Brasil también vota en Venezuela

Dos gigantes del petróleo llamados no sólo a entenderse sino a trabajar juntos por el futuro del continente

Henrique Capriles y Nicolás Maduro, en campaña.
Henrique Capriles y Nicolás Maduro, en campaña.AFP

Aunque pueda parecer una paradoja, tanto el candidato venezolano del gobierno, Nicolás Maduro, como el de la oposición, Henrique Capriles, han hecho público que se inspiran en el “modelo Brasil”, que ha sabido conjugar desarrollo económico y fuertes políticas sociales para acabar con la miseria. De ahí que los analistas políticos hayan afirmado que Brasil “también vota en Venezuela”.

Mientras el modelo político de Maduro es el expresidente Lula da Silva, el de Capriles es la mezcla de la política de Fernando Henrique Cardoso, al que define como “socialdemócrata”, y de Lula, sobretodo en el modelo que acuñó en su primer gobierno.

Lula ha grabado un vídeo para apoyar a Maduro en el que afirma que él es “la Venezuela que Chávez soñó”. En una entrevista al diario O Globo, Capriles asegura que no le ha molestado ese vídeo pues reconoce que entre Lula y Chávez existió una gran amistad personal, y además porque, dice “no soy seguidor de personas sino de modelos”. Y su modelo es el de Brasil, gobierne quien gobierne.

La diplomacia norteamericana y Obama en concreto, vieron siempre a Lula como un “moderador” de los arrobos místico socialistas de Chávez, una función que consideraban muy importante y que Lula supo desarrollar magistralmente.

A pesar de la cercanía con el chavismo de la izquierda del Partido de los Trabajadores (PT), que es el partido de Lula y de la presidenta Dilma Rousseff, ninguno de los dos se dejó influenciar por el chavismo puro. Lula mantuvo firme la economía neoliberal de Cardoso y la autonomía de los tres poderes. Y él y Dilma nunca se dejaron, por ejemplo, arrastrar por la parte más de izquierdas del partido que en estos años pedía un “control social” de los medios de comunicación. Dilma llegó a acuñar la célebre frase: “Prefiero el ruido de los periódicos al silencio de tumba de las dictaduras”.

Brasil sabe que sus relaciones con Venezuela son fundamentales tanto económica como políticamente. Con Maduro, dicen los expertos, Brasil continuará haciendo de moderador del chavismo más duro y podría ser un elemento importante para que Venezuela no se enzarce en guerras intenstinas, ahora, sin la fuerza del carisma de Chávez. Con Capriles, Brasil no tiene dudas de que Venezuela abrirría nuevos caminos de cooperación y que se reforzaría el Mercosur.

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De ahí que si es cierto, simbólicamente, que también Brasil vota en Venezuela, igualmente lo es que Venezuela está votando quizás la apertura de una nueva era de colaboración más estrecha con Brasil, dos gigantes del petróleo llamados no sólo a entenderse sino a trabajar juntos por el futuro del continente. De ello podrá depender además una relación más estrecha de ambos países con la administración de la Casa Blanca.

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