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Francia impulsa otro modelo económico

Hollande busca aliento político para recuperar popularidad tras su declive en las encuestas. El desempleo juvenil se convierte en la prioridad del Gobierno

Un grupo de ministros franceses acude a una reunión en París.
Un grupo de ministros franceses acude a una reunión en París. AFP

El presidente francés, François Hollande, pretende dar un nuevo aliento a su mandato, cuando no ha pasado ni un año desde su elección. En caída libre en los sondeos desde el verano, el mandatario aprovechó el primer Consejo de Ministros de 2013, tras la breve tregua navideña, para lanzar un mensaje de movilización a su Gobierno y volver a colocar la lucha contra el desempleo y la recuperación económica como los grandes caballos de batalla del año que acaba de comenzar. Para cumplir con este objetivo, su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, presentó en la reunión celebrada este jueves  una batería de 15 medidas a adoptar durante el primer semestre, destinadas a “renovar en profundidad el modelo [económico] francés para adaptarlo a los tiempos presentes”.

Ante un 2013 que se anuncia complicado, Hollande y su Gobierno socialista han elegido apostar por entrever algo de luz al final del túnel, con una apuesta arriesgada por la recuperación del empleo. El “2013 es el año” en que el Ejecutivo “debe lograr la recuperación para permitir a los franceses cosechar sus frutos”, recalcó Hollande ante su Consejo de Gobierno reunido en El Elíseo. El mandatario reiteró también los objetivos fijados en su discurso televisivo de fin de año: invertir la tendencia al alza del desempleo antes de finales de año, “preparar el futuro” a través de una “estrategia de inversiones, tanto públicas como privadas” y, por fin, “colocar a la juventud en el corazón de nuestras prioridades”.

A su vez, Ayrault detalló en una tribuna que publica el diario Le Monde en su edición del 4 de enero, la esencia del “nuevo modelo francés”, diseñado en base a los “tres grandes desafíos actuales: el del desarrollo, el ecológico y el demográfico”. Según el primer ministro, el nuevo modelo debe ser una vía intermedia entre el antiguo que hace aguas y la ruptura.

Ayrault insiste en la necesidad de “repensar el papel de los poderes públicos” y de lograr un compromiso nacional sobre medidas para asegurar el empleo, convirtiendo el contrato fijo en una prioridad, reglamentando el trabajo a tiempo parcial y ayudando “a las empresas a sobrellevar las dificultades coyunturales sin despedir”. Pero ataca la tentación de “acusar a la liberalización de los intercambios comerciales y financieros” y a la política europea de los problemas económicos y sociales actuales. “Los Estados europeos deben entenderse sobre reglas sociales y fiscales comunes y llevar a cabo una política de crecimiento a escala del continente”, recalca.

Hollande llegó al Elíseo en la primavera, convertido en una esperanza de alternativa socialista europea a la política de rigor defendida por el tándem formado por su antecesor, el conservador Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel. Pero su popularidad se ha desplomado en apenas unos meses, a medida que la situación económica se ha degradado en Francia y a que se ha visto obligado a negociar con Berlín a nivel europeo. En diciembre, tras unos meses estabilizado en unos puntos por encima del 40% de aprobación, tanto su cuota de popularidad como la de su primer ministro reanudaron el descenso para situarse respectivamente en el 37% y el 35%, un récord de impopularidad en tan poco tiempo.

“Francia es un gran país, una gran nación, podemos conseguir lo que denomino el nuevo modelo francés, es decir, conseguir la recuperación del país pero sin renegar, sin olvidar (…) los valores republicanos de libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad y justicia”, destacó por su parte el primer ministro.

El programa de Ayrault incluye la esperada “remodelación” del impuesto del 75% a los ingresos superiores al millón de euros, la gran promesa electoral de Hollande que el Consejo Constitucional anuló el pasado fin de semana, cuando estaba a punto de entrar en vigor. Según el Gobierno, se votarán nuevas disposiciones en el mismo sentido sin “cambiar su principio”, aunque no se ha fijado ninguna fecha concreta. El primer ministro ya había indicado tras conocerse la decisión de los denominados sabios que la nueva tasa se aplicará a los ingresos de 2013, en el marco de los presupuestos de fin de año, lo cual da tiempo al Gobierno para buscar una mejor formulación con la que evitar otro veto del Constitucional.

Entre las medidas con las que cuenta el Gobierno para frenar el desempleo se encuentran los “contratos de generación”, unos empleos subvencionados para jóvenes que entran en el mercado laboral por el que quedan asociados a un sénior que los forma. El Gobierno espera que la iniciativa, que se debatirá en el Parlamento este mismo mes, se traduzca en 500.000 contratos fijos para jóvenes y 500.000 puestos de personas mayores mantenidos en los próximos cinco años. La segunda gran medida destinada al empleo será el resultado de la concertación entre patronal y sindicatos sobre la reforma laboral, que se celebrará los días 10 y 11.

El Gobierno prevé también una reforma bancaria que el Parlamento debería debatir a partir de este mes, una reforma educativa que se presentará a finales de mes al Consejo de Ministros, y una revaloración del salario mínimo antes de finales de mes. En cuanto a la ley del matrimonio homosexual y la adopción para las parejas del mismo sexo, será sometida a los diputados a partir de finales de mes, tal y como estaba previsto.

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