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Una milicia rebelde siria secuestra a cuatro soldados de la ONU

Es la segunda detención de casos azules en dos meses

El Ejército de Israel se queja a la ONU por dos proyectiles de mortero lanzados al Golán

Valla de seguridad en la frontera del Golán ocupado por Israel y Siria.
Valla de seguridad en la frontera del Golán ocupado por Israel y Siria. EFE

Incrementando de nuevo la tensión en la frontera con Israel, un grupo de rebeldes de Siria secuestró este martes a cuatro soldados de paz de Naciones Unidas que patrullaban en los Altos del Golán. Es la segunda ocasión en dos meses en que una milicia opositora secuestra a cascos azules en las inmediaciones de la zona desmilitarizada entre Siria y los territorios que Israel ocupó en 1967. El incidente pone de relieve los riesgos que para Israel y sus aliados occidentales supone no solo el régimen de Bachar el Asad, sino también la presencia de células radicales que operan libremente dentro de la amalgama de grupos opositores sirios.

Según informó este martes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que contactó con los secuestradores, “combatientes de un batallón rebelde dijeron haber detenido a cuatro integrantes de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) en la frontera con los Altos del Golán ocupados. Los combatientes del batallón intentaron justificar su acto alegando que protegían a los integrantes de FNUOS de continuados enfrentamientos en la zona, y también informaron de que liberarán a los miembros de FNUOS”.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, ha pedido en un comunicado la “liberación inmediata” de los soldados. Según explicó a este diario por vía telefónica Kieran Dwyer, portavoz del Departamento de Operaciones de Paz de la ONU, “los soldados se hallaban en el inicio de una patrulla rutinaria dentro de la zona de operaciones del contingente de la ONU, y muy cerca de su base, cuando las detenciones tuvieron lugar”.

Los soldados de la ONU detenidos, en una foto facilitada por sus captores en Facebook.
Los soldados de la ONU detenidos, en una foto facilitada por sus captores en Facebook.

Israel ha reforzado al máximo su zona norte, tras sus ataques aéreos contra objetivos sirios, ocurridos el viernes y el domingo. Su Ejército se halla en las últimas fases de incremento de seguridad de la frontera con Siria, donde ha creado una valla inteligente que, entre otros elementos, cuenta con sensores de movimiento y dispositivos de grabación. El domingo trasladó dos baterías de su escudo de misiles, conocido como Cúpula de Hierro, al norte, frente a la frontera con Líbano. Hezbolá, la milicia chiita que controla el Gobierno de ese país, era la receptora de una remesa de misiles iraníes que Israel destruyó en sus ataques a Siria.

La frontera de Israel con Siria ha estado en relativa paz desde 1974, año en que la ONU acotó la zona desmilitarizada y creó FNUOS, después de la guerra de Yom Kipur. Hoy en día ese contingente de cascos azules cuenta con 917 soldados, procedentes de Austria, India, Marruecos, Moldavia y Filipinas. De este último país son los cuatro soldados secuestrados este martes, al igual que los 21 que fueron ya detenidos en marzo por el mismo grupo rebelde, las brigadas de los Mártires de Al Yarmouk.

En marzo, las mismas brigadas rebeldes secuestraron a 21 cascos azules y les liberaron por la presión de la ONU y de las facciones más moderadas de la propia oposición

En aquel incidente, los milicianos grabaron varios vídeos en los que mostraban a los soldados de la ONU y pedían como condición a su liberación que las fuerzas del régimen de Bachar el Asad se retiraran de las inmediaciones de la villa de Jamla. “Si no hay una retirada, les trataremos como prisioneros”, dijeron en una de esas grabaciones, aunque luego cambiaron de opinión y, ante las presiones de la Secretaría General de la ONU y de las facciones moderadas y mayoritarias de la oposición siria, les liberaron en Jordania tres días después.

El lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel presentaron una queja formal ante la ONU después de que dos proyectiles de mortero, muy rudimentarios, cayeran en los Altos del Golán. De momento, cuando algo semejante ocurre, el Ejército israelí se limita a quejarse a las instituciones internacionales, sin tomar represalia directa alguna, dado que considera que son proyectiles perdidos de enfrentamientos entre las milicias rebeldes y las fuerzas armadas de El Asad, que se enfrentan habitualmente en las inmediaciones del Golán.

El conflicto en Siria ha incrementado la presión fronteriza no solo para Israel, sino también para los propios soldados de la ONU. El contingente perdió recientemente 100 soldados, que debieron volver a su país de origen, Croacia, después de que el diario The New York Times publicara que el Gobierno de este había vendido armas a Arabia Saudí para entregárselas a los rebeldes que luchan contra El Asad. El Gobierno del primer ministro Zoran Milanovic, que temía las represalias del régimen sirio, decidió que no era seguro que sus solados patrullaran en el Golán.

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