Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Amiga de los jóvenes

Quien hasta ahora ha sustentado el título de alcalde de Florencia no tiene que salir del edificio donde ha trabajado en los últimos cuatro años si quiere encontrarse de frente con el rostro del autor de unas viejas frases que vienen al pelo para definir ese carácter suyo tan impaciente, que le convertirá en pocas horas en presidente del Consejo de Ministros: “Es mejor ser impetuoso que circunspecto, porque la fortuna es mujer, y es necesario, queriéndola doblegar, arremeter contra ella y golpearla. Y se ve que se deja vencer más fácilmente por estos que por los que actúan con frialdad; ya que siempre, como mujer, es amiga de los jóvenes, porque son menos circunspectos, más feroces y la dominan con más audacia”.

Que nadie se alarme por su terrible machismo. Fueron escritas hace 500 años, en 1513. Su autor tuvo despacho en el ahora denominado Palazzo Vecchio, antaño sede del Gobierno de la República de Florencia. Ahí es donde se halla el busto de Nicolás Maquiavelo, autor de las frases y del libro que las contiene, El príncipe, en las que está todo del actual drama: Matteo Renzi, de 38 años, apresurado, ambicioso; Enrico Letta, de 47 años, frío, reservado; y la Fortuna, pintada como mujer, la oportunidad que Renzi, buen lector de Maquiavelo, ha sabido aprovechar.

Letta ha durado 10 meses, suficientes para sacar del escenario a Berlusconi, de 77 años, el presidente del Consejo que más tiempo ha durado en las dos últimas décadas; y también quien menos ha gobernado, concentrado en defender sus intereses y resguardarse de la justicia. Letta hizo lo más difícil, echarlo, pero no ha tenido tiempo para cambiar esa Italia idéntica a sí misma. Esa es la ambición que Renzi exhibe ahora, hasta convertirle en un bólido sin freno. No es diputado, no tiene mandato democrático ni mayoría parlamentaria propia, pero cuenta con la oportunidad que le da su liderazgo del Partido Democrático, alcanzado en las primarias abiertas. La impaciencia le ha podido y se ha decidido a alcanzar el Gobierno para intentar asentarse luego con una mayoría propia, en vez de la imposible geometría actual de las alianzas y transversalidades.

Es el clásico envite maquiavélico: pudo esperar con una estrategia para llegar al Gobierno después de pasar por las urnas, pero percibió que tenía el poder al alcance de la mano y que bastaba un empujón para obtenerlo. Es el tercer intento tras la catástrofe: Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi, cada uno más joven que el anterior, y todos políticos de calidad si se les compara con el viejo caimán que todavía se arrastra por los pasillos del poder para seguir condicionando la vida italiana. Si atendemos a los antecedentes, Renzi será uno más en la cadena que combina inestabilidad e inmovilismo, y caerá tan rápidamente como ha ascendido. Saber durar y a la vez reformar es la doble e improbable tarea de gobierno con que debe marcar la diferencia. 

Comentarios

Cuando se quieran dar cuenta los italianos, les suprimen las elecciones. Se empieza con un escamoteo, se sigue con otro y al final se acuerda, sin su beligerancia, que los ciudadanos están para ser gobernados, no para elegir quiénes les gobiernan. Porque claro, los pobres italianos se acabarán preguntando cómo, sin comerlo ni beberlo, les pusieron a un tecnócrata, luego a un líder de un partido, y luego, por luegos que no quede, por mor de las luchas intestinas de ese partido, a otro líder. Y llegará el día en que no sepan ni cómo han llegado a este punto.
Renzi es joven, así que tiene también una larga vida por delante para hacer todos los destrozos posibles. Decía Erasmo, citando a Jenofonte, que "no conviene que, a semejanza de los que para aprender a tocar la cítara usan y destrozan varios instrumentos hasta que dominan el oficio, el príncipe aprenda el ejercicio de la política a costa del interés público". El texto es del comentario de Erasmo al adagio "Para rey o para necio se nace", en latín "Aut regem aut fatuum nasci oportere" (Adagios del poder y de la guerra, Alianza Editorial, Filosofía, el Libro de Bolsillo nº H4485, pag.163). El humanista de Rotterdam lo había escrito estando en Inglaterra y lo publicó en Basilea en 1515, diecisiete años antes de que se publicase "El Príncipe" de Maquiavelo (si bien el florentino lo escribió en 1513, su tratado no se dio a la imprenta hasta 1532). Y la "Educación del príncipe cristiano" de Erasmo se publicó en 1516.Volviendo a Renzi, parece que este 'joven príncipe' irrumpe con todas las ínfulas del que se siente predestinado a cambiar la historia. Y de lo que menos está necesitada Italia es de predestinados. Con ese aire que tiene de Alberto Sordi no nos produce risas sino escalofríos.¡Ojalá nos equivoquemos!
La "tragedia" italiana es la tragedia del sur. Mediterránea. Italia es el paradigma, unos por debajo; Grecia, otros por encima; España? todos comparten la corrupción. Habría que preguntarse si son democracias, o, si es que la democracia es, un espejismo que solo es posible en tiempos de bonanza, y que en tiempos de crisis se rompe mostrando la cruda realidad. Solo puede haber democracia si las cosas van bien, es la conclusión. Berlusconi? el último primer ministro democrático. Pero nadie quiere verbalizar lo que esto significa, si bien todos lo saben.
En aquellos que tienen la responsabilidad de mandar la ambición personal no debe ser nunca considerada un buen argumento.Matteo Renzi está enviando al pueblo italiano el mensaje de: Para que perder el tiempo en ganarme el voto de los ciudadanos si me llega con conseguir, o incluso tal vez comprar, el apoyo de los miembros del Partido Democrático para ser presidente de Italia. Este tipo de operaciones políticas, en las que una pequeña elite decide quien debe gobernar o no, ignorando totalmente al pueblo, desacredita por completo la democracia representativa. Muchos expertos en economía consideran que la economía italiana es insensible a la inestabilidad política, tal vez las grandes empresas, los grandes negocios, lo sean, pero este tipo de luchas políticas siempre acaban repercutiendo de forma negativa, de una u otra forma, sobre el conjunto de la economía y cobrándose un precio. En Italia no será diferente, la economía pagara de alguna forma un precio: Incrementando la deuda pública, destruyendo empleo, subiendo la prima,……Claro que todo tiene su explicación y lógica, pues ¿Qué tipo de democracia se puede esperar de un país que tiene como presidente de la Republica a un miembro del Partido Comunista Italiano?
Me parece un artículo interesante. De todos modos he estado recientemente en Italia y, sinceramente, todo parece funcionar razonablemente bien. Es un país próspero y moderno donde la gente tiene aspecto de vivir muy bien. En general se considera que eso ocurre a pesar de los políticos y no gracias a ellos, pero después de oír lo mismo durante los últimos 25 años empiezo a desconfiar de semejante tópico. No digo que no responda a una realidad, solo que desconfío de esa idea preconcebida que parece compartir todo el mundo aquí, en España. Lo que no deja de tener su gracia si se mira desde otra perspectiva. En fin.
Ellos, los italianos, dan a los políticos menor importancia. Y, por supuesto, tienen de los políticos una imagen propia de una Mundana Comedia. La vida sigue, la pasta no falta, el vino abunda. Pues que sigan los políticos sus raudos pasos por las jefaturas y los altos cargos.
Como dice ECO, los políticos comunistas siempre tiran a la tiranía. ¿Por qué no fue Renzi a las urnas? Porque Napolitano tuvo miedo que Berlusconi los derrotara de nuevo. Los comunistas usan la libertad para esclavizar a los pueblos. Ningún comunista es de confiar. Son golpistas y asesinos, y en eso me acompaña la historia. Basta preguntarse por Montoro: ¿qué no era comunista ese? Claro que ES. El tigre nunca pierde las rayas, ni que lo bañen en lejía...