquear la crisis por 386 votos a favor. ¿Acepta o no el Maidán (los manifestantes que desde noviembre mantienen en jaque al régimen ucraniano) la promesa del jefe del Estado Víctor Yanukóvich de convocar unas elecciones presidenciales anticipadas y el retorno a la constitución de 2004, que recortaría los poderes del jefe del Estado en beneficio del parlamento?

Esta es la cuestión central de la jornada del viernes, cuyo desenlace depende de los detalles del acuerdo conseguido de madrugada tras una larga noche de negociación entre el presidente y los líderes de la oposición arropados por los embajadores de los países de la UE y el representante especial de Rusia, Vladímir Lukin.

Las primeras señales son que el acuerdo no es convincente para el Maidán, que pide el cese incondicional, e incluso el arresto y la cabeza de Yanukóvich.

En un comunicado oficial difundido esta mañana en su página de web, el presidente confirmó los puntos conceptuales del acuerdo sobre “la regulación de la crisis política en Ucrania”, que, para convertirse en algo real, tiene que ser refrendado por el parlamento, pero, sobre todo, aceptado por el Maidán y también por las regiones que son la base del poder de Yanukóvich, las zonas industriales rusoparlantes del Este de Ucrania y Crimea.

Para convocar unas elecciones anticipadas del presidente se requieren tres meses (desde el momento en que el presidente comparece ante la cámara a anunciar que renuncia a sus competencias). Las elecciones presidenciales regulares deberían celebrarse el próximo enero. Así que es difícil pensar que el Maidán se contente con declaraciones vagas y vaya a aceptar unos comicios que apenas recorten el mandato presidencial, y todo eso después de que los ánimos, ya de por sí caldeados, se hayan envenenado todavía más tras producirse decenas de muertos, e incluso “centenares”, como decía esta mañana desde la tribuna del parlamento Inna Bogoslóvskaya, una diputada que abandonó el grupo parlamentario del Partido de las Regiones (PR), la fuerza política del gobierno.

Yanukóvich promete también un gobierno de Confianza Nacional en su su comunicado, que no establece explícitamente ninguna fecha para los comicios. Según detalles del acuerdo divulgados por miembros del partido de las regiones, éste contempla un plazo de 48 horas para la aprobación de la Constitución de 2004 y otro plazo de 10 días para la formación de un gobierno de unidad nacional. Asimismo, la puesta en práctica del nuevo equilibrio de poderes tendría hasta el mes de septiembre para completarse. Por último, sobre la base de la nueva constitución, las elecciones presidenciales se celebrarían en diciembre como más tarde. Esto significaría una concesión mínima respecto a las elecciones presidenciales regulares que deberían tener lugar a principios de 2015.

Los tres grupos parlamentarios de oposición, “Patria”, “UDAR” y “Libertad”, se reunieron por la mañana para decidir si apoyaban o no el acuerdo con Yanukóvich y todos ellos fueron favorables al mismo. Sin embargo, el apoyo no fue unánime. “Este documento presupone la formación de un gobierno de coalición. Debemos tomar el poder ahora. No sé para cuanto tiempo, pero estamos obligados”, dijo el jefe del grupo parlamentario de “Patria”, Arseni Yatseniuk, quien agregó que le había costado mucho convencer a los diputados de “Libertad”. Uno de los diputados de “Patria”, Andrei Sénchenko, se negó a apoyar el acuerdo afirmando que éste era intolerable en las condiciones dadas. “Voté en contra porque entiendo que tras este acuerdo la sangre correrá a ríos”, manifestó.

Para refrendar el acuerdo entre Yanukóvich y la oposición, el parlamento debe reunirse por la tarde, tras hacer una larga pausa. Las fuerzas de intervención especial, los BERKUT, que montaban guardia en torno al edificio de la Rada se retiraron sobre las dos de la tarde (una hora menos en España), lo que provocó confusión y se interpretaba de dos formas distintas. O bien como un síntoma de que los unifodrmados estaban cumpliendo con la disposición del parlamento, que la víspera exigió su vuelta a los cuarteles o bien que el parlamento se quedaba sin defensa en el caso de que los exaltados del Maidán decidan que los diputados les han traicionado y han aprobado un acuerdo que ellos rechaza.

Por la mañana, una decena de agentes del ministerio del Interior, totalmente equipados con cascos, chalecos antibalas y armas de fuego, entraron en el parlamento causando desazón entre los diputados que se zarandeaban y discutían acaloradamente junto a la tribuna de la Cámara sin lograr votar el orden del día. Varios diputados echaron a los agentes, que desaparecieron en pocos minutos del interior de la Rada. Más tarde el ministro del Interior explicaría que los agentes habían ido protegerse de un tiroteo procedente de la cercana calle Institútskaya. El ministerio del Interior había dicho antes que, a las 10,15 horas ,los manifestantes habían “transgredido la tregua” y habían comenzado a disparar en la calle Institutskaya con el fin de llegar al parlamento. Pero el servicio de Defensa del Maidán desmintió esta información y señaló que se habían producido tiros aislados atribuibles a la acción de un francotirador. El servicio de Derfensa del Maidán aseguraba además que los manifestantes habían permanecido tras las barricadas. Personas que se encontraban en la zona de Institutskaya aseguraban que todo estaba tranquilo y que no habían oído tiros.