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Miles de personas protestan contra una refinería en el sur de China

La manifestación de Kunming, en contra de los daños medioambientales del proyecto industrial, ha sido una de las más grandes del año

Un grupo de manifestantes protesta una refinería en Kunming, en el sur de China.
Un grupo de manifestantes protesta una refinería en Kunming, en el sur de China. AP

Miles de personas han salido a las calles de la cuidad de Kunming, al sur de China, en una de las manifestaciones medioambientales más grandes del año, en contra de los planes de construcción de una refinería petrolífera.

Más de 2.000 manifestantes se reunieron el jueves enfrente del edificio del gobierno provincial, llevando máscaras, ondeando pancartas sobre sus cabezas, y gritando “Fuera refinería,” según se mostraba en entradas y fotos en los microblogs Twitter y Weibo, el Twitter chino.

La manifestación, la segunda de este mes, atrajo una gran presencia policial. Aunque se produjeron algunos forcejeos y dos personas fueron temporalmente detenidas, la concentración fue principalmente pacífica, según las informaciones publicadas en las redes sociales.

Este tipo de protestas medioambientales se han convertido en algo cada vez más común durante los últimos años, ya que una creciente clase media urbana ha empezado a oponerse al modelo chino de crecimiento indiscriminado que ha impulsado la economía durante más de tres décadas con fatales consecuencias medioambientales.

El alcalde de Kunming se dirigió a los manifestantes contestando a 15 preguntas del público. Prometió una mayor atención por parte del Gobierno a la opinión ciudadana, además de una explicación detallada del proyecto. Hizo una disculpa pública por la falta de comunicación y habló de un “diálogo equitativo,” según el periódico South China Morning Post.

La primera manifestación tuvo lugar el 4 de mayo después de que la empresa estatal PetroChina anunciara la construcción de la planta química a 28 kilómetros de la ciudad. Según el periódico estatal China Daily, la refinería producirá gasolina, diésel y fertilizantes y 500.000 toneladas de paraxileno, un químico cancerígeno usado en la producción de poliéster.

La semana pasada el Gobierno dijo que esta planta era clave para la economía local y que respetaría los estándares medioambientales. El sábado el Gobierno municipal mandó mensajes de texto a residentes de Kunming diciendo que la refinería no producirá el químico cancerígeno.

Aun así, sus ciudadanos se mantienen escépticos. “Si la refinería es (tan) limpia y segura como dicen, ¿por qué el Gobierno no se atreve a publicar el informe de revisión medioambiental?”, dijo un manifestante al South China Morning Post. A su lado, las pancartas que otros manifestantes portaban decían “¡Salva a Kunming! ¡Ayúdanos! Queremos a Kunming, oponte a la contaminación,” según fotos en Weibo. A pesar de la promesa del alcalde de mejor comunicación, estas imágenes has sido borradas de la red. A muchos estudiantes universitarios en Kunming no se les ha permitido abandonar sus campus. Y a los trabajadores de Petrochina se les ha pedido que prometan que tanto ellos como los miembros de su familia no participen en la manifestaciones ni discutan el proyecto en lugares públicos ni redes sociales.

La Web de peticiones de la Casa Blanca publicaba un comentario dirigido al Gobierno de Estados Unidos para hacer un llamamiento a China. El jueves, la petición alcanzaba las 14,000 firmas. Los solicitantes dijeron que la planta pondría en peligro la salud y que no existían evaluaciones científicas fiables de sus riesgos.

Recientemente una manifestación en contra una planta petroquímica en la ciudad de Chengdu, al noroeste de China, fue reprimida por la policía. Hace dos años, la opinión pública logró parar una fábrica de paraxileno en la ciudad costera de Dalian, al noreste de China.