América Latina esgrime el peso de su feligresía a la hora del cónclave

El 42% de los católicos de todo el mundo vive en América Latina

Una imagen del 19 de abril de 2005 que muestra humo negro saliendo de la Capilla Sixtina durante el cónclave tras la muerte de Juan Pablo II.
Una imagen del 19 de abril de 2005 que muestra humo negro saliendo de la Capilla Sixtina durante el cónclave tras la muerte de Juan Pablo II.THOMAS COEX / AFP

Casi la mitad (el 42%) de los 1.200 millones de católicos que hay en el mundo viven en Latinoamérica, cifra muy superior al 25% que suman los europeos de la misma religión. Pero la Iglesia Católica nunca ha designado a un latinoamericano como Papa. Después de la muerte del polaco Juan Pablo II el arzobispo jesuita de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, fue el segundo candidato más votado por sus pares en 2005. Bergoglio ha cumplido ya los 76 años y ningún vaticanista lo colocaba el lunes entre los candidatos con más opciones. No obstante, el portavoz del Arzobispado de Buenos Aires, Federico Walls, informó el lunes de que Bergoglio “es papable como los demás cardenales”. Y señaló que su figura "es muy apreciada no sólo a nivel nacional sino internacional".

Sin embargo, el lunes sonaba el nombre de otro argentino con más opciones que el de Bergoglio. Se trata del cardenal Leonardo Sandri, el hombre que ejerció de portavoz de Juan Pablo II durante los meses en que su convalecencia le impidió hablar. De hecho, Sandri saltó a la fama internacional cuando el 2 de abril de 2005 anunció la muerte de Juan Pablo II. “Nuestro amadísimo Padre ha vuelto a la casa del Padre. Roguemos por él”, dijo aquel día.

Sandri tiene 69 años y lleva seis al frente de la Congregación para las Iglesias Orientales. Hijo de emigrantes italianos, se crió en Buenos Aires, fue ordenado sacerdote a los 24 años y ejerció durante el Papado de Juan Pablo II como ayudante sustituto del poderoso secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano. En realidad, era el tercer hombre más poderoso en el Vaticano, tras el Papa y Sodano. Aquella etapa fue clave para conocer los enrevesados pasillos de la diplomacia palaciega. Antes ya había ejercido como representante papal en Madagascar, en Venezuela y en México. De su paso por Caracas guarda una buena relación con el presidente Hugo Chávez. Está radicado en Roma, pero vivió fuera de Argentina desde 1970. Entre los vaticanistas que mencionan su nombre se argumenta que el hecho de haber pasado tanto tiempo en los dos continentes podría jugar a su favor.

El periodista estadounidense John Allen, del National Catholic Reporter, ya anticipó el nombre de Sandri el pasado mayo entre los posibles candidatos. El lunes lo mencionaba también el vaticanista del diario La Stampa, Andrea Tornielli. Otro papable latinoamericano que sonó con fuerza fue Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo, la mayor diócesis en el país con más católicos del mundo. A sus 63 años, Scherer no está considerado un favorito aunque su elección tampoco podría considerarse una gran sorpresa, como señalaba la prensa de São Paulo. En Brasil se le considera un posible Papa de consenso, capaz de dialogar con los sectores más tradicionalistas, como el Opus Dei y también con otros más renovadores.

En una entrevista que concedió al Estado de São Paulo el año pasado, Odilo Pedro Scherer declaró que no se imaginaba como Papa. “Sólo uno lo será y… ¡Existen tantos que pueden ser escogidos! En el cónclave donde se decide, no hay nadie que se postula o que dice ‘quiero ser Papa’ o ‘vóteme a mí. No me pasa por la cabeza otra cosa que ser arzobispo de São Paulo”, señaló. En su contra juega el hecho de que Scherer proviene de familia alemana, igual que Joseph Ratzinger.

Otro de los latinoamericanos con opciones es el hondureño Oscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, a quien muchos llaman el Juan Pablo II de Latinoamérica, por sus dotes de comunicación. Tiene 70 años y está considerado como una persona moderada, aunque apoyó el golpe contra el presidente Manuel Zelaya en junio de 2009.

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Tanto el hondureño Rodríguez, como el argentino Sandri o el brasileño Scherer son relativamente jóvenes para el puesto. Pero ese factor podría jugar en contra de ellos, ya que en Roma puede contemplarse con temor un pontificado demasiado largo, como los 25 años de Juan Pablo II.

En el panorama actual de América Latina, las iglesias evangélicas han experimentado un enorme auge, especialmente en Centroamérica y Brasil. A la Iglesia católica preocupa especialmente el caso de Brasil, ya que se ha convertido en uno de los países con mayor número de protestantes, detrás de Estados Unidos, Reino Unido y al mismo nivel que Alemania o Sudáfrica. La elección de un Papa latinoamericano podría suponer un freno a esa expansión evangélica en el continente.

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