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Reino Unido intenta restringir la libertad de movimiento en la UE

Londres propone establecer cupos de extranjeros comunitarios

Los grandes países del Este reaccionan a la ofensiva británica y sostienen que la inmigración genera riqueza

La insistencia de algunos de los países más ricos de la UE para frenar la libre movilidad de los ciudadanos comunitarios ha provocado un choque de posturas hoy en Bruselas. Los ministros del Interior han debatido este jueves sobre los supuestos abusos que Reino Unido y Alemania atribuyen a los europeos más pobres (rumanos y búlgaros, en gran medida) que se establecen en territorio británico. Londres ha defendido su controvertida propuesta de poner cupos a la entrada de europeos y, por primera vez, los países que se sienten aludidos por esas acusaciones le han plantado cara.

Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia han presentado un escrito a todos los ministros en el que aseguran que la llegada de esos ciudadanos a Reino Unido ha aportado una riqueza que supera con creces las prestaciones a las que tienen derecho. Como muestra del enfado que suscita la actitud de Londres, los cuatro países recuerdan que la media de la población emigrada desde esos países es más joven y, por tanto, más activa laboralmente que la propia británica. Y alertan de que cuestionar el principio de la libre movilidad, una piedra esencial del proyecto europeo, va contra el mercado único que tanto alaba Reino Unido.

Aunque al final del documento, los cuatro ministros de Exteriores intentan establecer un tono conciliador y animan a encontrar respuestas a los problemas que puedan aquejar al Estado de bienestar, los argumentos esgrimidos evidencian el malestar que existen en buena parte de la Unión Europea con la actitud que han adoptado los británicos (en buena medida secundados por los alemanes).

El debate de esta mañana no ha logrado mover a ninguno de su postura inicial. La ministra británica del Interior, Theresa May, ha incidido en sus propuestas, que consisten básicamente en fijar cupos de extranjeros intracomunitarios por parte de los países que lo deseen, así como la posibilidad de limitar, para futuras adhesiones a la UE, la libre circulación de ciudadanos hasta que el recién llegado alcance un determinado nivel económico.

Los cuatro países del antiguo bloque del Este, adheridos en 2004, han respondido abundando en los argumentos de su comunicado. El debate ha sido largo, aunque no se han producido momentos de tensión, según fuentes europeas. La mayoría, eso sí, ha intervenido para respaldar la postura de la Comisión Europea, contraria a cualquier tipo de medida que limite un derecho considerado clave en el club de los Veintiocho.

El Ejecutivo comunitario, además, niega que esos temores de los países más ricos estén fundados. En la reunión, la comisaria de Justicia, Viviane Reding, ha presentado un documento que concluye que la mayoría de los ciudadanos comunitarios que emigran de su país para establecerse en otro de la UE lo hacen por motivos laborales. Intenta combatir así el cliché que ha construido en los últimos meses Reino Unido sobre un llamado turismo de prestaciones, por el cual los europeos más desfavorecidos se trasladan a Estados como Reino Unido, con un desarrollado Estado de bienestar.