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Un atentado causa al menos 15 muertos en el centro de Damasco

Es uno de los peores ataques en la capital de Siria desde que comenzara el levantamiento contra El Asad hace dos años

REUTERS

Quince personas han fallecido y más de 50 han resultado heridas este lunes tras la explosión de un coche bomba en el centro de Damasco, según ha informado la agencia oficial de noticias siria Sana. Se trata de uno de los mayores ataques en la capital de Siria desde que comenzara el levantamiento contra el régimen de Bachar el Asad hace ya dos años, perpetrado en una zona residencial, cerca de un colegio y de una mezquita.

La televisión pública de Siria mostró imágenes de las inmediaciones del ataque, con cadáveres sepultados por escombros, coches calcinados y edificios enteros dañados. El coche explotó en la plaza de Saba Bahrat, en el centro comercial de Damasco. La agencia Sana dijo que no hubo enfrentamientos entre soldados del régimen y milicianos rebeldes antes de la explosión, que atribuyó a “grupos terroristas”, una expresión con la que suele referirse a los rebeldes.

Ningún grupo opositor se hizo responsable del ataque en los momentos posteriores a la explosión. En sus emisiones, la televisión estatal responsabilizó de la explosión a un “terrorista suicida”, implicando que podía haber sido obra de alguno de las varias células yihadistas que operan dentro de la amalgama de grupos opositores. El primer ministro, Wael Al Halqi, visitó la zona del ataque, donde dijo que el Gobierno de Siria “continuará su lucha contra el terrorismo hasta el final”, según Sana.

Recientemente, el Gobierno de El Asad retiró a miles de solados de élite de los Altos del Golán, frente a la zona ocupada por Israel en la guerra de 1967, para reforzarse en Damasco. Los rebeldes se han hecho fuertes en esa zona fronteriza. En marzo, un grupo autodenominado brigadas de los Mártires de Al Yarmouk secuestró allí a 21 cascos azules, que patrullaban en la zona desmilitarizada supervisada por la ONU desde 1974. El Ejército de Israel ha reforzado desde entonces su presencia en la zona.

El régimen sirio emplea el ejemplo de ataques como el ocurrido este lunes en Damasco para tachar a todos los opositores de terroristas a los que no les tiembla el pulso a la hora de aniquilar civiles. Desde 2011 han fallecido en Siria más de 70.000 personas, en su mayoría civiles, según un recuento de la ONU. El 19 de marzo, El Asad acusó a los rebeldes de haber empleado un misil cargado con un agente químico no identificado en la provincia de Alepo, en un ataque en el que murieron 25 personas. Los rebeldes, por su parte, acusaron al régimen de ser el verdadero responsable del ataque.

También este lunes, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo en una conferencia sobre armas químicas en La Haya que tiene listo a un equipo que investigará el incidente de forma independiente, que se halla a la espera del visto bueno del Gobierno de El Asad para poder acceder a la zona del ataque. “Siria nos ha ayudado en la obtención de información, pero ahora falta que la misión entre en el terreno para poder efectuar verificaciones", dijo Ban en rueda de prensa, informa EFE.

El viernes, El Asad concedió una entrevista a dos medios turcos, la televisión Ulusal y al periódico Aydinlik, en la que reiteró su negativa a apearse de la presidencia de Siria. “Todo el mundo sabe que si Siria se divide, o si las fuerzas terroristas toman el control del país, habrá un contagio directo a los países de nuestro entorno ", dijo. "Entonces habría un efecto dominó en países tal vez lejanos a Oriente Medio, en el oeste, este, norte y sur. Esto significaría inestabilidad durante muchos años, incluso décadas", añadió.

El conflicto lleva meses en un estancamiento en el que los rebeldes se han hecho fuertes en varios puntos del norte, oeste y sur del país, y el grueso del régimen ha tomado refugio en su bastión de Damasco. La mayoría de los opositores son sunitas, mientas a El Asad, que pertenece a la rama alauí del chiismo, le apoyan minorías como los drusos o los cristianos.

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