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La Haya rechaza que Libia juzgue a Saif el Islam

Los jueces señalan que Trípoli no ha demostrado que vaya a procesarle por crímenes contra la humanidad y pide la entrega del reo. El Consejo Nacional de Transición dispone de cinco días para apelar la decisión

Saif al Islam Gadafi, hijo del fallecido dictador libio.
Saif al Islam Gadafi, hijo del fallecido dictador libio.

La Corte Penal Internacional (CPI) ha rechazado la petición de Libia de juzgar a domicilio a Saif el Islam, hijo del fallecido dictador Muamar el Gadafi, por crímenes contra la humanidad. El Islam fue capturado en noviembre de 2011cerca de la frontera libia con Níger, y Trípoli quiere demostrar la fortaleza de su sistema judicial. De ahí que haya cuestionado la competencia de la Corte. Los jueces internacionales han decidido ahora que las autoridades libias “no demuestran estar investigando los mismos delitos señalados por la CPI”. Asimismo, recuerdan la obligación de que El Islam sea extraditado de inmediato a La Haya, su sede oficial.

“Libia sigue teniendo muchos problemas para impartir justicia en el conjunto de su territorio. Es más, las autoridades no han conseguido poner a El Islam bajo custodia estatal, en un lugar seguro. Y hay dificultades para interrogarle y nombrar un abogado”, señala la Corte. El Consejo Nacional de Transición libio dispone de cinco días para apelar, pero la situación es muy delicada. La fiscalía de la CPI investiga los delitos cometidos en Libia a instancias del Consejo de Seguridad de la ONU. Los crímenes contra la humanidad denunciados (desde febrero de 2011) abarcan asesinatos, torturas y desapariciones durante las revueltas que depusieron a Gadafi. Libia no es miembro de la Corte, pero acepta cooperar con ella, tal y como exige Naciones Unidas. El problema es que busca por todos los medios abrir un proceso ejemplar contra El Islam ante su propio pueblo. También lo es el hecho de que sus leyes contemplen la pena de muerte. La Corte solo impone como máximo cadena perpetua.

“Libia ha actuado hasta la fecha de acuerdo con el procedimiento marcado por la CPI. Si respetan la decisión actual, demostrarán su compromiso con el imperio de la ley”, ha dicho Richard Dicker, responsable de justicia internacional de Human Rights Watch. La negativa de Trípoli de entregar a El Islam forzó hace dos años el viaje al país africano del entonces fiscal jefe de la Corte, Luis Moreno Ocampo. Una vez allí, explicó que solo actuaría en caso de que Libia no pudiera, o no quisiera, impartir justicia. Pero la decisión final sobre el juicio compete siempre a los jueces internacionales, en virtud del mandato de Naciones Unidas.

El año pasado, la abogada australiana Melinda Taylor, adscrita a la Corte y al caso de El Islam, le visitó el año pasado en Zintán, situado a 140 kilómetros al suroeste de Trípoli. El hijo predilecto de Gadafi fue arrestado allí por los milicianos. Taylor estuvo retenida durante tres semanas por haberle dado, supuestamente, unos documentos secretos. El incidente mostró las dificultades de las autoridades nacionales para trasladar al acusado a la capital.