Cumbre secreta entre Benjamín Netanyahu y el rey Abdalá sobre Siria

La reunión se centró en las armas químicas del régimen de Bachar el Asad El fiscal de Alepo renuncia a su cargo "por los feroces crímenes contra el pueblo inocente"

El enviado de la ONU, Lajdar Brahimi, en Damasco.
El enviado de la ONU, Lajdar Brahimi, en Damasco.YOUSSEF BADAWI / EFE

Las armas químicas que posee el régimen sirio preocupan tanto en la región que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, viajó recientemente en secreto a Ammán para entrevistarse con el rey Abdalá en Jordania. La reunión secreta fue desvelada primero por el diario panárabe Al Qods al Arabi, que se publica en Londres, al que se sumó poco después el israelí Yediot Aharonot. La radio pública de Israel confirmó finalmente ayer la información citando “fuentes oficiales”.

A medida que parece acercarse la caída del régimen sus vecinos temen que, como último recurso, eche mano de las armas químicas, que estas caigan en manos de grupos yihadistas que combaten en Siria o que Damasco se las regale a su aliada, la miliciana chií libanesa Hezbolá, gran enemiga de Israel.

El monarca hachemí y su huésped se reunieron “con mapas encima de la mesa” y acompañados por asesores militares y de los servicios secretos, según el rotativo Yediot Aharonot. “Los servicios de inteligencia jordanos tienen una excelente reputación en lo concerniente a la cosecha de información en Siria y disponen de mapas precisos de los emplazamientos donde se almacenan estas armas químicas y biológicas”, añadió el rotativo.

Poco antes de viajar a Ammán Netanyahu declaró: “Seguimos de cerca lo que sucede en Siria en lo relativo a sus depósitos de armas químicas”. “Pensamos que estas armas no deben ser utilizadas y no deben caer en poder de elementos terroristas”, concluyó aludiendo a Hezbolá. El primer ministro insistió este jueves en que Israel hará “todo” lo que sea necesario “para defenderse” ante Siria.

Tanto la OTAN como EE UU han advertido reiteradamente a Damasco que el empleo de esas armas contra la rebelión sería “inaceptable” y suscitaría una “inmediata reacción internacional”.

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El anterior portavoz del Ministerio de Exteriores sirio, Jihad Makdisi, dio a entender en su día públicamente que esas armas nunca se utilizarían contra el pueblo. Makdisi huyó poco después de Damasco y está actualmente exiliado en algún lugar de EE UU.

Por su parte, el emisario de la ONU para Siria, el argelino Lajdar Brahimi, hizo ayer un llamamiento desde Damasco para que se forme un Gobierno de transición que ponga fin a 21 meses de guerra civil. Brahimi intentaba así resucitar el plan adoptado hace seis meses en Ginebra por el llamado Grupo de Acción sobre Siria, una iniciativa salpicada de ambigüedades pero que contó con el apoyo de EE UU y Rusia.

El emisario no aclaró, por tanto, si el presidente sirio Bachar el Asad debería abandonar el poder nada más formarse ese Gobierno de transición. “Aceptaremos cualquier solución política que no incluya a la familia El Asad ni a aquellos que han hecho daño al pueblo sirio”, declaró Walid al Buni, portavoz de la Coalición Nacional Siria, que reagrupa a gran parte de la oposición. Esta no acepta que se ponga en marcha una transición mientras El Asad permanezca en el poder.

Sin dejar caer del todo a El Asad, Rusia pidió por boca de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, que continúen los esfuerzos para sacar adelante el plan de Ginebra. De lo contrario Siria degenerará en un “caos sangriento”. Lavrov se entrevistó ayer en Moscú con el viceministro sirio de Exteriores, Fayal Mokdad.

Mientras tanto, el fiscal general de Alepo, Ahmed al Nuaimi, ha anunciado este jueves su deserción a través de un vídeo difundido en las últimas horas en Internet, mientras continúan los choques cerca del aeropuerto de esa ciudad, capital económica siria, y en la periferia de Damasco. "Anuncio mi deserción de este régimen criminal y mi adhesión al Consejo de Justicia de la Siria Libre por las masacres feroces que ha cometido el régimen contra nuestro pueblo inocente", afirma Al Nuaimi en la grabación. El fiscal disidente solicita, además, a la justicia internacional que emita una orden de arresto contra el presidente Bachar el Asad por "cometer crímenes contra la humanidad entre el pueblo sirio".

La defección de Al Nuaimi se suma a la creciente lista de altos cargos del régimen sirio que han renunciado a sus cargos desde el inicio de la revuelta, en marzo de 2011. El penúltimo abandono, el de un importante responsable militar, se había producido un día antes. "Soy el general Abdelaziz Jassim el Shalal, jefe de la policía militar", afirma un hombre uniformado en una grabación difundida este miércoles por el canal saudí Al Arabiya. "He desertado porque el Ejército ha desviado su deber primordial de protección del país y se ha transformado en una banda de destrucción y asesinatos". Una fuente de los servicios de inteligencia sirios ha confirmado a Reuters la marcha de El Shalal, pero ha minimizado su deserción debido a que, según su versión, el general estaba a punto de retirarse.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) ha elevado este miércoles la cifra de muertos en 21 meses de revuelta hasta alrededor de 45.000, de los que 30.000 serían víctimas civiles.

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