MANIFESTACIONES EN TURQUÍA

Erdogan da marcha atrás y dice que escuchará las “exigencias democráticas”

La UE advierte a Turquía contra el uso excesivo de la fuerza y exige que se investigue la violencia

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.Foto: reuters_live

En un claro ejemplo de su impulsivo talante político, el primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, dio este viernes marcha atrás a sus amenazas. El intransigente mensaje lanzado a primeras horas de la madrugada contra los indignados turcos para que abandonen sus protestas fue modulado horas después con una invitación a escuchar sus “exigencias democráticas”. La Bolsa de Estambul, que se había desplomado casi cinco puntos la víspera, cerró hoy sus sesiones con un alza del 3,2% tras el discurso conciliador del jefe del Gobierno. La presión de la Unión Europea, que transmitió a Erdogan su rechazo al excesivo uso de la violencia contra los manifestantes, también contribuyó a apaciguar los ánimos en Turquía, que ha vivido en la última semana la mayor revuelta ciudadana contra el poder desde hace una década.

Los gritos de “Aláhu akbar" (Dios es el más grande) y “Vamos a aplastar Taksim”, que se escucharon de madrugada entre la multitud en el aeropuerto Atatürk de Estambul, parecían estar finalmente dirigidos al consumo interno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en sus siglas en turco) ante la vuelta de su líder tras una gira por el Magreb. Más de 10.000 seguidores del partido de Erdogan que aguardaban su regreso aclamaron sus palabras, lanzadas desde lo alto de un autobús con el techo descubierto, contra los miles de indignados que acampan en el parque de Gezi y ocupan la plaza de Taksim en el centro de la ciudad. El discurso combativo del primer ministro al exigir el fin de las protestas parecía cerrar la vía del diálogo abierta por el viceprimer ministro Bülent Arinç al entrevistarse con representantes de los manifestantes.

Estambul amaneció este viernes ensombrecida por la amenaza de una escalada de crispación entre los partidarios del AKP, que obtuvo el 50% de los votos en las legislativas de 2011 y se mantiene en el poder desde finales de 2002, y el conglomerado civil de jóvenes, partidos laicos y organizaciones de izquierda que han impulsado las protestas en defensa del parque de Gezi y contra la violencia policial. El diario liberal Taraf, que se ha destacado por sus investigaciones de las tramas militares golpistas, no vacilaba en titular en su primera página: “Erdogan incendia Turquía”.

Pero el supuesto pirómano aprovechó su primer acto público del día para echar agua al fuego. “Estoy contra el terrorismo, la violencia, el vandalismo y las amenazas, pero estoy abierto a escuchar a quienes plantean exigencias democráticas”, proclamó Erdogan en la apertura de un foro sobre la UE en Estambul. El primer ministro aseguró que el proyecto de su Gobierno para la reforma del parque “solo afecta a una docena de árboles” y ya fue expuesto al público antes de las elecciones.

En el mismo foro e encontraba presente el comisario europeo para la Ampliación, Stefan Füle, quien advirtió al Gobierno turco de que “el uso de una fuerza excesiva contra manifestantes no tiene cabida en un país que aspira a ser miembro de la Unión”. La canciller alemana, Angela Merkel, había condenado poco antes la violencia policial contra el movimiento de los indignados en Estambul y otras ciudades de Turquía, que ha causado tres muertos y más de 4.300 heridos

“Turquía debe cumplir los máximos estándares democráticos e investigar y castigar los abusos policiales”, advirtió el comisario Füle ante Erdogan, quien se limitó a señalar que en otros Estados europeos, como Grecia, se han producido acciones contundentes de las fuerzas de seguridad y que su país había alcanzado en los últimos años los mayores niveles democráticos de su historia. También aprovechó la ocasión para criticar a Bruselas por la lentitud del proceso de negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, abierto de 2005 y que apenas ha avanzado a causa de las trabas planteadas por Francia y Alemania y los continuos vetos de Chipre.

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Ajenos al intercambio de reproches en el foro europeo de Estambul, los jóvenes indignados concentrados en Taksim se preparaban esta noche para una larga resistencia y a organizar las manifestaciones convocadas este fin de semana Un movimiento similar de ocupación y acampada en un parque de Ankara fue bloqueado ayer por la policía, que, sin embarpo, se ha ausentado de la plaza y el parque de Estambul donde estalló la protesta desde el pasado sábado. Los manifestantes han anunciado que solo se retiraran si el Gobierno anula su plan para la construcción de un centro cultural y comercial en la zona verde y pone en libertad sin cargos a decenas de jóvenes que aún siguen detenidos.

Pero el movimiento de los indignados turcos ya se ha extendido más allá de Estambul y ha trascendido sus iniciales reivindicaciones ciudadanas y medioambientales para convertirse en el primer frente de oposición significativa al que se enfrenta el AKP en diez años de poder casi hegemónico. Erdogan ha convocado en Estambul una reunión urgente de la cúpula de su partido para afrontar el reto.

Sobre la firma

Juan Carlos Sanz (enviado especial)

Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.

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