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CÉSAR CAMACHO / Presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI)

“Las reformas no han despertado al México bronco”

El presidente del PRI asegura que se ha construido un conflicto artificial contra las medidas del Gobierno de Peña Nieto

César Camacho Quiroz, ante un retrato de Juárez.
César Camacho Quiroz, ante un retrato de Juárez.

César Camacho Quiroz (Estado de México, 1959), doctor en Derecho y presidente del PRI, es un digno representante del oxímoron que supone el nombre del histórico partido mexicano. Habilidad política, disciplina, contundencia y una extraordinaria capacidad para adaptarse a las circunstancias y para la negociación. Camacho recibe a EL PAÍS en su despacho de la sede nacional del PRI el lunes por la mañana, al día siguiente de que el presidente Enrique Peña Nieto anunciase la reforma fiscal y de que Andrés Manuel López Obrador, el dos veces candidato presidencial de la izquierda, clamase en un mitin un tanto deslucido contra las reformas. A Camacho se le nota satisfecho: la agenda de cambios camina y la resistencia en las calles no ha pasado a mayores. “Las reformas no han despertado al México bronco”, asegura.

“Los impulsores de las reformas tenemos el enorme reto de la comunicación de las mismas ante cosas totalmente fuera de la realidad que se están oyendo en las calles, y asumo la parte de esa responsabilidad que nos toca como partido en el gobierno, pero también ha existido una construcción artificial del conflicto por quienes dicen que se va a privatizar la educación o que se va a privatizar Pemex cuando no es verdad. No hay ninguna reforma que lesione a los mexicanos, sino que ofrecen oportunidades. La calle no es un motivo de temor para el PRI, sino un factor de atención”, afirma.

La mayoría de los analistas coinciden en señalar que la reforma fiscal se ha quedado corta respecto de las expectativas creadas –la clase media seguirá siendo el segmento social cautivo de los impuestos- y destacan cómo el Gobierno al renunciar a gravar con IVA medicinas y alimentos le ha quitado munición a la izquierda. “Es la reforma que el país necesita, una reforma equilibrada que no se puede ver aislada de las demás, hecha con sensibilidad política y que plantea dos temas muy importantes: la pensión universal y el seguro de desempleo”.

Camacho subraya que es una reforma que “tiende puentes” a la oposición y recuerda que el PRI no tiene la mayoría parlamentaria para imponer cambios constitucionales por sí solo. También resta importancia a que la conferencia del partido del pasado marzo abriese la posibilidad de gravar con el IVA medicinas y alimentos. “Era una prohibición que figuraba en el capítulo de seguridad alimentaria. Era un pegote, fruto de una coyuntura pasada. En marzo se eliminó no porque quisiéramos imponerlo sino para dejar libertad a los legisladores. Tampoco queríamos que toda la discusión sobre la reforma fiscal girara sobre el IVA”.

Con el mismo pragmatismo justifica Camacho que el Gobierno haya puesto fin nueve meses después a su objetivo de déficit cero tras constatar que la economía mexicana corre el peligro de entrar técnicamente en recesión. “El déficit cero estuvo justificado en su momento, la coyuntura actual pide cambiarlo. La idea es tener un déficit razonable debe ser un catalizador, dinamizador del crecimiento económico”.

La fiscal es la última gran reforma de las previstas el Pacto por México firmado por las principales fuerzas políticas el pasado 2 de diciembre. Han sido 10 meses de intenso trabajo político y legislativo que Camacho ha vivido día a día. “El Pacto es un acelerador de la transición democrática”, asegura, “y sin él no se hubiera logrado la misma calidad legislativa”. El próximo miércoles los firmantes del acuerdo harán público un mapa para mostrar en qué estado se encuentra cada reforma y qué queda por hacer, entre ellas, la reforma político-electoral, que deberá estar lista antes de fin de año.

Camacho niega que el PRI sea el perdedor del pacto en beneficio del presidente Peña Nieto ni que 2013 haya sido un mal año para el viejo partido. “Lo que pasa es que estamos construyendo una nueva relación con el Ejecutivo, de menor dependencia y expresando nuestros propios postulados. Es cierto que perdimos las elecciones en Baja California en julio pasado, pero obtuvimos el 59% de los ayuntamientos en juego, el 60% de las diputaciones locales, ocho de las 13 capitales y algunas ciudades más grandes que las capitales. El PRI es un partido en transformación, más ágil internamente –el Consejo Político se ha reducido de 1.200 a 700 miembros- y más abierto a la sociedad, sobre todo a las mujeres y a los jóvenes”.

En el Informe de Gobierno presentado recientemente por Peña Nieto no hubo una sola referencia a la lucha contra la corrupción y la parte del Pacto por México dedicada al fortalecimiento de las instituciones y del Estado de derecho parece atorada. Camacho reconoce ese estancamiento y que la corrupción es uno de los lastres del PRI, “un San Benito a veces justificado”, pero asegura que el partido se ha puesto manos a la obra para atajarla. “Se ha creado una unidad de transparencia y estamos decididos a exigir cuentas a los políticos corruptos”. ¿Eso afecta también a Humberto Moreira, es gobernador de Coahuila, acusado de saquear las arcas del Estado? “Solo a los políticos en funciones”, responde tajante.