Los mercados celebran la respuesta a la crisis portuguesa dada por Cavaco Silva

El presidente ha descartado convocar elecciones y ha aceptado que la coalición de centro derecha siga en el poder

Los mercados están recibiendo con aplausos y aceptación general la respuesta a la crisis política portuguesa que empantanaba al país desde hace veinte días del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, comunicada ayer en un mensaje televisado a la nación. Cavaco Silva ha descartado convocar elecciones anticipadas y ha aceptado que el Gobierno conservador de la coalición de centro derecha que timonea Portugal desde hace dos años siga en el poder, renunciando a su facultad de formar un Gobierno presidencial a su gusto. La elegida era la solución menos ruidosa y más previsible y los mercados la han celebrado: los intereses de la deuda portuguesa, en todos los plazos, han vuelto esta mañana a niveles del dos de julio, esto es, a las cifras que tenían el día que se desencadenó la convulsión con la dimisión de Paulo Portas, el ministro de Asuntos Exteriores y líder de uno de los partidos de la coalición que sustenta el Gobierno.

Todo vuelve, pues, a la casilla de partida. La prensa portuguesa da por hecho que, después de que no aceptarlo hace diez días, Cavaco Silva dará su aval a la renovación gubernamental que el primer ministro, Pedro Passos Coelho y Portas quieren imponer al nuevo Ejecutivo. El jefe del Estado portugués también anticipó que este Gobierno (presumiblemente renovado) se someterá a una moción de confianza. Así, después de los recambios gubernamentales (en los que Portas acabará, previsiblemente, como vice primer ministro) y de la moción de conmfianza, el Ejecutivo resultante saldrá, según Cavaco, con la legitimidad necesaria y la estabilidad presumible.

El presidente de la República aleja definitivamente el fantasma de las elecciones anticipadas. Ya hace diez días, en el discurso en el que obligó a los partidos en el Gobierno y a l PS (en la oposición) a que trataran de negociar un acuerdo de “salvación nacional” (acuerdo que no se llegó a producir), Cavaco Silva descartó elecciones inmediatas en septiembre. Pero aseguró que sí que se podían convocar en junio de 2014, coincidiendo con la salida de la troika del país, si se llegaba al citado acuerdo de “salvación nacional”. El adelanto de elecciones, fuera cual fuera ese adelanto, beneficiaba a los socialistas, en cabeza ahora en todos los sondeos. Pero sin acuerdo (esto es: sin compromiso del Partido Socialista) no hay nuevos plazos de elecciones. Ayer, en su nueva alocución, Cavaco Silva aseguró en que confía en que el Gobierno conservador de Passos Coelho llegue al fin de la legislatura, esto es, a 2015.

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