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La nueva vida del papa emérito

Benedicto XVI conservará su nombre papal y seguirá vistiendo de blanco

Un solideo blanco en el escaparate de la sastrería papal.
Un solideo blanco en el escaparate de la sastrería papal. Bloomberg

"Estaré siempre con vosotros, pero permaneceré escondido para el mundo". Benedicto XVI se despidió así el pasado día 14 de los párrocos de Roma. Días después, en su último ángelus como pontífice en la plaza de San Pedro, confirmó su intención de dedicarse a la oración, aunque, precisó, eso no significa “aislarse del mundo”. Sin embargo, hay decenas de detalles desconocidos sobre cómo será su nueva vida una vez que se haga efectiva la renuncia.

A las 16.30 partirá en helicóptero hacia la residencia papal de Castel Gandolfo, donde los pontífices suelen pasar sus vacaciones. A su llegada allí, poco tiempo después, seguirá siendo papa, pero a las 20.00 perderá su condición de Sumo Pontífice y, con ella, muchas otras cosas.

Cuando el reloj marque las ocho de la tarde, la guarnición de la Guardia Suiza —cuerpo encargado de custodiar al Papa— destinada en Castel Gandolfo será relevada de su puesto y sustituida por miembros de la gendarmería vaticana. Será algo simbólico, teniendo en cuenta que a esa misma hora la vida de Benedicto XVI sufrirá cambios de mucha más trascendencia: Joseph Ratzinger dejará de ser el líder espiritual de cientos de millones de personas. Además, en ese momento le abandonará también la infalibilidad papal en temas de doctrina, como confirmó en su día el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

El pontífice emérito se dedicará principalmente a la oración, pero es probable que  continúe sus estudios y ensayos

Pero Benedicto XVI no dejará de existir para dar paso de nuevo al cardenal Joseph Ratzinger. Dejará de ser Papa, pero conservará su nombre papal, Benedicto, y seguirá teniendo tratamiento de santidad. Lombardi aclaró el martes que su título a partir de ese momento será el de “papa emérito” o “romano pontífice emérito”, como ocurre con los obispos o incluso con los profesores universitarios que mantienen su cargo o dignidad cuando se retiran de la actividad.

El ya papa emérito tampoco tendrá que cambiar radicalmente de vestuario. Podrá seguir vistiendo una sotana blanca, aunque, según Lombardi, será una versión simplificada del atuendo papal. La modificación más importante será la desaparición de la pequeña capa que el pontífice suele llevar sobre los hombros. En cambio, Benedicto sí tendrá que renovar su calzado, ya que no podrá ponerse los emblemáticos zapatos rojos conocidos como las sandalias del pescador. Al parecer, a partir de ahora calzará los zapatos que unos artesanos le regalaron en un viaje a León, en México. "El Papa continuará usándolos porque son muy cómodos y muy confortables", indicó Lombardi el martes.

Otra cosa que tendrá que dejar en el Vaticano será el Anillo del Pescador, símbolo del poder papal, que será anulado, en lugar de destruido —como se hace cada vez que un papa muere y comienza el período de sede vacante—. Un anillo episcopal como el que llevaba cuando era cardenal ocupará su lugar en el dedo anular de Ratzinger. El sello pontificio con el que ha firmado todos sus documentos será desfigurado para evitar falsificaciones.

Las funciones y responsabilidades eclesiásticas de Joseph Ratzinger también finalizarán cuando su renuncia al papado sea efectiva. No tendrá ningún deber oficial ni administrativo por cumplir toda vez que, como cardenal mayor de 80 años, no participará en el cónclave.

Salvo que la elección se alargue mucho más de lo previsto, el pontífice emérito podrá ver por televisión desde Castel Gandolfo como su sucesor saluda al mundo desde el balcón de la basílica de San Pedro. Benedicto permanecerá cerca de tres meses en la residencia, a 24 kilómetros de Roma, antes de regresar al Vaticano para instalarse en el convento Mater Ecclesiae.

La Fontana dell'Aquilone, delante del convento Mater Ecclesiae en el que vivirá Benedicto XVI.
La Fontana dell'Aquilone, delante del convento Mater Ecclesiae en el que vivirá Benedicto XVI. AFP

Se espera que para entonces haya finalizado la renovación del convento que acogerá al papa retirado. Allí, según sus propias palabras, Benedicto se dedicará a la oración –“escondido para el mundo”–, aunque su hermano, Georg Ratzinger, ha apuntado que Benedicto estaría encantado de asesorar a su sucesor si este le pidiera ayuda. Además, teniendo en cuenta que el antiguo cardenal Ratzinger no renunció a seguir con sus estudios y ensayos cuando fue elegido papa en 2006, parece más que probable que ocupe parte de su tiempo en ellos.

En el convento Mater Ecclesiae, un edificio de cuatro plantas en medio de los jardines vaticanos, el pontífice emérito estará acompañado de su secretario personal, Georg Gänswein. El papa Ratzinger, que ya ha mostrado su predilección por el convento, en cuya capilla ha celebrado misa en varias ocasiones, disfrutará allí con la huerta de la que dispone y con los limoneros, naranjos y el jardín de rosas que lo rodean. El arzobispo Gänswein, en principio, también quedará encargado de la atención del nuevo papa, por lo que está por ver cómo combinará ambas tareas.

La cuenta de Twitter @pontifex, con 39 tuits publicados, quedará en hibernación hasta que el próximo pontífice comience a utilizarla. No parece probable que el papa emérito abra una nueva cuenta personal, de acuerdo con su intención de permanecer escondido y su poca afición a las nuevas tecnologías. Sin embargo, Benedicto XVI también apuntó que retirarse a la oración no significa "aislarse", así que habrá que esperar para ver cómo se maneja en una situación totalmente novedosa en la milenaria historia de la Iglesia.

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