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El drama de los pequeños

Los Verdes, han vivido un drama electoral que les obligará a replantear una estrategia que les acompañó desde que nacieron como partido hace ya más de 30 años

Alemania ha ofrecido este domingo una señal inequívoca de madurez política a la hora de expresar sus sentimientos políticos en las urnas. Los electores le han regalado un triunfo espectacular a la canciller Angela Merkel, han castigado una vez más al partido Socialdemócrata, han expulsado del parlamento al Partido Liberal Demócrata y han consentido que dos partidos pequeños, Los Verdes y La izquierda, vuelvan a estar representados en el Bundestag, pero esta vez, debilitados y sin una representación que les puede ayudar para influir en las decisiones que pueda adoptar el futuro gobierno, tanto a nivel nacional, como internacional. Con un 98% de los votos escrutados, las formaciones han obtenido un 8,3% y un 8,4% de apoyos respectivamente.

Los Verdes, han vivido un drama electoral que les obligará a replantear una estrategia que les acompañó desde que nacieron como partido hace ya más de 30 años. Acosados por el escándalo de la pedofilia, sin la bandera de combate de su famoso no a la energía nuclear, que les robó Merkel después de la tragedia de Fukushima, y sin una idea clara para captar votos con su defensa del medioambiente, el partido ha cosechado un pobre resultado que lo convierte en la cuarta fuerza en el Bundestag.

"No logramos alcanzar la meta que nos propusimos", ha admitido Jürgen Trittin, el líder del partido ecologista, al admitir que los resultados no oficiales solo le daban entre un 8,1 y un 8,3 % de los votos. "Se trata de una derrota".

Los Verdes ya no será el mismo partido que combatió hasta este domingo. Su principal líder, Trittin, está marcado por su pasado juvenil, cuando no cerraba los ojos a las relaciones sexuales entre niños y adultos, y nadie parece estar en condiciones de asumir un nuevo papel de liderazgo que impida que el partido ecologista se hunda.

La Izquierda, por su parte, el polémico partido que renació de las cenizas del partido comunista de la ex RDA, ha celebrado su resultado electoral. Con una rara mezcla de triunfalismo y esperanza. Aunque el partido ha perdido un par de puntos con respecto a las últimas elecciones federales de 2009, su máximo líder, Gregor Gysi, tuvo la genial idea de asumir el resultado como un "triunfo grandioso".

"¿Quién habría pensado en 1990 que este partido sería la tercera fuerza política en Alemania?", ha señalado el carismático líder del partido ante una multitud que le ha aclamado como si fuera el nuevo mesías de la izquierda alemana. De hecho, la gesta del partido La Izquierda, encierra varios mensajes subliminales que podrían, en un futuro no lejano, cambiar radicalmente el mapa político alemán, si el partido decide, como lo hicieron en su momento Los Verdes bajo el liderazgo de Joschka Fischer, abandonar sus tesis más radicales y adaptarse al nuevo mundo político que impera en Europa.

La Alternativa para Alemania, el único partido que se presentó ante el electorado para exigir la retirada de Alemania de la zona euro, ha fracasado por una décima de llegar al Parlamento, con un 4,9 % de los votos, un resultado que puede tener una enorme importancia en la futura composición del Bundestag. Si el partido euroescéptico no alcanza el 5% necesario para estar representado, Merkel podría gobernar con mayoría absoluta.