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Cónclave: elección del nuevo papa

Las casas de apuestas ven al italiano Angelo Scola como nuevo papa

Scherer, Turkson y Bertone también tienen posibilidades, según las pujas 'online'

Angelo Scola, este martes en San Pedro.
Angelo Scola, este martes en San Pedro. AFP

Los expertos dan al arzobispo de Milán, Angelo Scola, una clara ventaja para convertirse en el nuevo papa, aunque el dicho vaticano mantiene que ser favorito no es ninguna garantía: “Quien entra en el cónclave papa suele salir cardenal”. En este caso, sin embargo, las casas de apuestas coinciden al decantarse por Scola seguido por el brasileño Scherer, el ghanés Turkson, el camarlengo Bertone, el austriaco von Schönborn, el canadiense Ouellet y el italiano Ravasi.

El nombramiento de Scola se pagaría a 2 libras esterlinas por cada una apostada según una comparación de las principales casas de apuestas británicas. El de Scherer, que es el siguiente, se ve más improbable: 4 a 1. Turkson o Bertone multiplicarían el premio por 5 o 6; Ouellet cotiza en torno a 10 a 1.

Si la estadística no falla, los que han apostado por el italiano Scola se beneficiarán económicamente de su elección como nuevo papa. En el siglo XX, una gran mayoría de los elegidos estuvo entre los principales candidatos antes del cónclave. De los nueve pontífices que ha habido desde entonces, solo las apariciones de Juan XXIII y los dos Juan Pablo en el balcón de la plaza de san Pedro causaron verdadera sorpresa.

Aunque teóricamente los candidatos a papa son todos los varones bautizados y célibes, los cardenales no han elegido a un extraño desde que en 1378 convirtieron al monje Bartolomeo Prignano en Urbano VI. Pero por si acaso, algunas casas de apuestas admiten candidatos laicos. El cantante irlandés Bono, el entrenador de fútbol portugués José Mourinho o el político italiano Silvio Berlusconi aparecen entre los candidatos de los apostantes. En la casa británica Paddy Power, la elección del vocalista del grupo U2 se paga 1 a 1000.

Scola y Scherer coinciden como favoritos entre analistas y jugadores. Más improbable resultaría la elección del tercero en discordia, el ghanés Peter Turkson, cuya puja puede verse alimentada por el morbo de las profecías de Malaquías —el último papa sería Pedro (Peter) el romano— y de Nostradamus —después de un papa negro no habrá ninguno más—.

Pero por si la mera adivinación del nombre del próximo representante de Dios en la tierra no es suficiente estímulo ante la clarividencia de los apostantes, proliferan en Internet otros retos más rebuscados como el de predecir el nombre elegido por el Sumo Pontífice. El favorito es León seguido de Pedro, Gregorio, Pío y Juan Pablo. El ejemplo del papa emérito ha surtido efecto en la Iglesia, que se plantea elegir como sucesor de Benedicto XVI a un candidato más joven, y también en los análisis de los que ven una oportunidad para ganar algo de dinero con esa variable. Si nos fiamos de las casas de apuestas, casi se puede descartar que el nuevo papa tenga más de 76 años. Lo más probable es que sea menor de 65.

¿Y su nacionalidad? Teniendo en cuenta que Scola es caballo ganador para las casas de apuestas, no es de extrañar que la posibilidad de un papa italiano se pague 6 a 5 en Paddy Power. Curioso que no se tenga tanta fe en otros candidatos europeos, en clara desventaja frente a los sudamericanos y sobre todo los africanos, muy bien posicionados según estos juegos de azar.

La división con la que arranca el cónclave no es óbice para que los apostantes confíen en que no se haga demasiado largo. Es difícil que todo se resuelva en un solo día, pero dos ya son suficientes para tomar una decisión que repercutirá en los católicos de todo el mundo, según los que apuestan online. La intuición de los jugadores permite hacerse una idea —acertada o no— bastante completa del futuro papa. Ganará con ocho votos o más, será coronado con una tiara papal, el primero de los tres o cuatro países que visitará oficialmente en 2013 será Brasil, y además, seguirá la senda de Ratzinger y renunciará en vida. Algunos incluso se juegan su dinero a que el nuevo pontífice dejará el papado este mismo año, lo que provocaría que cuando termine el año no haya habido dos, sino tres papas.

Aún es muy pronto para dar por buenas estas predicciones, y como le ocurrió al apóstol Tomás, habrá que ver primero y creer después. Algunas de estas incógnitas se despejarán cuando se diluya el humo de la fumata blanca, que, por cierto, asomará por la chimenea entre las 15.30 de mañana y las 15.30 del jueves, o eso dicen las apuestas.

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