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Netanyahu invita a Abbas a visitar el parlamento de Israel

El primer ministro se ofrece además a visitar Ramala para salvar el proceso de paz

Netanyahu en una rueda de prensa el domingo.
Netanyahu en una rueda de prensa el domingo. REUTERS

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, le ha pedido este lunes al presidente palestino, Mahmud Abbas, que acuda a Jerusalén occidental para dirigirse la Knesset (parlamento) en pleno. A cambio, él mismo se ha ofrecido a viajar a Ramala, donde tiene su sede temporal la Autoridad Nacional Palestina, como gesto para desbloquear el proceso de paz, reactivado en julio por Estados Unidos. “Le conmino a Abbas a desbloquear este proceso político”, dijo Netanyahu en un discurso en la Knesset durante la visita oficial a Israel y los territorios palestinos del presidente francés François Hollande.

Netanyahu, que este año inició su tercer mandato como primer ministro de Israel, no reconoció públicamente el derecho de los palestinos a tener un Estado propio hasta 2009. Bajo presión de la Casa Blanca aceptó en 2010 congelar la expansión de asentamientos de colonos en Cisjordania y este pasado verano dio luz verde a la liberación de 104 presos palestinos, muchos de ellos condenados por ataques con víctimas, algo que a punto ha estado de romper su coalición de gobierno, en la que tienen representación varias facciones de ultraderecha.

“La mayoría de los miembros de la Knesset están unidos en este asunto. Para que la paz sea real deber ser también bidireccional. Uno no puede pedir que reconozcamos un estado nacional palestino sin reconocer un estado judío”, dijo Netanyahu. Esa ha sido una de sus grandes exigencias en este proceso de paz: que los palestinos reconozcan que Israel es un Estado judío y que renuncien a su exigencia del derecho de retorno a sus hogares de los refugiados árabes que se vieron forzados a abandonarlos en 1948.

En una visita a la zona este lunes, el presidente francés Hollande le pidió a Abbas que sea “flexible respecto al derecho de retorno”. Pidió también, en contraprestación, que se detenga la expansión de asentamientos de colonos judíos en territorio palestino, a pesar de que Netanyahu no se ha comprometido a ello en esta ronda del proceso negociador. Ambas partes, a instancias del secretario de Estado norteamericano John Kerry, se dieron en julio nueve meses de plazo para negociar.

Netanyahu se ha ofrecido a visitar Ramala, pero la Autoridad Palestina reclama como capital propia Jerusalén oriental, ocupada por Israel en la guerra de 1967. La división de la ciudad en dos capitales, y el acceso a los lugares sagrados de la Ciudad Vieja, son otros de los asuntos que dividen a los equipos negociadores palestinos e israelíes. Las facciones a la derecha de Netanyahu en el gobierno israelí, como varios líderes en el Likud y los representantes de Casa Judía [Habayit Hayehudi] se oponen a cualquier división de Jerusalén.

En las próximas semanas Kerry regresará a Israel y los territorios palestinos para controlar los avances del proceso de paz. Llegará en uno de los momentos más complicados de las negociaciones. El ministro de Vivienda de Israel, Uzi Ariel, de Casa Judía, inició recientemente los tramites de licitación de 23.000 nuevas viviendas en los asentamientos, algo que sorprendió no sólo a EE UU sino al propio Netanyahu, que no había sido informado. Este detuvo las licitaciones, pero su coalición ha quedado al borde de la ruptura a menos de un año de nacer.

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