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Berlusconi da el golpe de gracia al Gobierno al retirar a sus ministros

El primer ministro Letta denuncia un “acto loco para tapar asuntos personales”

El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi en un acto el 19 de septiembre.
El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi en un acto el 19 de septiembre. EFE

El viernes por la noche, el primer ministro italiano, el socialdemócrata Enrico Letta, puso entre la espada y la pared a Silvio Berlusconi, su rival conservador y socio de Gobierno a la vez, retándole a que le dijera en el Parlamento, delante de todos los italianos, si estaba dispuesto a renovar la confianza en el Ejecutivo o si, como viene haciendo desde hace dos meses, iba a seguir condicionando su apoyo a una salida a sus problemas con la justicia. Ni 24 horas después, el viejo tahúr de la política italiana sacó la faca, esta vez en serio, y obligó a dimitir a todos sus ministros provocando (5 de las 15 carteras del Gabinete), como ya hiciera al retirar la confianza al Gobierno de Mario Monti a finales de 2012, una crisis absoluta de gobernabilidad.

La jugada política de Letta fue buena, pero Berlusconi es mucho Berlusconi —“es el mejor político italiano”, llegó a admitir amargamente el centrista Mario Monti tras convertirse en su víctima—. El caso es que el viernes, a su regreso de un viaje oficial por Canadá y Estados Unidos, Enrico Letta acordó con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, plantear un ultimátum al líder del Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi, quien desde que fue condenado en firme a cuatro años de cárcel por fraude fiscal (de los que solo cumpliría uno y en ningún caso en prisión) en el caso Mediaset viene amenazando con hacer caer al Ejecutivo si es expulsado del Senado, como —dicho sea de paso— prevé la legislación actual contra los políticos corruptos condenados.

En los últimos días, además, la escalada verbal de Berlusconi y los suyos había subido hasta el punto de tildar de “golpe de Estado” la supuesta persecución judicial y política a la que, según Il Cavaliere, viene siendo sometido en los últimos tiempos.

Tras obtener el visto bueno del muy enfadado presidente de la República —al viejo comunista lo de “golpe de Estado” le supo a cuerno quemado—, el jefe del Gobierno decidió que todas las medidas que tenía que tomar el Consejo de Ministros del viernes por la noche quedaban pospuestas hasta ver si el condenado Berlusconi dejaba claro, el lunes o el martes en sede parlamentaria, qué quería hacer con su vida política.

Entre las medidas que el ultimátum de Letta impidió tomar estaba el aplazamiento de la subida del IVA del 21% al 22% a partir del 1 de octubre. Y aquí fue donde Berlusconi se agarró para disfrazar la marimorena política.

A media tarde del sábado, en la víspera de su 77º cumpleaños, difundió un comunicado en el que avisaba: “He invitado a los ministros del PDL en el Gobierno a que valoren la oportunidad de presentar inmediatamente la dimisión para no ser cómplices, y no hacer cómplice al propio PDL, de otra odiosa vejación impuesta desde la izquierda contra los italianos (…). La decisión tomada por Enrico Letta de congelar la actividad del Gobierno, determinando de esta manera el aumento del IVA, supone una grave violación de los pactos en que se basa este Gobierno y contradice el programa presentado al Parlamento por el mismo primer ministro”.

Apenas unos minutos después de que se difundiera el comunicado, Angelino Alfano, vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y delfín de Berlusconi, anunciaba que tanto él como los ministros Nunzia De Girolamo (Agricultura), Beatrice Lorenzin (Salud), Maurizio Lupi (Infraestructuras y Transporte) y Gaetano Quagliariello (Reformas Constitucionales) ya habían presentado su dimisión.

Una nota conjunta dejaba claro, por si quedara alguna duda, de que en el PDL solo cuenta la voz de su amo: “Como consecuencia de la invitación del presidente Berlusconi de que dimitamos (…) consideramos que no existen las condiciones para quedarnos en el Ejecutivo”.

Una vez certificada la magnitud del caos que se abre ahora, el primer ministro acusó públicamente al líder del PDL de mentir: “Berlusconi, para intentar justificar el acto loco e irresponsable de hoy, tan solo destinado a tapar sus asuntos personales, intenta darle la vuelta a la tortilla utilizando la excusa del IVA”.

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