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La policía brasileña arresta a uno de los dueños de la discoteca incendiada

Según las primeras investigaciones, el incendio comenzó cuando uno de estos músicos encendió un artefacto pirotécnico

El ministerio de Sanidad brasileño ha confirmado que 231 personas murieron en el incendio de la discoteca Kiss, en Santa María (Río Grande do Sul) la madrugada del domingo y otras 80 personas están heridas de gravedad.

Alexandre Padilha, ministro de Sanidad, ha detallado que de los heridos, un 30% tiene quemaduras en su cuerpo. El resto está en vigilancia por posibles complicaciones pulmonares debidas al humo inhalado.

Mientras tanto Brasil llora su tragedia. La mañana de este lunes comenzaron los funerales por las víctimas, la amplia mayoría jóvenes universitarios. Por otro lado, la policía ha comenzado a detener a presuntos responsables del incendio, entre ellos uno de los propietarios de la discoteca y uno de los miembros del grupo Guizada Fandangueira, que actuaba esa noche. No se ha difundido aún la identidad del tercer detenido.

Las autoridades han comenzado a recolectar “pruebas documentales”, para conocer quiénes son los propietarios de la discoteca y si el local contaba con todos con los permisos para funcionar. La policía también está analizando las causas del incendio y cómo funcionó esa noche la salida de emergencia (que, al parecer, era solo una puerta pequeña), así como los testimonios de los supervivientes.

Precisamente algunos testimonios, que afirman que los guardias de la discoteca se negaron a abrir la salida para evitar que los jóvenes se fueran sin pagar, han indignado profundamente a la opinión pública brasileña. Varios testigos describen que fueron cuatro jóvenes los que derribaron a los guardias y consiguieron abrir la puerta a puntapiés.

Era demasiado tarde. Los jóvenes se amontonaron en la salida y muchos murieron asfixiados y pisoteados ahí mismo. “Era una escena de guerra”, dice uno de los rescatistas.

“Quemados, asfixiados y pisoteados”, titula la información el diario O Globo de esta mañana, que en su primera página destaca que se trata de un suceso con culpables: “La negligencia mata a 231 jóvenes”. Y eso es lo que más indigna hoy a los brasileños, el que no se haya tratado de una “fatalidad”, sino de una dejadez, que hubiese podido evitar la tragedia y tanto, tanto dolor inútil.

Familiares y amigos entierran a las víctimas

EFE, Brasilia

En medio de un ambiente de conmoción, hoy han comenzado a recibir sepultura las víctimas del incendio de la discoteca Kiss. En el Cementerio Ecuménico Municipal y al Parque Jardín Santa Rita se han congregado esta mañana los familiares, amigos y compañeros de estudio de los jóvenes fallecidos. Muchos de los fallecidos son estudiantes de distintas facultades de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), que celebraban una fiesta de integración en la discoteca siniestrada. La UFSM es una de las ocho universidades de esta ciudad de 261.000 habitantes, de los cuales más del diez por ciento son estudiantes de educación superior.

Grupos de personas, muchos de ellos jóvenes universitarios como la mayoría de las víctimas, han acompañado los ataúdes en su llegada al cementerio. Entre los fallecidos hay ocho militares, al parecer pertenecientes a la base que la Fuerza Aérea tiene en Santa María.

En la puerta del cementerio la madre de uno de los fallecidos ha pedido a los cámaras de televisión que se abstuviesen de grabar las dolorosas escenas, y poco después el pariente de otra víctima ha increpado y ha empujado a uno de ellos que seguía tomando imágenes.

La mayoría de los muertos serán sepultados en Santa María pero también en otras ciudades vecinas de donde eran oriundos algunos de los jóvenes. La alcaldía de Santa María se hará cargo del traslado de quienes no tengan recursos para llevar a sus seres queridos fallecidos hasta su lugar de origen.

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