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La ‘Reina del Pacífico’ se declara culpable

La defensa de Sandra Ávila Beltrán admite haber colaborado para evitar el arresto de su novio, el narcotraficante colombiano Juan Diego Espinosa, 'El Tigre'

Sandra Ávila Beltrán el 28 de septiembre de 2007.
Sandra Ávila Beltrán el 28 de septiembre de 2007.

Sandra Ávila Beltrán, conocida bajo el alias de la reina del Pacífico, se declaró culpable este martes, ante una tribunal federal de Miami, de colaborar económicamente para evitar la captura de su novio, el narcotraficante colombiano Juan Diego Espinosa, alias El Tigre, quien hacía de enlace entre el Cartel del Norte del Valle de Colombia y el Cartel de Sinaloa de México. Esta declaración se produjo tras siete meses de negociación entre la Fiscalía de Estados Unidos y la defensa. Por estos cargos, Ávila Beltrán podría ser condenada a una pena de hasta 15 de cárcel, de los cuales podrían restarse los 63 meses –poco más de cinco años- que ya ha estado en prisión.

“El cargo del cual se ha declaró culpable es de ‘asesoría después de un hecho’, diciendo que ella le dio apoyo económico a su novio, Juan Diego Espinosa, para evitar su arresto después de que él había cometido una ofensa”, ha explicado a EL PAÍS el abogado defensor, Steven Ralls. Sandra Ávila Beltrán, de 52 años de edad, fue detenida junto a su novio en Ciudad de México, el 28 de septiembre de 2007. Cinco años más tarde, el 12 de agosto de 2012, fue extraditada a Estados Unidos y acusada de conspirar para importar y distribuir cocaína a este país entre 1999 y 2004, cargos por los que se declaró a sí misma “no culpable”.

“La decisión ocurrió luego de mucha negociación. Viendo la falta de fuerza del caso que tenía la Fiscalía contra Sandra, las dos partes pensamos que el acuerdo era justo”, ha agregado Ralls. Entre los eventos de los que se acusaba a Ávila Beltrán estaba el de intentar enviar a Estados Unidos, en asociación con su novio, nueve toneladas de cocaína, que fueron decomisadas en el puerto de Manzanillo, la ciudad más poblada del Estado de Colima, ubicada en la costa pacífico de México.

Tras admitir su culpabilidad, Sandra Beltrán podría ser condenada a pagar hasta 15 años de prisión, en una audiencia pautada para el 25 de julio próximo en la Corte Federal del distrito de Miami. Lo que aspira su defensa es que, cualquiera sea la pena que se le imponga, se tomen en cuenta los 63 meses que ya ha estado en la cárcel.

Por su abolengo y su actitud ante la justicia, Sandra Ávila Beltrán es considerada una leyenda en el mundo del narco mexicano. Es sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo y familiar por la vía paterna de Rafael Caro Quintero, ambos cofundadores del Cartel de Guadalajara, una de las más grandes organizaciones criminales de México durante la década de los 80, vinculadas con el tráfico de heroína, marihuana y cocaína hacia Estados Unidos. Aún esposada de pies y manos, Ávila Beltrán se mueve con gracia, erguida, y sonríe ante los jueces, ante las cámaras, en cada declaración que le ha tocado rendir. Con esa media sonrisa en los labios se ha declarado inocente una y otra vez, ha dicho que se dedica al comercio y a labores del hogar. Así fue hasta este martes cuando, a través de una declaración escrita, admitió al menos una culpa.