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La reconciliación entre Fatah y Hamás avanza con un acto masivo en Gaza

La formación islamista permite la celebración en la franja del aniversario del partido fundado por Arafat

Cientos de miles de personas acuden al acto

Una multitud de simpatizantes de Al Fatah celebran el 48º aniversario del movimiento en la ciudad de Gaza.
Una multitud de simpatizantes de Al Fatah celebran el 48º aniversario del movimiento en la ciudad de Gaza. EFE

Seis años llevaban los militantes y simpatizantes de Fatah sin poder salir a la calle en Gaza para festejar el aniversario de su formación; seis años de enemistad con Hamás, al frente del Gobierno en la franja. Por primera vez desde 2007, Hamás ha autorizado este viernes las celebraciones que recuerdan el 1 de enero de 1965, cuando el rais Yaser Arafat fundó su partido. Ya desde la noche del jueves, los seguidores de Fatah fueron congregándose en la plaza Al Saraya, incapaces de esperar a la convocatoria oficial de los actos, tras el rezo del mediodía del viernes. La zona, colapsada por la enorme afluencia de personas, fue tomada por las banderas amarillas de la formación, hasta hace pocas semanas tímidamente expuestas en algunas ventanas y terrazas.

Atef Abu Saif, un líder de Fatah en Gaza, ha comentado vía telefónica que “casi un millón de personas” coreaban por la mañana consignas a favor de un Estado palestino de pleno derecho y de la unidad entre las facciones. La policía de Hamás estimaba medio millón de asistentes.

Un escenario se ha levantado allí donde estuvo el antiguo cuartel general de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) cuando gestionaba la franja, y que ahora solo son ruinas tras los repetidos bombardeos de Israel en el corazón de uno de los barrios más afectados por la Operación Pilar Defensivo del pasado noviembre.

En el acto han participado destacados miembros de Hamás en Gaza pero el peso de la movilización ha recaído en la delegación que había entrado desde Rafah, el paso fronterizo con Egipto. En ella viajaban Abu Ali, nombre de guerra de Abdul Aziz Shahen, histórico fundador de Fatah; Yibril Rajub, miembro del Comité Central del partido; y Osama Al Kuasmi, portavoz en Cisjordania. Fatah, que ha convocado la cita bajo el lema “Estatalidad y victoria”, se ha encargado del proceso organizador de principio a fin, incluyendo la seguridad, signo de entendimiento con los islamistas. Todas las facciones palestinas han sido invitadas y todas han enviado algún representante al evento.

Este aniversario, más allá de una celebración partidista y de un signo de flexibilidad por parte del Gobierno de Gaza, se interpreta como un indicio de que el proceso de unidad entre Fatah y Hamás ha revivido. En mayo de 2011 se cerró un esperanzador acuerdo de reconciliación, que cristalizó en febrero de 2012 en un compromiso para crear un Gobierno de unidad palestino, pero ni un paso se ha dado para ello. Las diferencias entre nacionalistas e islamistas han quedado al descubierto, con choques constantes y visiones contrapuestas sobre el proceso negociador con Israel, el reconocimiento en la ONU o el uso de la violencia. Esa división, por ejemplo, descafeinó las elecciones locales de octubre, atrancadas en más de un centenar de municipios.

Hamas ganó las elecciones legislativas de 2006, avalado por observadores internacionales pese al disgusto de una comunidad internacional que le reprochaba su persistencia en la vía armada. Varias naciones occidentales cortaron entonces sus ayudas a las instituciones palestinas. El choque entre ambos partidos acabó con la separación territorial y administrativa de Cisjordania y la franja.

Sin embargo, el mes pasado la ANP autorizó en Cisjordania los actos del 25º aniversario de Hamás, acogidos con entusiasmo en ciudades como Nablus o Hebrón. Un primer gesto de acercamiento que ha cuajado en la multitudinaria marea amarilla de la plaza Al Saraya, que se ha repetido en las principales ciudades de Cisjordania. Pese a ello, Hamás ha puesto algunos obstáculos, negándose a ceder la plaza Al Katiba, la más representativa de la capital, por “motivos de seguridad”, informa Efe. La presión de Egipto y Turquía hizo posible que el desencuentro no acabase en prohibición.

Ismail Haniya, primer ministro de Hamás, emitió un comunicado en el que se muestra optimista. “Este acto establece un escenario para terminar con nuestro cisma interno (…), esperamos que abra el camino de la reconciliación”, manifestó. A sus agentes les ha pedido máxima atención en los días previos para que no hubiera incidentes y la atmósfera fuese “positiva”. Con Hamás fuerte tras mantener ocho días de pulso a Israel en noviembre y con la ANP avalada por Naciones Unidas, los próximos meses podrían servir para resolver el reto de la unidad interna.

En el acto de este viernes en Gaza se instaló también una pantalla gigante donde se proyectó un mensaje grabado del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, en la misma línea. “Pronto vamos a lograr la unidad y a poner fin a la ocupación, levantando la bandera palestina sobre Al Aqsa y Jerusalén (…). Todos debemos aprovechar esta oportunidad para aunar esfuerzos, corazones y determinación para salvar nuestra capital”, dijo.

Por otro lado, en la mañana del viernes, el Gobierno egipcio ha confirmado que ha interceptado seis misiles antitanque destinados a ser introducidos a Gaza desde su territorio. Al parecer, eran de fabricación norteamericana. Por el momento, no ha informado de qué milicia estaba preparando el porte. Pero El Cairo ha cumplido su parte como supervisor del tráfico de armas en el Sinaí.