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Sarkozy regresa a la política ante la ruina de su partido

La UMP se lanza a captar fondos tras perder la financiación electoral pública por irregularidades en las cuentas

Nicolas Sarkozy corre en el Bois de Boulogne en París.
Nicolas Sarkozy corre en el Bois de Boulogne en París. AFP

Nicolas Sarkozy está de regreso. Tras pasar quince meses en relativo silencio, el expresidente de la República ha decidido acelerar su vuelta a la política para “recuperar la libertad de expresión”, según dijo el jueves, y planea participar el lunes en una reunión extraordinaria del comité central de la UMP, según anunciaron fuentes del partido. La formación conservadora afronta una calamitosa situación financiera que se ha visto agravada por el fallo del Consejo Constitucional, que rechazó ayer las cuentas de la campaña electoral de Sarkozy en 2012, afirmando que fueron maquilladas, y que negó al principal partido de oposición el reembolso de 10,7 millones de euros.

Sarkozy colgó este viernes en su cuenta de Facebook un mensaje en el que afirma que la supervivencia de la UMP “está en peligro” a causa de la “inédita” decisión del Constitucional, órgano del que forma parte como exjefe del Estado y del que dimitió de forma fulminante el jueves sin poder hacerlo. Según hizo saber el Consejo, los antiguos jefes del Estado solo pueden dejar de asistir a las sesiones y renunciar al sueldo que perciben, pero son miembros del Constitucional a título vitalicio y por tanto no pueden dimitir del cargo.

En su mensaje, Sarkozy se queja de que la multa de “11 millones de euros” es desproporcionada, ya que solo superó en 400.000 euros el techo de gasto electoral de 22,5 millones. En realidad, el candidato superó el máximo permitido en 466.118 euros, y el dictamen del Constitucional afirma que los tesoreros de su candidatura “olvidaron” anotar en los cuadernos siete partidas distintas —que suman 1,7 millones de euros— imputándoselas al Elíseo o al partido.

Sarkozy pide a los simpatizantes de la UMP y a todos los defensores “del pluralismo” que le ayuden y se movilicen para aportar fondos al partido. A cambio, promete “asumir” su responsabilidad para garantizar “la libre expresión democrática” en un momento, dice, “en que la alternancia a los socialistas es tan necesaria”, erigiéndose así no solo en el salvador del partido sino de la patria.

La nota termina con un enlace a la página web donde su sucesor al frente de la UMP, Jean-François Copé, lanza al éter una colecta nacional. Copé señala que los donativos se pueden deducir de los impuestos, y anuncia que quienes donen más de 35 euros se convertirán en simpatizantes. La UMP tiene 310.000 militantes, una cifra que multiplicada por 35 euros se acerca mucho a los 10,7 millones que faltan en caja.

Los conservadores denuncian un clima de caza y encarnizamiento. Pero el problema de Sarkozy y Copé es que primero actuaron como sepultureros y ahora pretenden ejercer de cirujanos. Ambos colaboraron en el hundimiento del sarkozysmo al abrazar las ideas populistas y xenófobas de la ultraderecha, que acabó en la dolorosa derrota de las presidenciales y las legislativas de 2012. Y ambos son los responsables de una quiebra acentuada por la pérdida de 120 diputados en las legislativas que supuso dejar de ingresar 14 millones anuales de ayuda pública.

El presupuesto de la UMP, que era de 54 millones en 2011, es ahora de 35 millones, pero la deuda roza los 46 millones; buena parte de ella procede de la adquisición y las obras acometidas en la nueva sede de la calle Vaugirard.