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El asesinato de dos niñas hace temer un rebote de la xenofobia en Sudáfrica

Cinco personas detenidas por la muerte de dos pequeñas, de dos y tres años

Cuatro de los sospechosos son de origen mozambiqueño

Los vecinos de Diepsloot se agolpan alrededor del lugar donde se encontraron los cadáveres de las niñas.
Los vecinos de Diepsloot se agolpan alrededor del lugar donde se encontraron los cadáveres de las niñas. AFP

Sudáfrica está acostumbrada a la violencia pero el asesinato de dos niñas, de tres y dos años, ha vuelto a estremecer a la ciudadanía y a poner en alerta a la policía, ante un posible brote xenófobo, como el que en 2008 dejó 62 muertos.

La Policía ha detenido hoy miércoles a cuatro hombres extranjeros, y está sobre la pista de un quinto huido, relacionados supuestamente con el asesinato de las dos pequeñas, que eran primas. Sus cuerpos fueron localizados la madrugada del martes en el interior de un retrete público en una de las barriadas más pobres de la región. Las niñas habían desaparecido el sábado y, según las primeras investigaciones, también habrían sufrido abusos sexuales, aunque falta el resultado final de la autopsia. Algunos testigos han asegurado haberlas visto con un hombre desconocido.

La aparición de los cadáveres provocó que la tarde del martes centenares de vecinos de Diepsloot improvisaran una marcha en protesta por la inseguridad en el barrio. Los participantes terminaron levantando barricadas en las calles, quemando neumáticos y lanzando piedras. Además, la Policía denunció que se saquearon y causaron destrozos en tiendas propiedad de inmigrantes africanos, aunque no hay constancia de heridos. Los extranjeros se convierten fácilmente en objetivo de este tipo de manifestaciones e, incluso en alguna ocasión, se han cobrado la vida de algún tendero.

La Policía investiga si los cinco detenidos, cuatro de nacionalidad mozambiqueña y otro de Suazilandia, tienen relación con la muerte de otra niña de cinco años, violada y asesinada en una zona próxima hace un mes. En una rueda de prensa, el jefe policial de la región de Gauteng —la más poblada del país— Lesetja Mothiba, ha manifestado que no constan de momento que ninguno de los sospechosos tenga antecedentes penales y que familiares del que está huido están cooperando con los agentes para dar con él, por lo que espera que arrestarlo es sólo “cuestión de tiempo”. Los cinco detenidos ya están en prisión.

El temor ahora es que la nacionalidad de los sospechosos despierte de nuevo la latente xenofobia que existe en los barrios más desfavorecidos, donde la tasa de desempleo ronda el 40%, según datos oficiosos que no contabilizan el trabajo informal y precario. Tras meses de incidentes menores, el 12 mayo de 2008 se produjeron disturbios en el antiguo gueto de Alexandra, a pocos kilómetros del corazón financiero de Johannesburgo, cuando sudafricanos iniciaron una persecución y caza contra inmigrantes procedentes de Mozambique, Zimbabue y Suazilandia, a los que se les acusa de quitar el trabajo. De ahí, la violencia xenófoba se extendió por gran parte del país. El resultado fueron 62 muertos (un tercio sudafricanos), centenares de heridos y más de mil detenidos-

“Las niñas Yone y Mali fueron brutalmente asesinadas. No puedo entender cómo un ser humano puede haber hecho esto”, se ha lamentado el general de la policía, Oswald Reddy. Incluso el presidente, Jacob Zuma, ha enviado el pésame a las familias de las víctimas en “nombre de la nación” y ha manifestado que su muerte “es dolorosa e impactante”. Respondiendo a las críticas de lentitud e ineficacia de la Policía en la seguridad ciudadana, Mothiba ha insistido en la responsabilidad de los progenitores en la vigilancia de sus hijos, al tiempo que ha apuntado que si se confirma que las menores estuvieron sin atención, los padres serán también acusados.