El candidato socialdemócrata derrotado por Merkel dimite de todos sus cargos

Steinbrück ha aprovechado una convención del partido para anunciar "el final ordenado" de su carrera política Doscientos delegados del SPD votan si negocian con la CDU formar una gran coalición

Steinbrück, en Berlín, el 27 de septiembre.
Steinbrück, en Berlín, el 27 de septiembre.WOLFGANG KUMM (EFE)

Peer Steinbrück ha dejado este viernes todos sus cargos en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y en el grupo parlamentario. Tras el fracaso de su candidatura al frente del primer partido de la oposición en las elecciones del domingo, Steinbrück ha aprovechado una convención del partido para anunciar "el final ordenado" de su carrera política. ha puesto así así fin a una larga trayectoria en la que fue primer ministro de la región de Renania del Norte-Westfalia y ejerció como ministro de Hacienda durante la gran coalición (2005-2009) de la canciller democristiana Angela Merkel con el SPD. Ha sido vicepresidente del partido hasta su dimisión. Durante la pasada campaña electoral ya rechazó la posibilidad de participar como ministro en una nueva coalición con Merkel al mando. Ahora solo conservará su escaño en el Bundestag. Tiene 66 años.

Mientras, unos 200 delegados socialdemócratas reunidos en Berlín votan esta anoche una propuesta de la Ejecutiva del partido para entablar contactos con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel. Si estos contactos dan fruto y se avanza hacia un acuerdo de coalición, la Ejecutiva del partido quiere consultar a sus 470.000 militantes si aceptan otra nueva gran coalición. La consulta a las bases será "vinculante" y tendrá lugar en las semanas previas al congreso federal que el SPD celebrará en Leipzig a mediados de noviembre.

Aún no se han recontado los votos de los delegados, pero los expertos dan como muy probable que fuese aceptada la propuesta de la Ejecutiva.

Con ella, el presidente de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, busca el respaldo de unas bases reacias a un nuevo pacto con Merkel. Según una encuesta, el 65% de los militantes del SPD rechaza una gran coalición. La consulta es arriesgada, pero no hacerla podría precipitar un cisma dentro de la centenaria formación. El partido quiere exigir "un viraje en el rumbo político" de Berlín a cambio de un posible trato con los democristianos. Entre las condiciones innegociables podrían plantear la introducción de un salario mínimo interprofesional o la subida del tramo más alto del IRPF hasta el 49%.

Merkel, que ganó las elecciones del domingo con una abrumadora mayoría del 41,5%, anunció ya el lunes su disposición al diálogo con el SPD. Los socialdemócratas quedaron segundos con el 26% de los votos. Los liberales del FDP sufrieron un batacazo que los dejó fuera del Parlamento y que obliga a Merkel a buscar una nueva coalición para gobernar durante los próximos cuatro años.

El SPD rechazó ya en campaña un tripartito junto a Los Verdes y al partido La Izquierda (Die Linke). Producto de la boda entre los excomunistas del Este y la plataforma occidental formada alrededor de socialdemócrata disidente del SPD Oskar Lafontaine, el programa electoral de Die Linke complica cualquier pacto de gobierno. Aboga por una salida de la Alianza atlántica y por el alineamiento en "un sistema de seguridad colectivo" junto a Rusia. El SPD ha gobernado junto a Die Linke en diversas regiones del Este alemán como Berlín, Brandeburgo o Mecklenburgo-Pomerania Occidental. Steinbrück reconoció en campaña que pueden ser "socios fiables" en los länder, pero descartó su entrada inmediata en un Gobierno federal junto al SPD. Un día, admitió, "eso puede cambiar".

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Las diferencias no son solo programáticas. La plataforma de izquierda que se fusionó en 2007 con los excomunistas es menos homogénea y carece de la experiencia administrativa de la parte oriental del partido. Además, su fundador es el disidente más notorio de la historia reciente de la socialdemocracia alemana: Lafontaine pasó de superministro del canciller Gerhard Schröder en 1998 a presidente del partido que capitalizaría el descontento con los recortes sociales aplicados por la coalición entre SPD y Verdes.

Las heridas abiertas entonces no se han cerrado del todo entre los dirigentes del SPD, pero las bases del partido están empezando a perder el miedo a la posibilidad de hacer valer la mayoría parlamentaria de la izquierda en el Bundestag.

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