Las claves del preacuerdo con Irán

Occidente ha pedido a Irán que limite su ritmo de enriquecimiento al 3,5%. A cambio, accedería a entre 3.500 y 7.000 millones de dólares bloqueados por las sanciones

Los ministros de Exteriores de EE UU, John Kerry, y de Rusia, Sergei Lavrov, hoy en Ginebra.
Los ministros de Exteriores de EE UU, John Kerry, y de Rusia, Sergei Lavrov, hoy en Ginebra. ERIC BRIDIERS (EFE)

La prolongada discreción de todos los negociadores nucleares se ha roto hoy cuando funcionarios estadounidenses filtraron a The New York Times los puntos clave del preacuerdo que se estaba ultimando en Ginebra. De acuerdo con esa información, Occidente ha pedido a Irán que limite su ritmo de enriquecimiento al 3,5%, elimine sus reservas de uranio al 20% y paralice las obras en el reactor de Arak. A cambio, conseguiría acceso a entre 3.500 y 7.000 millones de dólares bloqueados por las sanciones y podría importar repuestos de coche y de aviación, además de oro y productos petroquímicos.

A falta de los últimos retoques y de la firma, el compromiso para que durante los próximos meses Irán y las seis grandes potencias puedan trabajar en un acuerdo final, responde a la principal preocupación de los expertos en no proliferación: la necesidad de eliminar el uranio enriquecido al 20%, según las fuentes citadas por el periódico estadounidense. Para ello, Irán aceptaría bien diluirlo, bien convertirlo en barras de combustible o en polvo de óxido, fórmulas todas ellas que lo inutilizan para uso militar.

Irán podrá continuar enriqueciendo uranio al 3,5%, pero limitará sus reservas de ese producto al nivel actual, eliminado, diluyendo o transformando en combustible lo que produzca durante los próximos seis meses. Esta fórmula permitiría a los negociadores iraníes mantener que la comunidad internacional ha reconocido su derecho a enriquecer (una línea roja que no pueden traspasar), sin que se manifieste de forma expresa, algo que rechazan EE UU y sus aliados, en especial Israel y Arabia Saudí.

Los Seis también han pedido a Irán que pare, durante seis meses, la construcción del reactor de agua pesada de Arak. Los expertos temen que, cuando esté completo, el plutonio que produzca se convierta en otra vía hacia una bomba atómica. Teherán siempre ha negado que su programa nuclear tenga objetivos militares. Además, no instalará más centrifugadoras y se compromete a no poner en marcha el millar de nuevas que tiene instaladas.

A cambio de esas concesiones, Irán recibirá unos 3.600 millones de dólares de la venta de petróleo que tiene congelados en bancos extranjeros. También se le levantarán las sanciones a la importación de repuestos automovilísticos y de aviación comercial, maquinaria y herramientas, oro y metales preciosos, y productos petroquímicos.

El valor total de ese respiro económico se estima en una quinta parte de los entre 25.000 y 30.000 millones de dólares que el país pierde cada seis meses a causa de las medidas de castigo internacionales. Además, se establecerá una vía segura para que pueda comprar medicinas y bienes humanitarios a través de determinados bancos que hasta ahora temían realizar transacciones con Teherán por temor a violar el régimen sancionador.

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Sobre la firma

Ángeles Espinosa

Corresponsal para los países ribereños del golfo Pérsico, ahora desde Dubái y antes desde Teherán. Especializada en el mundo árabe e islámico. Ha escrito El tiempo de las mujeres, El Reino del Desierto y Días de Guerra. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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