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Turquía pretende evitar que vivan juntos chicos y chicas en pisos de estudiantes

"En esos sitios están todos revueltos y puede pasar cualquier cosa. En tanto que Gobierno democrático y conservador tenemos que intervenir”, advierte el primer ministro Erdogan

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el miércoles en Helsinki. Ampliar foto
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el miércoles en Helsinki. EFE

Tras dos días de polémica en Turquía, el Gobierno se ha reafirmado en su decisión de “intervenir” en pisos de estudiantes universitarios para evitar que chicos y chicas vivan juntos en ellos. “No está claro lo que ocurre en estos sitios [pisos de estudiantes]. Están todos revueltos, ahí puede pasar cualquier cosa. En tanto que Gobierno democrático y conservador, tenemos que intervenir”, declaró el martes el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión del grupo parlamentario del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002. "En estos sitios ya hay informes de inteligencia recibidos por nuestras fuerzas de seguridad, el departamento de policía y los gobiernos locales. Nuestros gobernadores están interviniendo basándose en estos informes de Inteligencia”, insistió Erdogan.

“¿Cómo es posible que una chica y un chico puedan vivir juntos en una propiedad privada? ¿Toleraría usted algo así con su hija o con su hijo?”, contestó ya el miércoles el primer ministro a la pregunta de una periodista en una rueda de prensa. Erdogan respondía así a las críticas recibidas desde que varios medios locales publicaran sus palabras en una reunión a puerta cerrada con diputados del AKP. “No hay suficientes residencias universitarias y esto causa problemas, estudiantes de ambos sexos están viviendo en el mismo lugar”, había dicho entonces el primer ministro. “Esto va contra nuestro carácter democrático y conservador”.

Erdogan añadió que su Gobierno está llevando a cabo una “segregación” de chicos y chicas en las residencias universitarias públicas, y que esta separación ya había sido completada en cerca de tres cuartos de todos estos establecimientos. “La ineficiencia de ese sistema, en el que ambos sexos viven en las mismas residencias, también ha sido aceptada por la psicología global de la educación”, añadió el primer ministro.

El viceprimer ministro Bulent Arinc apoyó esta iniciativa y dijo que son las chicas las que llevan las de perder en estas situaciones y que pueden acabar arrastrando la “vergüenza” de haber vivido con un hombre antes del matrimonio. “Todos sabemos el tipo de tragedias que ocurren cuando los hombres dejan a estas chicas u otros se aprovechan de ellas”, declaró Arinc.

En Turquía no hay ninguna ley que pueda dar pie a que el Gobierno intervenga en un piso en el que estudiantes universitarios de ambos sexos, que además son mayores de edad, vivan juntos.

Sin embargo, en Turquía no hay ninguna ley que pueda dar pie a que el Gobierno intervenga en un piso en el que estudiantes universitarios de ambos sexos, que además son mayores de edad, vivan juntos. Además, la Constitución turca garantiza el derecho a la inviolabilidad de la vida privada de los ciudadanos turcos, aunque este derecho sí puede llegar a ser limitado por los tribunales con el fin de garantizar “la moralidad pública”.

Estas revelaciones y la actitud de Erdogan, sumadas a toda una serie de decisiones que han dado más espacio público a la religión durante su Gobierno, han generado una gran polémica en Turquía, un país de mayoría musulmana pero fundado como una república laica. “¿Cómo puede alguien que nunca en su vida ha estado en una residencia universitaria hacer esas críticas tan serias? Su problema [de Erdogan] no es con las residencias, su problema es con la educación mixta y está intentando acabar con ella”, dijo ayer en el Parlamento, Kemal Kilicdaroglu, líder del Partido Republicano Popular (socialdemócrata laico), el principal grupo en la oposición. “Su objetivo es convertir Turquía en un país de Oriente Próximo. Todos, todos los ciudadanos, y las mujeres en particular, deberían ser conscientes de esto”, añadió Kilicdaroglu.

Por su parte, la Unión Europea también se pronunció sobre esta cuestión. “La elección sobre este asunto debería ser ejercitada en principio por los propios estudiantes y sus familias”, dijo  en un comunicado Peter Stano, portavoz del Comisario de la UE para la Ampliación, Stefan Fule. “Recordamos que un elemento central del reciente paquete democratizador anunciado por el propio primer ministro era la protección del estilo de vida y de las elecciones privadas de cada ciudadano. Este es un elemento que entonces recibimos con entusiasmo”, añadió Stano. Está previsto que Fule llegue mañana a Turquía, dos días después de que la UE y Ankara retomaran las negociaciones para la accesión de Turquía tras más de tres años de bloqueo.

El Gobierno de Erdogan, cuyo partido proviene del islamismo moderado, ha adelantado la edad en la que los niños empiezan a estudiar el Corán en la escuela, ha restringido la venta y el consumo de alcohol y ha eliminado la prohibición que impedía a las funcionarias trabajar con la cabeza cubierta con el velo islámico. También, durante el pasado mayo, por ejemplo, numerosas parejas protestaron besándose en el metro de la capital, Ankara, días después de que oficiales de este medio de transporte llamaran la atención por megafonía a una pareja que se estaba besando en la boca.

Aunque cuenta con un gran apoyo popular y en las últimas elecciones, en 2011, el AKP obtuvo un 49,8% de los votos, otra gran parte del país se opone a sus políticas sociales. Sus críticos aseguran que Erdogan quiere imponer a todo el conjunto de Turquía su particular visión conservadora y religiosa de la sociedad. Este fue precisamente uno de los motivos detrás de una serie de protestas multitudinarias en Turquía durante junio y julio contra el “autoritarismo” de Erdogan.

El Gobierno mostró su cohesión este miércoles cuando el ministro del Interior, Muammer Guler, también se pronunció a favor de la intervención en pisos de estudiantes. En su caso, Guler aseguró que grupos terroristas prefieren los pisos mixtos de estudiantes a la hora de reclutar y de promover su ideología, ya que de esta forma pueden explotar las relaciones de género, según un discurso del ministro que recoge en su web el diario Hurriyet. El titular de Interior también señaló que la prostitución está muy extendida en este tipo de residencias y que el deber del Gobierno es proteger a los jóvenes, por lo que la policía debería tener acceso a estos pisos.