Nueve senadores ofrecen suspender la aplicación de nuevas sanciones a Irán

Un grupo bipartito envía una carta a Obama en la que propone cancelarlas a cambio de que Teherán ponga fin a su programa de enriquecimiento de uranio

Los senadores John McCain, Chuck Schumer y Bob Menéndez.
Los senadores John McCain, Chuck Schumer y Bob Menéndez.AP

Un grupo bipartito de Senadores de Estados Unidos han asegurado este lunes que están abiertos a suspender la aplicación de nuevas sanciones a Irán a cambio de que su Gobierno paralice, a su vez, el programa de uranio enriquecido. Esta oferta, transmitida al presidente Barack Obama a través de una carta, es un voto de confianza de la cámara Alta al compromiso del nuevo presidente iraní, Hasan Rohaní, a abrir un nuevo diálogo sobre el control internacional de su programa nuclear, cuyas negociaciones comienzan este martes en Ginebra.

“EE UU debería considerar, junto con el resto de miembros del P5+1 [los países con presencia permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Alemania], un acuerdo ‘suspensión por suspensión’ que contemple la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y la suspensión por parte de EE UU de nuevas sanciones”, se señala en la carta remitida, entre otros, por los influyentes senadores, Bob Menéndez, Chuck Schumer -del Partido Demócrata- y Lindsey Graham y John McCain -del republicano.

EE UU debería considerar, junto con el resto de miembros del P5+1 un acuerdo ‘suspensión por suspensión’ que contemple la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y la suspensión por parte de EE UU de nuevas sanciones”

Las nuevas sanciones a las que aluden los senadores fueron aprobadas por la Cámara de Representantes en julio y debían haberse debatido en el Senado a lo largo del mes de septiembre. No obstante, el tono aperturista del nuevo presidente iraní, unido a las presiones del Departamento de Estado para que no se votara el nuevo paquete de medidas antes de la cumbre de Ginebra, evitando obstaculizar la atmósfera de consenso labrada en el último mes, ha llevado a la cámara Alta a demorar la aprobación de las penalizaciones hasta que finalicen las negociaciones de esta semana. “Ha habido mucha discusión estos días sobre si es ahora, justo cuando se están llevando a cabo las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, el mejor momento para aprobar nuevas sanciones o mantener simplemente las que ya se están aplicando”, reconoció la semana pasada el senador Bob Corker, líder de los republicanos en el comité de Relaciones Internacionales.

La nueva propuesta de los senadores, muchos de ellos favorables históricamente al endurecimiento de las sanciones a Irán, es un ejemplo más del deshielo de las relaciones entre ambos países, cuya muestra más palpable fue la histórica llamada que Obama mantuvo con Rohaní hace unas semanas. No obstante, los legisladores exigen pruebas fácticas de la buena voluntad manifestada hasta ahora por Rohaní. “Apoyamos los esfuerzos por explorar la vía diplomática, pero creemos que la verdadera prueba de la sinceridad de Irán será su deseo de transformar sus buenas palabras en realidades”, se indica en la carta. La predisposición de los senadores es tal que aseguran que si Teherán desmantela su programa nuclear “estaremos preparados para eliminar el resto de las sanciones de manera paulatina”.

A finales de julio, la Cámara de Representantes aprobó por abrumadora mayoría (200 votos a favor y 20 en contra) endurecer las sanciones a Irán aprobando un proyecto de ley que contemplaba varias de las medidas más duras jamás adoptadas por esté país contra el régimen de los ayatolás. Las nuevas penalizaciones incluían, entre otras, una reducción de las exportaciones de crudo del país asiático -su principal fuente de ingresos- en un millón de barriles diarios, lo que, de facto, supone casi reducir a cero su nivel de exportación.

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La resolución se interpretó como una señal clara de que el Congreso de EE UU no estaba dispuesto a otorgar un voto de confianza a Rohaní. “Irán puede cambiar de presidente, pero su programa nuclear continúa”, dijo entonces el republicano Ed Royce. uno de los promotores del endurecimiento de las sanciones.

El Senado planeaba rebajar el rigor de las medidas de la Cámara en relación a la exportación de petróleo, manteniendo, sin embargo, la presión sobre las exportaciones de gas natural y la inclusión de otras industrias, como la del motor, la construcción y la minería en su lista negra. La Casa Blanca ha mostrado su reticencia al paquete de medidas que aprobó la cámara Baja y ha tratado de desactivar su dureza. “Vamos a continuar hablando con el Congreso sobre la legislación relacionada con Irán, como hemos hecho en las últimas semanas. Irán tiene la obligación de mejorar su economía”, advirtió la semana pasada un portavoz del Departamento de Estado.

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