Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La justicia rusa suspende la condena por robo del líder opositor Navalni

El líder opositor fue condenado a cinco años de prisión en julio por el robo en 2009 de madera por valor de 360.000 euros

Alexei Navalni, segundo en las elecciones municipales de Moscú.
Alexei Navalni, segundo en las elecciones municipales de Moscú.

Alexéi Navalni no irá a la cárcel, pero sigue siendo considerado culpable de robo de gran cuantía, según el fallo emitido este miércoles por el juez de la ciudad de Kírov, que examinó el recurso presentado en segunda instancia por el político más carismático de la oposición al presidente, Vladímir Putin. Navalni, que el pasado septiembre obtuvo el apoyo de un 27% de los votantes en las elecciones a alcalde de Moscú, había sido declarado culpable de robo en una empresa forestal y condenado a cinco años de prisión el 18 de julio en Kirov, la capital de la provincia del mismo nombre situada al noreste de la capital rusa.

Juzgado también fue Piotr Ofitserov, un empresario al que Navalni, siendo asesor del gobernador local, convenció para que acudiera a la provincia de Kirov con objeto de ayudar a organizar un sector forestal atomizado y venido a menos. Ayer, tanto Navalni como Ofitserov vieron transformadas sus penas de cinco y cuatro años de cárcel, respectivamente, en penas de libertad condicional de análoga duración.

Ni yo ni mis colegas abandonaremos la lucha política. Navalni

Para Navalni, la libertad condicional significa que el político deberá comparecer ante la policía dos veces al mes, no podrá cambiar de domicilio y, por el momento, tampoco presentarse como candidato a elecciones. "No me puedo presentar, pero participar en las elecciones no es solo ser candidato, así que encontraremos la forma de trabajar", escribió Navalni en su blog.

Sin embargo, la posibilidad de Navalni de ser candidato electoral es motivo de controversia, ya que no está claro cómo se reflejará en la legislación rusa un reciente fallo del Tribunal Constitucional que ha abolido la prohibición de por vida para la participación como candidatos electorales de personas juzgadas por delitos. Los abogados de Navalni y amplios sectores de la opinión pública rusa consideran que el proceso contra el abogado y bloguero tiene carácter político.

A Navalni y Ofitserov se les ha incriminado el participar en el robo de más de 10.000 metros cúbicos de material forestal con un perjuicio de cerca de 400.000 euros para el presupuesto regional. De nada ha valido que el gobernador de Kirov, Nikita Belij, prestara testimonio a favor de Navalni y negara la existencia de robo. Los tribunales han rechazado además a hacer un estudio independiente sobre el mercado forestal y los precios que regían en él durante el periodo en el que se le imputa el delito, que se fundamenta en una supuesta venta de la madera a precios infravalorados.

Antes de regresar a Moscú, Navalni inauguró en Kirov una exposición organizada por el galerista Marat Gelman en la que se recogen dibujos de controvertidos procesos con vertientes politicas, entre ellos el de Navalni y el de las muchachas del conjunto Pussy Riot. La exposición será mostrada después en Moscú y posteriormente en París.

El abogado Genri Reznik ha dicho a la emisora El eco de Moscú que la modificación de la sentencia a Navalni se refiere a uno de los muchos casos de utilización de la justicia para resolver asuntos políticos. El politólogo Stanislav Belkovski ha calificado la decisión judicial como una solución de compromiso que sirve para que las autoridades salgan del callejón sin salida en el que se colocaron a sí mismas. Belkovski considera que una condena de prisión corta hubiera sido muy positiva para que Navalni aumentara su popularidad y le hubiera salvado de tener que decidir si participa o no en la marcha nacionalista rusa de principios de noviembre. Navalni, que juega con los sentimientos nacionalistas rusos, ha insistido en la necesidad de introducir un régimen de visados para los oriundos de Asia Central y del Cáucaso del Sur tras los disturbios del fin de semana en Moscú.