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Un grupo yihadista arrebata el control de Raqqa a otros rebeldes

Es la única capital de provincia que por ahora está en manos de los opositores al régimen

Unos niños en Raqqa juegan junto a los restos de una estatua de Basil El Asad, hermano del presidente.
Unos niños en Raqqa juegan junto a los restos de una estatua de Basil El Asad, hermano del presidente.

Tras diez días de enfrentamientos, el grupo rebelde del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIS) ha retomado el control de la ciudad de Raqqa, al norte de Siria, la única capital de provincia que por ahora está en manos de los opositores al régimen de Bashar El Asad. La noticia ha sido difundida en varios foros yihadistas y confirmada por el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos (OSDH). Raqqa había pasado a estar bajo el mando de una coalición de opositores de corte islamista con ayuda de grupos más moderados, todos opuestos al ISIS, tras el mayor choque vivido entre la heterogénea disidencia armada frente a Damasco.

La reacción contra el ISIS se produjo ante la intensa campaña de terror que estaba desplegando en Raqqa, una decena de villas de los alrededores y algunos puntos del centro del país, donde la sharia o ley islámica se ha impuesto como ley y son comunes las decapitaciones, las ejecuciones sumarias y los secuestros, incluyendo personal internacional como cooperantes y periodistas, entre ellos, tres españoles: Marc Marginedas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova.

Según informa Reuters, citando a vecinos escapados de la zona y llegados a Turquía, había divisiones importantes entre los grupos. Al Nusra, reconocido como la rama local de Al Qaeda, ha resistido hasta el final pero otros como Ahrar Al Sham han preferido desistir “porque sus integrantes son todos residentes en la misma región sin animosidad entre sí”. Un ejemplo de la disparidad de criterios y apuestas de la oposición. Algunas tribus locales han cedido antes las amenazas del ISIS de atacarles con más fiereza si seguían en su intento de “destruir el núcleo del califato” que pretende extender este grupo suní.

También ha sido determinante en la victoria, añaden los Comités Locales de Coordinación, la llegada de yihadistas extranjeros a las órdenes del Estado Islámico de Irak y el Levante, con notable experiencia y capacidad de batalla.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos calcula que en las dos semanas cortas de combates entre diversas corrientes rebeldes se han registrado unos 700 muertos. En las últimas 48 horas han caído 60 a manos del ISIS, 46 en Raqqa y 14 en Homs, donde se disputan barrios del oeste. En Idlib pusieron varios coches bomba contra Al Nusra, cuyas consecuencias no han trascendido.

Los combates en Raqqa han forzado a paralizar una campaña de vacunación contra la poliomielitis, según han informado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, la Agencia de Naciones Unidas para la Infancia. Se había programado un tratamiento para 100.000 niños en el norte de Siria, después de que en octubre se reportaran 17 casos de una enfermedad que se creía erradicada, de la que no había brotes desde 1999. Desde entonces, confirma la ONU, no ha habido nuevos avisos de afectados.

Los Comités también informan de que hoy han muerto 18 personas en Homs por bombardeos del Ejército de Assad y de que las fuerzas leales al presidente han logrado avances atacando las posiciones del Ejército Libre Sirio en Retayan, cerca de Alepo, y en Urum, donde había combates entre facciones insurgentes. En su informe de hoy, también denuncian que en el campo de refugiados palestinos de Khan El Sheikh se han producido ataques con barriles bomba, el último y mortífero invento del régimen, aunque aún no se conocen las víctimas o los daños que han podido causar. El Gobierno del Reino Unido ha calificado el empleo de estos tubos rellenos de explosivo como “un nuevo crimen de guerra” y ha exigido que dejen de emplearse.

También Londres, junto a Washington, ha advertido a la Coalición Nacional Siria de que podría retirarle su ayuda –económica, básicamente- si no acude a la cumbre de paz de Ginebra del próximo día 22. El grupo opositor, reconocido como el interlocutor de la disidencia, tiene que votar este viernes su participación en el encuentro.