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Kerry denuncia que las colonias son “ilegítimas” y no ayudan a la paz

El jefe de la Diplomacia de EE UU busca en Israel impulsar el proceso de paz

El secretario de Estado, John Kerry, y el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
El secretario de Estado, John Kerry, y el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. EFE

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha instado este miércoles a Israel a detener la ampliación de asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania, en los que ya residen más de medio millón de personas y que son, a su juicio, “ilegítimos”. En Belén, donde ha visitado varios proyectos de cooperación de USAID y donde se ha entrevistado con el presidente palestino Mahmud Abbas, ha sido donde se ha mostrado más firme contra estas villas y barrios en zona ocupada, que “no son útiles” ni “ayudan” al buen desarrollo del proceso de paz retomado a finales de julio tras tres años de bloqueo, superado por el empecinamiento del propio Kerry en sentar en la misma mesa a las partes enfrentadas. La posición de Estados Unidos, remarcó, es que es mejor “limitar en la medida de lo posible” toda nueva colonia o ampliación de las ya existentes, “en un esfuerzo para ayudar a crear un clima en que estas conversaciones puedan avanzar con eficacia”.

Abbas, precisamente, se ha quejado a Kerry de estas nuevas obras, después de que Israel anunciase la pasada semana la construcción de 3.500 nuevas unidades –cerca de 700 en Jerusalén Oriental, donde se quiere instalar la capital del futuro estado palestino-; este gesto se ha entendido como una contrapartida por la liberación, hace ocho días, de 26 presos palestinos, segunda tanda de los 104 que el Gobierno de Benjamín Netanyahu excarcelará en el contexto del diálogo ahora retomado, y como un bálsamo contra los socios del gabinete de la derecha más radical, contrarios a dicha liberación. Kerry ha reconocido que los palestinos no están dispuestos a reconocer los asentamientos a cambio de la paz, sino que su solución final debe pasar el debate en los seis meses de negociaciones que aún quedan por delante.

El emisario norteamericano, más centrado en los últimos meses en Siria, ha vuelto a Israel y a los territorios palestinos para, aún reconociendo la “complejidad” del proceso, animar a las partes a no desistir, a pelear por una solución. “Soy optimista, las dificultades se pueden superar”, ha dicho, incluso cuando los que se enfrentan son “dos pueblos orgullosos” que pugnan por un buen acuerdo para cada cual. “Como en cualquier negociación, hay altibajos”, asume el jefe de la diplomacia norteamericana, “pero estamos decididos a intentar traer una paz definitiva a la región”.

Horas antes de su traslado a Cisjordania –en el que ha anunciado un paquete de ayudas para infraestructuras en la zona por valor de 75 millones de dólares y donde se ha encontrado con cientos de manifestantes que le exigían más compromiso con la causa palestina-, Kerry se ha entrevistado con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y con el presidente del país, Simon Peres. Ante ellos ha remarcado la necesidad de que las dos partes lleguen a “compromisos reales” y tomen “decisiones duras” y ha aplaudido el “arrojo” de los dos Gobiernos al intentar entender al contrario. “Comparto con el presidente [Barack] Obama la creencia de que se puede avanzar. Si no, no pondríamos tanto tiempo en ello”, abundó.

Sentado a su izquierda, Netanyahu se declaró “preocupado” por el avance de este proceso de paz, nacido más del empeño de la Casa Blanca que del entusiasmo de los implicados. “Veo que los palestinos continúan con su incitación, siguen creando crisis artificiales, continúan evitando y huyendo de decisiones históricas que se necesitan tomar para una paz genuina”, le ha manifestado.

Aunque el equipo de Kerry insiste en que se están produciendo algunos “avances” tras tres meses de encuentros sobre el terreno, lo que filtran los negociadores suena a desencanto. Los dos equipos se han reunido una quincena de veces en este tiempo, entre Jerusalén y Jericó, y han abordado cuatro de las principales materias en litigio: fronteras, seguridad, asentamientos y refugiados. En los dos últimos meses ha sido constante la presencia de Martin Indyk, el mediador designado por la Casa Blanca, para prevenir rupturas. La Organización Para la Liberación de Palestina (OLP) se pensarán si acudir a la Corte Penal Internacional si no hay progresos en breve y sus negociadores, Saeb Erekat y Mohamed Stayyeh, han amenazado con dimitir por la ampliación de colonias.

Netanyahu, por su parte, ha aprovechado el encuentro para pedir al secretario de Estado norteamericano que “se mantenga o incluso se aumente” la presión sobre Irán, porque un país que “refuerza” el terrorismo internacional no puede “tener el arma más peligrosa del mundo”, en alusión a la bomba atómica que teme esté desarrollando con su programa nuclear actual. Occidente debe ser “cauto”, alerta, ante las “ofertas parciales” del nuevo presidente Hasan Rohani.