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La oposición afronta las elecciones regionales en un clima de desánimo

Capriles intenta movilizar a unas bases desalentadas tras la derrota de octubre

El líder opositor Henrique Capriles, durante una rueda de prensa celebrada el pasado 9 de octubre.
El líder opositor Henrique Capriles, durante una rueda de prensa celebrada el pasado 9 de octubre. REUTERS

Venezuela sigue en campaña. El próximo 16 de diciembre habrá elecciones para elegir a los gobernadores y a los Parlamentos regionales de los 23 Estados del país. El reto de la alianza de partidos opositores para estos comicios es superar el duelo y la desmovilización que produjo entre los suyos la derrota contra Hugo Chávez en las presidenciales del pasado 7 de octubre. El desafío del oficialismo será reunir votos por cuenta propia ahora que Chávez, el motor de la revolución, no está en condiciones de participar directamente en la campaña por razones de salud.

“Si queremos seguir construyendo un mejor país, entonces el 16 de diciembre hay que salir a votar masivamente. Vayan y voten por los mejores candidatos, que son los nuestros”, ha repetido una y otra vez Henrique Capriles, gobernador del Estado capitalino de Miranda y líder de la oposición. Capriles fue el candidato único escogido en votaciones primarias para enfrentar a Hugo Chávez en las elecciones de octubre y tras la derrota en las presidenciales, se postuló a la reelección en el cargo de gobernador. Él y los demás candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tienen ahora la tarea titánica de movilizar a sus electores, aún abatidos por la reelección de Chávez para un cuarto mandato consecutivo.

Tras casi 14 años de Gobierno y disminuido por el cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011, Hugo Chávez ganó las presidenciales con el 55,1% de los votos. Henrique Capriles obtuvo el 45% y aunque perdió, logró la mayor votación que hasta el momento ha sumado la oposición frente a Chávez. La participación en estos comicios superó el 80%, pero se espera que las regionales la abstención aumente entre 15 y 20%.

El reto de ambos bandos es evitar que se diluyan los votos con que contaban hace un par de meses. Después de la derrota, la oposición lleva allí la tarea más difícil. “Hay duelo y es normal que lo haya cuando se pierde. Pero más significativo es el hecho de que en las presidenciales, ni siquiera los líderes parecían estar preparados para una derrota. Desestimaron abiertamente cualquier tipo de información que no indicara que iban a ganar y esto hace que el duelo sea mayor”, opina Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis.

"Lo relevante para la oposición es mantener Miranda y Zulia"

Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis

Si sus seguidores de las clases medias no salen a votar el 16 de diciembre, la oposición corre el riesgo de perder algunas de las seis gobernaciones que obtuvieron en las regionales de 2008. Entre ellas, las de Zulia y Miranda, donde se concentra un alto número de electores y donde gobiernan ahora los dos líderes más fuertes de la oposición: Pablo Pérez y Henrique Capriles, respectivamente. “Lo relevante para la oposición es mantener Miranda y Zulia. Pueden ganar cinco o seis gobernaciones en total, pero el desastre sería que entre ellas no estuvieran estas dos”, dice León.

La convalecencia de Hugo Chávez es, paradójicamente, una debilidad y una fortaleza para el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en estas elecciones. En todos los procesos regionales anteriores desde 1998, Chávez se ha echado al hombro la campaña de sus pupilos: era él quien lideraba los mítines y quien convocaba al voto. Esta vez, su estado de salud se lo ha impedido y sus candidatos, algunos de ellos desconocidos en las regiones que pretenden gobernar, han tenido que arreglárselas solos. Pero por otra parte, la enfermedad de Chávez ha convocado la solidaridad de los suyos: con cada recaída, el comandante sube en las encuestas y es tan grande la pasión que genera entre los suyos que, aún postrado y sin ser candidato, gana elecciones.

Algunos dirigentes de la oposición han optado por no discutir el influjo que ejerce Chávez, con la idea de promover el “voto cruzado”. Es el caso del gobernador del Zulia, Pablo Pérez, quien tuvo aspiraciones presidenciales en 2011 y ahora busca su primera reelección. “Lo decimos sin ningún prurito, como lo dice la gente en los barrios que votó por Chávez: Para Venezuela, Chávez y para el Zulia, Pablo”, declaró el 18 de noviembre en una entrevista con el diario caraqueño El Nacional.