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Las aerolíneas extranjeras se plantan ante el gobierno de Venezuela

Las compañías han tomado diversas acciones desde el cese de emisión de boletos hasta la suspensión de las rutas a Caracas

Señales de cerrado se pueden leer en las oficinas de las aerolíneas en Venezuelarn
Señales de cerrado se pueden leer en las oficinas de las aerolíneas en Venezuela AFP

Las líneas aéreas que operan en Venezuela han decidido plantarse firmes frente al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Todo obedece a la gigantesca deuda que este mantiene con aquellos –de unos 3.600 millones de dólares- y que se niega a reconocer. “Nosotros tenemos que ver cuál es el sustento de esa deuda”, dijo el miércoles el vicepresidente del área económica Rafael Ramírez en el marco del anuncio de la sexta devaluación de la moneda local, el bolívar, durante la era chavista.

Las respuestas a esa provocadora declaración se han sucedido en diversos frentes. Los bonos de la deuda –el Global 27- cayeron a su nivel más bajo desde noviembre de 2011. Pero las aerolíneas han decidido ir más allá. En un comunicado Air Canadá anunció la suspensión de la emisión de boletos pagaderos en bolívares “por órdenes de la casa matriz". Tap Air Portugal, informó la agencia AP, salió del sistema de reservas y adquisición de billetes. Y la ecuatoriana Tame tomó una medida más radical: decidió suspender la ruta entre Caracas y Quito al no poder cobrar los dólares que les adeuda el Gobierno. Esa decisión se suma a la que tomó a principios de enero Air Europa de reducir el número de asientos que oferta en su frecuencia diaria desde este país hacia Madrid y a las de otras compañías como la panameña Copa Airlines.

En Venezuela rige un severo control cambiario desde 2003. Hasta el año pasado las empresas vendían sin mayores obstáculos el boleto a la tasa preferencial (Bs 6.30 por dólar) con el compromiso de que el Estado entregara luego ese dinero. Lo que ha ocurrido en virtud del crítico estado de las cuentas nacionales es que el Gobierno no ha podido honrar esos compromisos. Los cálculos más conservadores indican que la deuda con los privados asciende a unos 9.000 millones de dólares. Otros, más exagerados, aseguran que la deuda es de casi 50.000 millones de billetes verdes. En ese grupo están automotrices, empresas como el gigante alimentario Polar, que compran materia prima en el extranjero para fabricar la harina de maíz, los diarios con versiones impresas y en general todas las compañías que han desembarcado en el país aprovechando la arraigada vocación importadora que le caracteriza.

No solo se trata de falta de dinero, sino de un modo de negociar que ha puesto en práctica el gobierno cuando escasean los ingresos provenientes de la factura petrolera. En 2008 y 2009 Petróleos de Venezuela contrajo deudas importantes con sus proveedores y socios debido a la caída del precio del barril de petróleo. Cuando el monto adeudado puso en peligro las operaciones de esas empresas negoció pagos de todo lo acumulado con la condición de obtener generosos descuentos en la factura.

En este 2014 la falta de dinero se debe a otras causas asociadas al modelo económico chavista. El gobierno ha establecido un presupuesto nacional de divisas de unos 42.700 millones de dólares, que indica la poca capacidad de maniobra que tiene. La otra salida para obtener más dinero líquido –una apertura de la economía, el levantamiento del control cambiario y la modificación de las condiciones en las que vende petróleo a los países de la cuenca del Caribe- luce casi imposible. El gobierno además ha dicho que no negociará si persiste esa situación. En la rueda de prensa del miércoles el ministro Ramírez se valió de la metáfora de quien corta la calle para manifestar su molestia por una decisión que le afecta. “Está bien, apártate a un lado y vamos a conversar. Hay que evaluar cómo usaron esas empresas las divisas aprobadas”, explicó.