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Desplome de los tres grandes partidos británicos frente al UKIP

Los ultranacionalistas crecen en los sondeos aunque hay menos partidarios de salir de la UE

Los 'tories' presentan el borrador de la propuesta de ley sobre el referéndum

El líder del UKIP, Nigel Farage, el pasado 5 de mayo en un plató de la BBC.
El líder del UKIP, Nigel Farage, el pasado 5 de mayo en un plató de la BBC. Reuters

El sondeo mensual de la consultora ICM para el diario The Guardian registra un desplome de los tres grandes partidos británicos al alimón que no tiene precedentes y un espectacular incremento del voto del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), que pasa del 9% del mes anterior al 18%, un avance solo comparable a la llegada en 1981 del Partido Socialdemócrata (SDP), que luego se fusionaría con los liberales para formar al actual Partido Liberal Demócrata.

El análisis de la irrupción del UKIP se complica con el llamativo dato de que el porcentaje de británicos que podrían acabar votando a favor de abandonar la UE se ha contraído significativamente del 51% al 43% a pesar de que los medios llevan semanas centrando el debate político en la cuestión europea. El voto a favor de seguir en la UE, sin embargo, se mantienen estable en el 40%. Eso hace pensar que, más que a sus posiciones antieuropeas, el éxito del UKIP se debe a su imagen de partido protesta frente a las formaciones tradicionales, a sus posturas contra la inmigración y al carisma de su líder, Nigel Farage, el único que tiene un índice de aprobación positivo.

En medio del galimatías político que vive Reino Unido, el primer ministro británico, David Cameron, ha intentando —aparentemente sin éxito— aplacar a los rebeldes del ala antieuropea de su partido lanzando el borrador de una propuesta de ley del referéndum europeo. El borrador, de un solo folio, indica que esa consulta “se ha de celebrar antes del 31 de diciembre de 2017” y que la pregunta será: “¿Cree usted que Reino Unido debería seguir siendo miembro de la Unión Europea?”.

Ese borrador ha sido elaborado por el Partido Conservador, no por el Gobierno, y ha de ser propuesto formalmente a los Comunes por un diputado en la forma de una iniciativa parlamentaria privada, debido a que no tiene el apoyo de los socios de coalición, los liberales-demócratas. Por esa misma razón, los ministros conservadores se abstendrán el día en que la propuesta sea votada.

Cameron ha intentado así reventar la enmienda presentada con el apoyo de 80 diputados tories lamentando que el programa legislativo para el año parlamentario que acaba de empezar no incluye lo que podría haber sido una propuesta de ley exactamente igual pero con el aval del Gobierno. El primer ministro ha culpado de ello a los liberales: “No podemos hacerlo porque estamos en una coalición”, ha asegurado.

Cameron se ha declarado “muy relajado” ante la votación de la enmienda parlamentaria, que está destinada a ser rechazada por los Comunes. La misma suerte aguarda al borrador del proyecto de ley presentado por los conservadores, salvo que el grupo parlamentario laborista se fragmente ante una opción, el referéndum, que nunca han descartado de forma tajante ya la que podrían verse abocados en vísperas de las elecciones por razones de pragmatismo electoral.

El sondeo de ICM refleja una caída de cuatro puntos en la intención de voto de cada uno de los grandes partidos. De celebarse hoy las elecciones, los laboristas las ganarían con el 34%, suficiente para obtener una amplia mayoría parlamentaria, seguidos de los conservadores (28%), el UKIP (18%) y los liberales-demócratas (11%). Debido al peculiar sistema electoral británico, el UKIP se quedaría sin diputados pese a obtener casi uno de cada cinco votos, salvo que concentrara ese apoyo en unas pocas circunscripciones en las que su candidato fuera el más votado y se hiciera así con el escaño.

El sondeo refleja también una caída de cuatro puntos entre los británicos que con toda seguridad votarían en referéndum por la salida de la UE (32%) y otros cuatro puntos entre los que probablemente apoyarían esa retirada (11%). Sin embargo, se mantienen estables quienes con toda seguridad votarían a favor de seguir en Europa (22%) y quienes probablemente apoyarían esa opción (18%). Lo que significa que el número de indecisos ha pasado del 9% al 17%.

Otro dato significativo es que solo un 35% de los encuestados desea que el prometido referéndum sobre la permanencia en la UE se celebre ahora mismo. Un 30% apoya la posición del primer ministro Cameron de celebrar esa consulta tras las elecciones y después de renegociar con el resto de socios la posición británica, un 13% prefiere que el referéndum se celebre al mismo tiempo que las elecciones de 2015 y un 14% no quiere que se celebre.