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La policía confirma la muerte del expolicía asesino de California

Después de más de 10 días de persecución se confirma que Dorner, sospechoso de asesinar a cuatro personas, falleció en un incendio

Christopher Dorner. Ampliar foto
Christopher Dorner. AFP

"El cadáver es el del expolicía Christopher Dorner”, ha confirmado el sheriff del condado de San Bernardino (California) tan solo un día después de informar de la existencia de restos humanos en una cabaña incendiada, donde el sospechoso se había escondido durante horas sitiado por un centenar de agentes. Dorner era sospechoso de matar a cuatro personas, de herir a dos policías y de escribir un manifiesto en el que amenazaba a, por lo menos, 40 agentes. Esta confirmación pone punto y final a una búsqueda y captura que ha durado más de 10 días y que ha tenido en jaque a la policía de California.

La historia de Dorner es una historia de venganza. El exagente entró en el cuerpo de policía de Los Ángeles en el año 2005 y, tras tres años de servicio, fue despedido por mala conducta. El pasado 1 de febrero, tras un lustro sin noticias de él, asesinó a quemarropa en Irvine, una localidad al sur de los Ángeles, a Keith Lawrence y su prometida, Monica Quan. Ella era hija de Randy Quan, un policía jubilado al que Dorner culpó de su despido por acusarlo de hacer declaraciones falsas sobre su persona.

“Yo solo quiero limpiar mi nombre”, esgrimió Dorner, de 33 años, en un manifiesto hecho público en Facebook y que hizo que la policía pusiera bajo protección a más de 40 agentes y a sus familias. “No disfruto con esto, solo quiero que las cosas cambien dentro del departamento”, añadió. Días después, el exagente volvió asesinar dejando tras de sí a un policía muerto y otro herido en Riverside, localidad al este de Los Ángeles.

Estos hechos provocaron que, ante la incapacidad de atraparlo, la policía de los Ángeles lanzara una operación de caza y captura en los Estados de California y Nevada, donde divulgó una foto del sospechoso y pidió toda la ayuda posible a la comunidad. Las autoridades llegaron a ofrecer, además, una recompensa de un millón de dólares por cualquier pista que ayudara a atrapar al expolicía.

“Dorner es peligroso y lo que ha hecho es escalofriante. Ha pertenecido a la Marina, por lo que es conocedor de técnicas militares, y tiene en su poder varias armas, entre ellas un rifle de asalto. Vamos a atraparle, no vamos a tolerar que el terror reine en esta ciudad”, aseguraron entonces las autoridades.

Tras días dando palos de ciego, el miércoles la persecución al exagente llegó a su fin. Tras una llamada recibida desde una cabaña situada en la estación de esquí de Big Bear, a dos horas de Los Ángeles, en la que un hombre informaba de que una persona con la descripción de Dorner había entrado en la casa, lo había maniatado junto a su pareja y les había robado el coche, la policía decidió actuar con la mayor brevedad. Una vez localizado el automóvil, el sospechoso y los agentes intercambiaron un tiroteo. Según fuentes policiales se produjeron más de 100 disparos. Dorner, tras matar a otro agente -su cuarta víctima- y herir a otro, consiguió reguardarse en otra vivienda de la zona.

Durante horas, nada ocurrió. De repente, y sin saber exactamente las causas, la casa en la que se escondía Dorner empezó a arder. La policía no hizo ningún esfuerzo por salvar su vida, justificándose en que el expolicía iba armado y era "muy peligroso". Los agentes informaron de que se habían hallado restos humanos en la cabaña.

Tan solo un día después, y tras su análisis, el sheriff del Condado de San Bernardino ha confirmado que el expolicía murió en esa casa. Dorner no podrá ser juzgado por la muerte de estas cuatro personas, pero sus vecinos, atemorizados durante días, esta noche dormirán tranquilos.