“¡Francia, lárgate!”, corean 3.000 islamistas en una manifestación en Túnez

El partido islamista moderado Ennahda da la réplica a los laicos convocando a sus seguidores en el centro de la capital tunecina La muchedumbre arremete contra Francia porque se alineó con los "demócratas" tras el asesinato del opositor de izquierdas Belaid

Agencias
Seguidores de Ennahda portan eslóganes contra Francia, a la que gritan "lárgate", como hicieran los revolucionarios contra Ben Ali.
Seguidores de Ennahda portan eslóganes contra Francia, a la que gritan "lárgate", como hicieran los revolucionarios contra Ben Ali.EFE

"¡France dégage! France cela suffit!” (¡Francia lárgate!, ¡Francia, basta ya!). Los islamistas tunecinos no suelen utilizar el francés, la lengua del colonizador, cuando corean eslóganes y exhiben pancartas, pero hoy lo hicieron en el centro de Túnez para fustigar al Gobierno socialista de Francia.. Eran pocos, unos 3.000, según estimaciones periodísticas, —el partido islamistas Ennahda no había querido echar el resto—, los jóvenes que se manifestaron para apoyar a su Gobierno y rechazar la intromisión francesa en la política interior tunecina. Miles de manifestantes laicos habían exigido a gritos, el viernes, la “caída del régimen”, es decir, la dimisión del Ejecutivo tunecino dominado por los islamistas moderados.

En el cortejo que recorrió el centro de la capital había militantes de Ennahda, pero también un buen puñado de salafistas con sus banderas negras y sus propios eslóganes más agresivos y también reivindicando la unidad de las diversas corrientes islamistas para hacer frente a los laicos.

Horas después del asesinato, el miércoles, del opositor laico tunecino Chokri Belaid, el ministro francés del Interior, Manuel Valls, lamentó “el auge generalizado del fascismo islámico”. Se declaró, no obstante, confiado en que, en las próximas elecciones, “las fuerzas democráticas y laicas, que encarnan los valores de la revolución, sean las vencedoras”. Francia “debe apoyar a los demócratas”, concluyó.

Cuando se celebraba, el viernes, el sepelio de Belaid, el embajador francés, François Gouyette, iba camino de la jefatura del Gobierno donde había sido convocado por un primer ministro, Hamadi Jebali, enojado. Las declaraciones de Valls “son inamistosas y perjudican a las relaciones bilaterales”, afirmó el ministro de Exteriores tunecino, Rafik Abdessalem, expresando el sentir generalizado de la cúpula de Ennahda.

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